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5 de diciembre de 2011

Cultura vs. Violencia: el caso Medellín



Esta semana en el Observatorio por fin le damos espacio a la reflexión sobre el caso Medellín y su transformación de símbolo de la violencia producto del narcotráfico a modelo latinoamericano de desarrollo humano y capital de la lectura.

Si narramos esto es porque si bien los referentes entre esa ciudad y las nuestras no son idénticos, su historia puede darnos las claves para repensar nuestra experiencia y encontrar salidas a los tiempos extraños que transcurrimos. Nosotros así lo esperamos.

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Cultura vs. Violencia: el caso Medellín
Ishtar Cardona

La cultura es el espacio para buscarse fuera de las armas.
Sergio Fajardo


Medellín, la más educada...

Así se llamó el programa impulsado por el alcalde de Medellín, Colombia, Sergio Fajardo (2004-2007).

Medellín era considerada hasta finales de los años noventa la ciudad más violenta de América, y probablemente del mundo. En el 2003 Fajardo, matemático no adscrito a ningún partido político, gana la alcaldía de la ciudad a través de una plataforma ciudadana sustentada en una propuesta simple: cultura y educación para combatir la violencia.

En la entrevista que le realiza María Luisa Blanco para el diario español El País en 2006, Fajardo narraba como abordaba su propuesta el manejo de un contexto que se antojaba irresoluble: "Los problemas son los que afectan a toda la sociedad latinoamericana y es que son sociedades profundamente desiguales y en nuestro caso, además, se dan unas condiciones de violencia únicas. Intentamos dar respuesta en forma simultánea a esas dos situaciones. Nuestra propuesta es Medellín es la más educada, la educación como motor de la transformación social. Luego está la tarea de relacionarnos con el resto del mundo que nos conoce por la violencia y ahora nos va a reconocer por la forma cómo la transformemos"... "En la cultura está el espacio para encontrarnos por fuera de las armas. La mayoría de las personas que están en ese círculo no están motivadas por pasiones económicas o por la pasión del poder. La violencia hace que la gente se encierre en sus casas con rejas y en el terreno de la vida de la ciudad se reducen los movimientos. Construir una cultura es una forma de ser y de reconocernos entre nosotros".

Desde esta perspectiva, el gobierno electo utilizó el 40% del presupuesto de la ciudad -caso único en América Latina- para implementar mejoras en el sistema de educación y en la infraestructura urbana dedicada a actividades culturales. Se generó una relación más horizontal e integradora entre instituciones y población y se promovió la transparencia y la participación ciudadana. Según algunos analistas, los resultados fueron mejoras sociales y educativas; corresponsabilidad y participación ciudadana; diseños urbanísticos y equipamientos escolares novedosos, fuerte incremento de la inversión educativa, fortalecimiento de los medios de comunicación municipales, abiertos a la participación ciudadana, retroceso de la violencia y disminución de las desigualdades sociales.

Medellín, con sus sistema de Parques Bibliotecas, ha devenido un centro latinoamericano de la lectura. Las visitas al Parque Biblioteca España se cuentan por mil diarias, aproximadamente. Y como dice su constructor, Giancarlo Mazzanti, "A la gente le daba terror este lugar, la idea de la construcción es que todos la miren y la señalen. Más que un edificio, es un sitio de reconocimiento".

De ser la ciudad que inspiraba a decir "No nacimos pa'semilla", según el escritor y posteriormente colaborador de Fajardo, Alonso Salazar, la ciudad de los niños que soñaban con "un revólver. Un changón. Un fierro. Cualquier cosa que dispare", se ha vuelto una ciudad con visibilidad positiva en los informes del índice de desarrollo humano del PNUD.

Por supuesto, Medellín no se ha transformado en el paraiso en la tierra, ni en la utopía conquistada, pero le ha dado a sus habitantes nuevas formas de desarrollarse, de interactuar, de pensarse emprendedores, innovadores y con un mundo simbólico más complejo y amplio.

¿No podríamos pensar que en Veracruz somos dignos de que nos ocurra algo semejante, un mejor destino? O podríamos temblar pensando en lo que el escritor colombiano Gonzalo Arango cantaba en su Elegía a Desquite: "Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas."

10 de octubre de 2011

"Sociales" en los tiempos del cólera

En los tiempos que corren, con las balas que silban, el alzheimer de nuestra clase política y la medida de nuestro miedo no son las únicas cosas que han cambiado de dimensión.

Nuestros usos del tiempo, nuestras expectativas de diversión y esparcimiento, la superficie de los espejos donde nos vemos (y vemos a los demás) también han sufrido cambios sensibles. Pero hay cosas que resisten los embates del ventarrón y que se mantienen sin aparentes cambios, ganchitos de nuestra cotidianidad. Cualquiera que sea esta cotidianidad...

