Mostrando entradas con la etiqueta artes visuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artes visuales. Mostrar todas las entradas

11 de junio de 2013

De pelos y señales. El Candigato Morris

De la caricatura a la reflexión...

Esta semana subimos un texto sobre lo que pasa en Xalapa con su más reciente estrella del firmamento político. Hemos seguido con interés la candidatura de Morris el Gato para la alcaldía de Xalapa. Más allá de la anécdota, este suceso nos habla de la posición y la creación en terminos simbólicos, imaginarios, discursivos de sectores sociales que ponen en juego su creatividad para discutir, en red, las posibilidades de nuestra democracia. 

____________________________________________________

De pelos y señales. El Candigato Morris
Ishtar Cardona

(entrevista al equipo de campaña de Morris hecha por Caterina Camastra)



El ejercicio no es nuevo: de Boston Curtis, la mula que ganó por goliza la alcaldía de Milton, Washington en 1938, pasando por Cacareco, el rinoceronte candidateado para consejal de la alcaldía de São Paulo en 1958, hasta Hank el gato, quien llegó en tercer lugar en la votación para senador por Virgina en 2012 con 7 mil votos, el escenario político ha visto aparecer aspirantes no humanos a puestos en la función pública (también ha habido títeres de calcetín, personajes de comic y muñecos inflables).

Sin embargo la repetición de la fórmula en el momento preciso puede detonar una bomba.

La pobreza del paisaje político, el cinismo de la clase gobernante, la connivencia de los organismos electorales, lo elemental de las propuestas de los candidatos, la frustración del electorado han echado a andar la máquina del sarcasmo. Nomás que la retórica burlona ahora se apoya en las herramientas de la comunicación en red, circula a altísima velocidad por los canales de internet, se alimenta de los imaginarios compartidos por una ciudadanía dispuesta a reír para después pensar. Y vuelve a surgir la parodia del suspirante político que, en alquimia especular, adquiere mayor legitimidad que sus emulados reales.

El 4 de mayo apareció en Facebook una página llamada "El Candigato Morris". El primer post prometía el pronto destape del candidato ideal para Xalapa, Veracruz. El candidato a la alcaldía resultó ser un gato blanco y negro con opiniones contundentes sobre sus contrincantes políticos.




Morris se hizo acompañar desde el principio por un equipo de campaña a quien llama pragmáticamente "mis humanos". Este grupo ha alimentado la página con imágenes, noticias sobre el proceso político y propuestas de campaña. Con el paso de los días y el aumento de sus seguidores, la página se llenó con el trabajo espontáneo de cibernautas y potenciales votantes que suben diseños propios, caricaturas, manifestaciones de apoyo, videos y revistas de prensa. El candigato tiene ya su canción de campaña, electrónica y tropical, como cualquier candidato popular que se precie de serlo.


Diseño de Juan Carlos Vázquez Padilla

Para el 3 de junio la página contaba con 500 seguidores. Esa semana algunos medios de comunicación nacionales empezaron a informar sobre esta felina candidatura y el fenómeno se desbordó. Medios como Proceso, El Universal, Milenio, Aristegui Noticias, CNN, L'Express y The Huffington Post han dado cuenta de la presencia de Morris en la carrera electoral. Para el lunes 10 de junio son más de 88 mil seguidores quienes están al pendiente de las acciones del candigato (el candidato del PRI tiene en su página fb 31, 562 seguidores al cierre de este texto). Se creó una página oficial fuera de fb y se abrió una cuenta en twitter (aunque un seguidor creó una antes que el equipo de Morris). Continuando el juego de espejos, empezaron a brotar candigatos en otras ciudades de Veracruz y fuera del Estado.