Las secciones de sociales en los diarios, por ejemplo, o las revistas dedicadas a narrar la trepidante y glamorosa vida pública de cierto sector de la sociedad veracruzana, siguen tintineando, pese a todo, en las mesitas de café. ¿Qué dice eso sobre nosotros mismos?

Con este texto de Caterina Camastra, iniciamos una serie de artículos dedicados a reflexionar sobre nuestro cotidiano -y sus vapores simbólicos- en los tiempos de cólera.

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"Sociales" en los tiempos del cólera
Caterina Camastra

Hay cosas en México que siguen desafiando mi curiosidad. No las termino de entender. Entre ellas están las secciones de sociales de los periódicos, para más señas. Me cuentan que aquí en Veracruz hay revistas enteras de puros sociales, confieso que no las he visto. Iba a buscar alguna, para enterarme, y siempre pasaba algo. Quizás fueron coartadas inconscientes que me puse: con los suplementos de los periódicos tengo suficiente, no estoy segura de que deseo ver más.

Me he puesto a pensar en posibles fenómenos equivalentes en el par de otras partes del mundo donde he vivido. Pero no, lo único que se le parece son los chismes de famosos, que no son lo mismo. Aunque compartan la atención para las fiestas de bodas y otras celebraciones del orden establecido, no son lo mismo. Para empezar, los chismes de famosos suelen regodearse más bien en lo morbosito y las faltas a la moral en que a los famosos se les pilla incurriendo, mientras que las secciones de sociales son un tributo a lo edificante, los valores familiares y -justamente- sociales, y qué bonito es lo bonito. Gente bonita de Veracruz, creo recordar que se llamaba uno de estos suplementos hace diez años (y a lo mejor se sigue llamando, no faltará el curioso que lo averiguará). Lo veía seguido porque ese periódico lo compraban donde trabajaba yo en aquel entonces, a principios de 2001 -en una escuelita de italiano regenteada por un familia de pequeña mafia italomexicana. Un buen día, mi compañera me enseña, en la sección Gente bonita de Veracruz, la foto en primer plano de una pareja sonriente, cuyo pie rezaba algo así como “La guapa X y su esposo Y lucen más enamorados que nunca en la comida de W...”. La guapa X era la directora de nuestra escuelita. Ese pie de foto nos dio risa, a mi compañera y a mí, por varias razones. No nos la pasábamos bien en ese trabajo, estaba bastante mal pagado, y encima de la explotación había que aguantar ese peculiar ambiente de tranzitas y mentirillas que impera en los negocios de cierta burguesía. Como suelen hacer los trabajadores vejados, teníamos nuestro léxico familiar para burlarnos del jefe, o en este caso de la jefa. La guapa X era para nosotras la Vaca Loca, y dos que tres riñas con su esposo Y habíamos escuchado, como para que también nos diera risa eso de que lucían más enamorados que nunca. (Quien quiera saber más sobre el tema, puede leer el poema Se explica a María la condición de una vaca sentada, de Renato Leduc. Años después de los hechos que aquí relato, encontramos mi amiga y yo en ese texto la más sorprendente y fidedigna descripción de la guapa X y su esposo Y, “el casto perro salchicha”).

En fin. En realidad, la pregunta que me inquietó fue: ¿qué hacen estos dos en el periódico? ¿Por qué son dignos de noticia? ¿Qué hace uno para calificar para una toma de carita sonriente de Gente bonita? En Europa, los protagonistas de los reportajes y revistas enteras de chismes de famosos son, pues... famosos. En su mayoría son gente de la tele o el cine, pertenecen al mundo de la farándula; o bien, les tocó nacer en alguna familia real-aristócrata, uno de esos anacronismos que todavía sobreviven en Europa dando derecho, entre otras cosas, al interés general del público sobre bodas, hijos y cuernos que acontezcan en la noble dinastía. Pero ¿y la Gente bonita de Veracruz? A falta de nobleza criolla, tal parece que hoy en día el requisito es ser gente bien, o por lo menos colarse en las comidas y demás eventos sociales de la gente bien. Es decir, gente de dinero. Ay, qué mal gusto. ¿Han notado como en Sociales jamás se habla de dinero? Aunque el dinero hace a los VIPS, aunque ultimadamente sea la razón fundamental que determina quiénes desfilan en Sociales, nomás no se le debe mencionar. Hipocresías de los tiempos.