Entre las frases celebres del candigato que sostienen su plataforma política encontramos las siguientes:

"¿Cansado de votar por ratas? Vota por un gato"
"¿Estás harto de 'Xalapa la Bella'? Yo sí soy Bello"
"En mi gobierno no habrá mapaches. Puro gato"
"¿Harto de ineptitud y berrinches GORDOS? Yo los haré entrar en cintura"
"Para tapar los baches de la ciudad yo tengo suficiente arena"
"Si gano, en Xalapa queda prohibido escuchar reggaeton en lugares publicos, o en lugares privados, es más, queda prohibido el reggaeton"
"Como todo buen gato: cuando la cago, la tapo, y no ando exibiendo mis 'premios' "
"A Xalapa le conviene votar por otro animal"
"No + Ratas"
"Amplia experiencia legislativa"
"Vota por Morris: tampoco hace nada"
"No soy gato de nadie"





Por supuesto, las reacciones no se han hecho esperar. Desde el Instituto Veracruzano Electoral se oyó la voz de su presidenta hablando del desperdicio que significaría votar por Morris. Políticos del PRI sospecharon guerra sucia en contra de su partido y personajes de diversos institutos políticos hablaron de "falta de respeto". Algunos más se mostraron cautos: el candidato del PRI quiso ver en el surgimiento de la candigatura el fracaso de los políticos que no han podido servir correctamente a los ciudadanos. El mismo gobernador del Estado opinó que "es muy respetable El Candigato Morris".
Columnistas políticos, escritores, opinadores de muy diversas clases han escrito loas o han manifestado su sorpresa, su interés, su placer por "la victoria simbólica" de la convocatoria ciudadana.

¿Qué puede significar todo este alboroto?

En los últimos años las expectativas generadas sobre procesos electorales democráticos se han visto desinfladas por las diversas estrategias puestas en juego por los actores políticos tradicionales (no es lo mismo robar una elección que comprarla...) y por los resultados fallidos de las diversas administraciones emanadas de la partidocracia.




Ante estos resultados no resulta extraña la respuesta de diversos sectores sociales que se adhieren a la risa como forma de liberar la rabia. El siguiente paso debería de ser, en el mejor de los escenarios, el análisis, la acción reflexiva.

Las personas detrás de este ejercicio saben que si el 7 de julio la gente marca su boleta con la leyenda "Morris el Gato", todos esos votos se anularán y esto beneficiará probablemente el voto duro partidista, que en el caso de Xalapa inclinaría la balanza a favor del PRI. Esto provoca sospechas entre personas que creen que en el fondo Morris es una jugada a varias bandas a favor del partido oficial. A pesar de estas sospechas, esta candidatura no oficial pone sobre la mesa múltiples cuestiones: el "ya basta" de la población ante el discurso hueco de los políticos, la creciente sospecha de los electores ante el sistema de partidos, las fracturas existentes entre un sistema electoral representativo frente a las posibilidades de una verdadera democracia participativa, el potencial de cambio que representan las candidaturas ciudadanas.

Los humanos de Morris han decidido seguir adelante con la candidatura como una forma de informar y provocar debate hasta el día de la elección. Hasta ese domingo, y probablemente después si la gente se apropia del símbolo y lo sigue nutriendo, Morris será esa piedrita en el zapato, esa bola de pelos en la garganta de los políticos que algún día tal vez entiendan que la impunidad de la que gozan quienes se meten a hacer política para hacer negocios es cada vez más difícil de mantener.






15 de junio de 2009

Modelos de reconocimiento de los artistas plásticos en Xalapa

(Segunda de dos partes)

Las formas y el reconocimiento de las obras y los artistas son construcciones basadas en patrones de socialización, valores y circuitos de reconocimiento donde se mueven los artistas. Se entiende por artista reconocido a un productor artístico identificado como tal por aquellos que tienen autoridad en la materia, y que además ha llegado a ser considerado por otros como un artista valioso, importante, que establece una marca, susceptible de tener influencia sobre sus sucesores, de abrir nuevas voces a la creación, de modificar el curso de la historia del arte. (Heinich:1996:70). Es decir, ha alcanzado su legitimación a partir de los mecanismos específicos que le ha resultado en reconocimiento. Ha desarrollado un modelo de gestión, no sólo de su obra, sino también de su persona.

Entre los mecanismos y actores que a nivel internacional proveen legitimación tanto a la obra como a su creador se encuentran los comerciantes, los mecenas —que distribuyen no sólo los financiamientos sino especialmente los criterios—, las galerías, los agentes, los corredores de arte, los consejeros y los coleccionistas —que pueden ser públicos o privados—, así como la colocación de las obras en los museos y otras instituciones. Los elementos anteriores resultan lineamientos generales, sin embargo ellos poseen amplias modificaciones cuando se ubican en contextos de lo local.

En el ámbito local, se identifican dos tipos ideales de modelos de gestión entre consagrados. Estos son derivados de las condiciones históricas y personales que los actores han tenido en el campo. No son modelos puros, pero sí generan pautas generales y constantes en su labor. Algunos individuos transitan constantemente entre estos dos modelos, con sus variaciones, pero generalmente tienen planteamientos básicos que los guían e incluso otorgan definición.

El primero y más generalizado modelo de gestión de la ciudad está ligado al “circuito de reconocimiento académico-institucional”. La actividad que realizan estos artistas gira —en gran medida— alrededor de las instituciones y las autoridades. Por tal razón, la creatividad tiende a estar supeditada a las demandas de otros, a la crítica o aprobación derivada del actuar dentro de la lógica de este circuito institucional —becas, comisiones, funciones administrativas, etc. En este modelo, Xalapa es el centro gravitacional donde se desarrolla gran parte de la actividad; por lo tanto, el reconocimiento de su obra suele darse en términos locales, especialmente al interior de los espacios académico-institucionales que marcan su constante espacio de gestión.

El segundo modelo es el independiente. Este también tiene como base Xalapa, pero no la vida institucional local, tampoco sus demandas. La independencia les permite tener búsquedas más personales y les exige la concepción de un discurso propio que les permita dialogar no sólo al interior de la ciudad, sino que buscan salir de la misma y confrontar otros criterios, otras posiciones fuera de las que conocen en Xalapa como el espacio inmediato donde desarrollan su obra. La búsqueda de otras formas, suele llevarlos fuera del ámbito local, a establecer dialogo con el mundo exterior. Lo anterior suele redundar en una mayor difusión de su obra, y genera más polémica, lo cual —eventualmente— deriva en una mayor cantidad de elementos para la legitimación y validación de su obra con lo cual suelen obtener reconocimiento en circuitos mucho más amplios que la propia Xalapa.

Si bien se pueden identificar ciertos modelos de gestión para alcanzar la legitimación de la persona y su obra, estos son tipos ideales, es decir, patrones creados para valorar la realidad y no realidades en sí mismos. Cada individuo es distinto, a la vez que echa mano de los recursos propios como serían el carisma, las capacidades, de relacionarse y gestionarse, entre otras, como formas vitales que utiliza para dar a conocer y validar su trabajo.

En el campo de la plástica existen otros actores que también toman decisiones sobre lo que sucede: las instituciones, las galerías, los curadores, los gestores entre otros; sin embargo, estos aparatos no han sido implementados totalmente en el campo xalapeño. La consecuencia de esta carencia se ve reflejada en el poco conocimiento de la obra de los artistas locales, la poca reflexión y discusión sobre su trabajo, y en consecuencia, la merma en la difusión, validación y promoción a la misma. Por lo tanto, corresponde invitar a otros agentes para evaluarse de una manera más amplia y tener un campo más dinámico, propositivo y dispuesto a ser juzgado. Todo esto redundará en propuestas estéticas más sólidas, que respalden el trabajo de esta comunidad a nivel local y externo.


Fragmento del artículo "Modelos de reconocimiento de los artistas plásticos en Xalapa" publicado en INSTITUTO DE ARTES PLÁSTICAS. XVIII Años de Vanguardia. Catálogo de los artistas del Instituto de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Coord. María Teresa González Linaje. Agosto 2006. ISBN 968-834-737-x

1 de junio de 2009

Modelos de reconocimiento de los artistas plásticos en Xalapa

(Primera de dos partes)

A Xalapa se le ha reconocido desde el siglo XIX como un espacio idóneo para el desarrollo de la buena convivencia y la creatividad. Lo anterior tiene —como afortunada consecuencia—, la existencia de una vital comunidad artística activa en múltiples campos de la creación: Danza, Música, Teatro, Literatura y el que nos ocupa en esta ocasión, las Artes Plásticas en forma general, pero muy particularmente los artistas que han alcanzado reconocimiento en este campo.