Tengo aquí junto un par de estos suplementos, Imagen VIP y Nuestra vida (dejo al lector ocioso o diligente el encargo de identificar los diarios de referencia), guardados desde hace unas cuantas semanas. No importa su falta de estricta actualidad, su misma calidad de no-noticia los hace intemporales. Antes de animarme y asomarme a ellos, me había estado preguntando qué dirán las secciones de sociales en los tiempos del cólera, estos violentos aciagos tiempos que nos está tocando vivir y contar. Entre tiernos cumpleaños de niñas -5 o 15 primaveras-, despedidas de soltera, eventos benéficos de “damas altruistas”, a medio suplemento campea en letras vistosas Pareja de enamorados. Ahora bien, entre los primero planos sonrientes con nombres y apellidos que suelen llenar estas páginas, en su variante enlazados-u-hombro-con-hombro, puede leerse quizás alguna prudente referencia: “Siempre debemos encontrar la manera de ser felices... Las parejas de enamorados se hacen presentes para dar una luz de nuevos tiempos”. Ahora bien, amén de que no sabemos de qué tan enamorados son los que lucen en estas fotos, ¿querrá ser esto una suerte de alegato pacifista? ¿Hagan el amor, no la guerra? Quizás, aunque no creo que la redacción suscriba semejante punto de vista hippy. Las dos páginas centrales a todo color, donde los omnipresentes primeros planos son de caritas infantiles y maternas, pudieran tal vez también hablarnos de paz. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que para esto trabajan quienes andan disparando en estos tiempos aciagos. Para tener dinero, o seguir teniéndolo. Quizás ya salgan en sociales, quizás sueñen con hacerlo. Puedo sin ningún esfuerzo imaginármelos armando una fiesta de princesas Disney para el quinto cumpleaños de una niña que desde chiquita sueñe con los sueños de plástico rosa que se le tienen asignados. No sé a cuánto ascienda el presupuesto de una fiesta temática con disfraces animación y toda la cosa, pero he oído varias historias del horror sobre lo caras que salen las fiestas infantiles. Y si salen en sociales, ni se diga. Es más: ¡Organiza una fiesta en la Jungla Parque Extremo!, promociona uno de los artículos. “Hay muro para escalar en el que tus hijos harán su mejor esfuerzo para llegar a la cima, una alberca para pelotas en el agua donde ellos estarán dentro de la pelota gigante y demostrarán cuánto pueden equilibrarse, es la water zorb ball, de allí pueden pasar al canopy que es un circuito divertidísimo con obstáculos como la tirolesa, puente colgante, paso del mono y del perezoso, todo con lo esencial para su seguridad”. No me ensañaré con la redacción errátil, bastante tengo con angustiarme por los pobres críos, que tienen que estar haciendo esfuerzos y dando pruebas y demostrando y librando obstáculos en una simple fiesta de cumpleaños de un amiguito. Tal vez sus padres tengan la intención inconsciente de prepararlos a la rudeza que parece haberse adueñado de las calles de Veracruz. ¿Será esta la contribución de sociales a la resistencia en contra de los tiempos?

28 de marzo de 2011

¿Qué ha sucedido con la ley para el Desarrollo Cultural y el Sistema Estatal de Cultura?

Ya un año se cumple de la publicación de la Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.

Para recordar la fecha, Ahtziri Molina escribe esta semana sobre lo que ha pasado con la aplicación de tal instrumento y su falta de operación porque nos falta hacer nuestra chamba, tanto a los funcionarios como a los representantes de la sociedad civil que conforman el Sistema Estatal de Cultura, en un deber de memoria y para recordarnos no olvidar nuestras obligaciones ciudadanas.

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¿Qué ha sucedido con la ley para el Desarrollo Cultural y el Sistema Estatal de Cultura?
Ahtziri Molina Roldán

Cada trienio y sexenio se vive el fenómeno del detergente nuevo y mejorado. Los detergentes suelen seguir los clásicos compuestos de sosa, limpiadores, fosfatos, etc, pero ahora tienen un elemento cuasi-mágico desarrollado en laboratorio. Si usamos esta figura para referirnos al “mejoramiento” de las políticas públicas dedicadas a lo cultural, me parece que el agente limpiador mágico se encuentra en el reforzamiento del vínculo cultura y turismo. Como es conocido, la administración estatal anterior cambió de dependencia al IVEC, Instituto Veracruzano de la Cultura, el cual se encontraba bajo la tutela de la Secretaría de Educación y lo puso bajo la tutela del ejecutivo de Turismo. Es decir, se re-sectorializó la cultura desvinculándola de lo educativo y asociándola al esquema económico del turismo. Si bien el vínculo en gran medida fue de nombre -pues el IVEC fue ampliamente mermado en recursos y programas- conservó una independencia de acciones bastante amplia respecto de la cartera turística estatal.