Las circunstancias varían de acuerdo a cada uno de los campos de creación, ya que individualmente ellos poseen tanto sus reglas como sus códigos para proceder, organizarse y reconocer a sus participantes; así como los lugares que cada actor tiene al interior de los mismos. Aquí cabe mencionar que en los campos los artistas no son los únicos actores considerados, sino también las instituciones y otros agentes intermediarios que acompañan el proceso de creación en distintas etapas, desde su concepción hasta su presentación en público. Es posible decir que la organización de la comunidad artística actual tiene su origen en la década de los setenta del siglo pasado, cuando —los ahora reconocidos artistas— pugnaron por la apertura de distintos espacios para la plástica al interior de la UV.

Cuando se habla de campo artístico en este texto, se hace en referencia a los postulados de Bourdieu, sociólogo que profundizó sobre la organización de los campos y sus características locales. Los campos están formados con sus propias leyes en las cuales se encuentra un capital en juego, —la actividad artística que da nombre al campo— generando un habitus, es decir, un modo de vida interno. Por otra parte, los campos son interdependientes con otros campos, especialmente de los campos de poder con quienes establecen relaciones subordinadas. Los participantes juegan diferentes roles al interior del campo, en un camino con algunas reglas establecidas para progresar de aspirante hacia posiciones dominantes. Finalmente se encuentra el capital cultural que los individuos traen al campo cuando se insertan y logran ser reconocidos.

Son estas condiciones generales las que generan las actividades y formas de interacción en cada campo, las cuales se adecuan a las condiciones de cada lugar, dándole mayor o menor peso a ciertos actores e incluso actividades, dependiendo tanto de los códigos como de los valores de cada campo y la ubicación del mismo.

La comunidad artística actual incluye como actores principales a los creadores, las distintas instituciones involucradas en el arte, los promotores, gestores, curadores, la prensa, los críticos y la tímida participación de la iniciativa privada, así como los públicos. Cabe enfatizar los roles que han jugado —como representante del Estado— la Universidad Veracruzana (UV) y el Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC). Ambos han sido primordiales en la conformación de esta comunidad. Los anterior es particularmente cierto para la UV, la cual, desde su creación en 1944, ha tenido políticas para impulsar la creación, mediante el establecimiento de escuelas, la creación de centros de investigación, la generación de grupos artísticos y foros para la presentación de actividades artísticas.

XALAPA Y SUS CIRCUITOS DE RECONOCIMIENTO EN LA PLÁSTICA
Para el análisis del funcionamiento del campo de la plástica xalapeña es preciso centrar la atención en dos actores principales, los creadores y las instituciones estatales. Lo anterior debido a que la simbiosis de estos dos ha sido la que ha permitido el desarrollo de un campo tanto amplio como sólido; lo cual ha beneficiado el desarrollo de artistas con trayectorias individuales interesantes que les permita su consolidación y, por ende, reconocimiento.

La consolidación del campo se dio de la mano, del momento más importante del desarrollo institucional de las artes en la ciudad: el rectorado de Roberto Bravo Garzón (1974-1981) en la Universidad Veracruzana. Aunque de modo directo los gestores principales en esta época fueron Fernando Vilchis –promotor cultural y pintor- y Carlos Jurado –artista plástico y director fundador tanto de la Facultad y el Instituto de Artes Plásticas. En ese momento, un grupo de artistas trabajadores y alumnos de la UV, lograron darle cuerpo a los talleres de arte y los fueron transformando hasta conformar una serie de espacios en torno a la creación de las Artes Plásticas. Como fue la creación de la Facultad en 1976. Más adelante, se propuso la creación del Instituto de Artes Plásticas, en 1978.

La formación y crecimiento de maestros y alumnos de la facultad, así como la producción desde la Facultad y el Instituto, hicieron necesaria la creación de tres galerías universitarias. Una en la Facultad, otra en el Instituto y la Galería Universitaria: “Ramón Alva de la Canal”.

Cada uno de estos espacios ha tenido distintas razones para su aparición y han respondido a distintas motivaciones. Sin embargo es necesario puntualizar que todas estas entidades han ayudado a la creación del campo de la plástica a nivel no sólo universitario, sino local e incluso estatal y nacional. La conformación de estos espacios, en general se dio por un grupo reducido e identificado, generó un circuito de reconocimiento al interior de la UV, institución que en ese entonces, era la encargada de generar propuestas culturales para la ciudad. En estos años, Xalapa era conocida ya como un boyante centro creativo. Entre la década siguiente de los ochenta y la actualidad, la ciudad creció y con ello se incorporaron nuevos actores al campo de la plástica, como el IVEC y otras instituciones estatales además de los artistas independientes y las galerías privadas.

Cabe señalar que la intensa compenetración de los artistas en los quehaceres universitarios dio a lugar a un peculiar fenómeno; el cual sigue marcando a la comunidad artística en general. La institución creció y se fortaleció tanto que la labor que los individuos pudieran realizar a nombre propio suele ser minimizada, pues la institución tiene mayor peso. Sin embargo, existen individuos que resaltan por características y méritos individuales, a los cuales podemos denominar como “artistas reconocidos”.

Fragmento del artículo "Modelos de reconocimiento de los artistas plásticos en Xalapa" publicado en INSTITUTO DE ARTES PLÁSTICAS. XVIII Años de Vanguardia. Catálogo de los artistas del Instituto de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Coord. María Teresa González Linaje. Agosto 2006. ISBN 968-834-737-x

6 de abril de 2009

La Virgen de Tampico entre dos orillas

La investigadora Caterina Camastra, quien ha trabajado sobre la poesía popular jarocha, autora del libro Ariles y más ariles: los animales en el son jarocho, y que actualmente prepara una tesis doctoral sobre arquetipos populares en la literatura hispanoamericana, creó para el blog un texto sobre la imagen de la Virgen de Tampico, sita en la pequeña iglesia de Santa Catalina en Cádiz y que ha provocado una cierta controversia sobre su procedencia y pertenencia.

Escrito en un registro descriptivo que no anula la lírica, el presente texto -expresivo y sintético- no solamente nos regala una perla de curiosidad museográfica, sino que invita a pensar sobre las cuestiones patrimoniales ligadas a la pertenencia y a las reivindicaciones post-coloniales.

Agradecemos enormemente a Caterina que haya escrito esto especialmente para el Observatorio. La extrañamos de este lado del charco.

En el próximo post de nuestro blog seguiremos abundando en ejemplos ligados a las controversias sobre el patrimonio y reflexionaremos sobre el son jarocho y los debates que en torno a él se formulan entre la innovación y la pureza tradicional.

__________________________________________

La Virgen de Tampico entre dos orillas
Caterina Camastra



Dos puertos de uno y otro lado del charco atlántico, Cádiz y Veracruz, son entrañablemente parecidos y diferentes.

Veracruz está bajo el imperio absoluto del calor tropical, si acaso mitigado por sus famosos nortes. Sin embargo, cuando los veracruzanos tienen frío los visitantes apenas perciben un soplo de fresca tregua.

En Cádiz, en cambio, los nortes y los ponientes en invierno se meten hasta adentro y dejan escarchados los huesos. Pero en ambas orillas del mar las palmeras danzan en el viento con la misma especial belleza, como dice la canción.

Los jarochos y los gaditanos también se parecen mucho, siendo los segundos si acaso un poco más rubiecitos. No obstante palabras y modismos diferentes, en ambos puertos son alegres, gritones, fiesteros y bromistas. También comparten esa desenfadada amabilidad hacia el viajero propia de quien ha visto siglos de atracar y zarpar, aunada a la vaga conciencia de cierto privilegio por tener un horizonte líquido para el alba o el atardecer.

La pequeña iglesia de Santa Catalina, en Cádiz, sobre Campo del Sur –uno de los muchos malecones que ofrece la ciudad- muestra en su estructura los mismos estragos del salitre y la humedad de los que adolecen varios de los edificios antiguos de Veracruz.

Supérstite del desaparecido convento de Capuchinos, la capilla alberga un interesante cuadro cuyo sujeto es Nuestra Señora de Tampico, según un inventario del convento, única referencia documental conocida de la obra. Según su restaurador, Francisco Fernández Trujillo, el cuadro fue pintado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. En esa época, la villa de Tampico cambió varias veces su ubicación, debido a los continuos ataques de los piratas, de los cuales el más célebre fue el de Laurent Graff, el pirata Lorencillo, en 1684, que destruyó la población. Al parecer, por esos tiempos el puerto de Tampico correspondía al hoy pueblo de Tampico Alto, en el estado de Veracruz, y no a la ciudad que actualmente se encuentra en la orilla norte del río Pánuco, en Tamaulipas. Además, en ese entonces ni Veracruz ni Tamaulipas existían como entidades estatales nombradas como tales.

No se conoce la procedencia del cuadro: pudiera haber sido pintado en España por encargo de alguien que había estado en América, o bien ese alguien de América se lo trajo. No sabemos si quien lo encargó fue un rico criollo o “indiano”, un igualmente rico “cargador a Indias” gaditano, o la misma orden de los Capuchinos en una u otra orilla.

La Virgen lleva el mismo manto azul estrellado que su más conocida colega de Guadalupe, como ella está parada en la luna y es morena. A diferencia de ella, carga el niño.

Se han dado diferentes lecturas de la obra. Juan Antonio Fierro Cubiella sostiene que la Virgen es india y el niño es mulato, que la ciudad al fondo es Tampico y la flota de barcos es inglesa. Quizás se trate de una representación de ese mismo ataque arrasador de 1684. Otro estudioso, José Luis Ruiz Nieto-Guerrero, difiere. Según él, tanto la ciudad como la flota son ideales, sin remitir a referentes concretos. María y el niño no tendrían rasgos indios ni mulatos, siendo más bien cercanos a la iconografía de las vírgenes negras que se encuentran en varios puntos de Europa.

En ambos casos queda intacto el placer del viajero (o de la viajera, es decir, yo) al descubrir una singular joya barroca en una pequeña iglesia a la orilla de un océano que separa y une dos puertos opuestos y gemelos en las dos orillas del corazón.

Ahora bien, en torno a esta imagen se teje un chisme insospechado: el cuadro éste levantó un pequeño polvorón semidiplomático cuando gente de una estación televisiva de Tampico estuvo llamando al señor Fierro -parroquiano devoto que además trabaja en la secretaría de la Facultad de Letras de la Universidad de Cádiz y se encargó de promover la restauración del cuadro-... ¡para exigirle la devolución de la Virgen a Tampico! El pobre está muy disgustado con el asunto y de hecho se puso un poco desconfiado cuando le dije que quería yo escribir un artículo para una página web de Veracruz. Hubo que tranquilizarlo diciendo que en el artículo sólo iba a narrar lo comprobable en torno a la imagen y que no iba a polemizar sobre su pertenencia y posesión.

En el internet se encuentran un par de artículos con nebulosas barrabasadas acerca de la ubicación del cuadro, el hecho inexistente que diga “Tampico”, y el “celo” de los gaditanos que lo esconderían a los visitadores, amén de los errores de ortografía... Estos textos pueden ser leídos: http://www.milenio.com/node/129601
http://www.oem.com.mx/elsoldetampico/notas/n970365.htm

26 de enero de 2009

Artes y artistas visuales: su inclusión en una iniciativa de ley

En esta ocasión contamos con el texto de Miguel Fematt, fotógrafo, gestor y profesor de esta disciplina. El autor nos ofrece desde Xalapa sus reflexiones sobre el tema. Estas líneas abrevan en sus largos años de experiencia y vitalidad en el campo. El trabajo fotográfico de Fematt comenzó desde 1974 en la Academia de San Carlos. Desde 1978 radica en Xalapa donde es profesor de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Entre otras cosas, es miembro fundador del grupo Fotoapertura y promotor principal de "Junio Mes de la Fotografía".

Le agradecemos a Miguel su entusiasta colaboración.

___________________________________________________

Artes y artistas visuales, su inclusión en una iniciativa de ley
Miguel Fematt Enríquez

Un proyecto de ley para promover la producción, circulación y difusión de la obra visual debe asegurar la continuidad de todas sus iniciativas, es decir, que si èsta ley contempla un porcentaje del presupuesto anual del Estado aplicado a éstos temas, ese porcentaje deberá mantenerse y en todo caso, incrementarse, para lograr que los programas en cada capítulo logren llegar a sus metas inmediatas pero también a las de mediano y largo alcance. De ésta manera, tanto las instituciones como las asociaciones civiles y los individuos sabrían que vale la pena realizar en el papel proyectos con una continuidad orgánica y no solamente de resultados inmediatos para satisfacer estadísticas gubernamentales. Se logrará así que los nuevos valores en el área se interesen y se sumen a una política cultural adecuadamente diseñada.

Para el buen logro de ello, se deberá nombrar a los directivos universitarios, municipales y estatales con criterios basados no solamente en el nivel académico de los dirigentes de los departamentos de diseño, promoción y difusión cultural, sino también en su experiencia en el campo especìfico. Tenemos muchos ejemplos locales de directivos improvisados o hueseros. Ya basta.

Un proyecto de ley para nuestra àrea debe contemplar el respeto profesional a quienes ejercen cualquier actividad creativa y a quienes impulsan a los creadores, pues son ellos los que generan la imagen de un Estado. Veracruz ha ganado un lugar en la escena nacional gracias a que anteriores gobiernos han impulsado una buena imagen. Esto debe capitalizarse y aumentarse, pues el arte y la cultura en general conforman el lado humanista de un grupo social. No olvidemos que bastó un sólo gobierno que ofreció el cambio para echar por los suelos la imagen diplomática de nuestro país, ganada y reconocida durante muchos decenios.

Existen en nuestro Estado muchos autores , promotores e intérpretes viejos muriendo de inanición. Ellos deben ser considerados en una ley para que se les otorguen pensiones que les ayuden a tener una vejez digna y a que no anden arrastrando su miseria. El otorgamiento de éstas pensiones deberían contemplar el deber de prodigar sus conocimientos a las nuevas generaciones.

La cultura y el arte deben tener foros suficientes para dar salida a sus iniciativas: museos, teatros y auditorios. Es muy conocida la carencia de ellos en nuestro Estado. En la misma capital faltan espacios. El teatro J. J. Herrera fue adquirido para esos fines y se gastó una buena cantidad del presupuesto durante el actual gobierno y se interrumpió su gestión sin explicación alguna. Un proyecto de ley debe crear los órganos que vigilen la adecuada conclusión de los proyectos que beneficien a nuestra comunidad.

Este proyecto de ley debe contemplar que nuestra área conserve algún tipo de independencia. No puede ser que se encuentre adosada a un organismo que promueve la cultura con un concepto turístico, pues sabemos que esos cargos recaen últimamente en manos de gente inexperta INCLUSO en el àrea principal que les incumbe. A partir de ésta situación, el arte y la cultura estatal han sufrido una evidente caída que muchos manifiestan.

Existen muchos capítulos aún por mencionar, pero considero que he puntualizado algunos que tienen que ver con mi experiencia personal en el campo como autor, promotor y educador de las artes plásticas en nuestro Estado. En éstas áreas he vivido a lo largo de 30 años épocas de esplendor y de decadencia. La actual sería la peor.

Ojalá y sirva de algo.