En resonancia a este suceso, el sexenio recientemente concluido podrá ser recordado como aquel donde las acciones del IVEC –y las acciones en términos de cultura institucional- fueron vaciadas de contenido y recursos para producirlos. Un sexenio en el cual los magros recursos del Instituto se destinaron a la ejecución de ciertos espectáculos con aparente calidad de vistosos, que apuntaban más al reforzamiento de la cultura como un escaparate turístico que a una práctica que pudiese generar cohesión social en las comunidades que participan de ellas. Este es un momento de importantes definiciones. Tomemos como otro ejemplo de ello la integración del Consejo Veracruzano de Arte Popular a la Secretaría de Turismo, acción que le da otro cariz a sus acciones e incluso objetivos institucionales.

Por otra parte, sería deseable que tanto la Secretaría de Educación del Estado como la Universidad Veracruzana y otras instancias de Educación Superior tuvieran una presencia estable y fuerte en el sector cultural, dado que la formación de educandos en estos temas son tareas asignadas a tales instancias. Puesto que los cambios estatales que se suceden sexenalmente generan una inestabilidad que desregula o provoca discontinuidades en las acciones del área (vicio que se reproduce en todos los niveles de la administración pública), una regulación superior del sector era necesaria. Y finalmente esa regulación vió la luz.

Independientemente de la amplia grisura que cubrió el perfil del IVEC en la última administración, desde la sociedad civil y a través de las gestiones de la Diputada Dalia Pérez de la LXI legislatura, se pugnó por la redacción y aprobación de una Ley de Cultura para el Estado: la Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.

Esta ley buscó asegurar el derecho al disfrute y producción de la cultura de todos los habitantes del Estado. Los temas principales que componen su corpus son: el establecimiento del derecho de todos los ciudadanos a la cultura; la facultad que tanto ciudadanía como iniciativa privada tienen para proponer elementos de ordenamiento y coordinación de las tareas de las instituciones culturales; el reconocimiento de que Veracruz es un estado diverso, organizacional y culturalmente, característica social que merece respeto y atención múltiple, con la finalidad de garantizar que las distintas culturas se realicen y conserven vigencia. En el proceso de su gestión aparecieron temas para mejorarla, como la legislación del uso del patrimonio, los apoyos a la producción cultural, etc.

Este documento aprobado hace poco más de un año, el 11 de marzo de 2011, definitivamente es criticable, perfectible, tiene ausencias, etc. Sin embargo, todo esto será corregible en cuanto se ponga en práctica; en cuanto los márgenes sean utilizados en el cotidiano para la producción, reproducción y promoción de los bienes culturales.

Lamentablemente este momento no ha llegado a concretarse por la falta de reglamentaciones para su uso. Por lo tanto, en este momento esta pomposa ordenanza es tan buena como letra muerta, pues no tiene aún reglamentos que acompañen su funcionamiento. Según la ley es el Sistema Estatal de Cultura el encargado de formular los reglamentos para su funcionamiento. Este Sistema está compuesto por la sociedad civil –cuatro representantes, las cabezas del IVEC, el COVAP, La Academia de las Lenguas Indígenas, la Secretaría de Turismo, la de Educación y el Gobernador. Este sistema, que en papel congrega las voluntades, proyectos, forma de las distintas instancias dedicadas a este rubro, aún no ha sido formalizado. El 17 de mayo del año pasado, se dio un primer paso con la elección de los representantes de la sociedad civil:

•Letras y Gestión: Yesenia Arlette Muñoz del Espacio Experimental Teatral y la Vulcanizadora.

•Artes Visuales: Pedro Hernández Amador presentado por AC de Córdoba

•Artes Escénicas: Margarita Vargas Ortega del Ballet Royal de Xalapa
•y Alba del Carmen Malpica del Ballet Tizoc de Coatzacoalcos.

Sin embargo, no se ha avanzado más en ese respecto, pues llegaron los tiempos electorales, donde nada de eso se movía, los post-electorales donde ya no era posible mover nada, pues los nuevos acomodos tocan al gobernador entrante y así llegamos al ahora: los primeros cien días de gobierno donde tampoco hemos sabido nada al respecto.
Es tiempo de retomar los asuntos ahora que los bomberazos culturales de la Fiesta de la Candelaria, el Carnaval de Veracruz y la Cumbre Tajín han pasado. Ahora que lo urgente está fuera del camino hay que darle paso a lo importante.

Me parece que el IVEC tiene la posibilidad y la capacidad por no mencionar el deber simbólico de acatar la ley y atender la creación de reglamentos, de modos de acción que permitan que esta ley se haga realidad, asegurando el derecho a la producción, goce, distribución de la cultura a todos los veracruzanos. Para que ésta realmente se convierta en un factor de desarrollo para las distintas comunidades del estado. Ninguna de las instancias involucradas se ha pronunciado al respecto, sin embargo me parece indispensable que desde la sociedad civil se convoque a nuestros representantes ante tal Sistema para que se instale y ponga en marcha. Este es un momento de foros ciudadanos en todos las regiones del estado; me parece que ésta es una demanda clara que se puede/debe plantear en estos espacios, como en los medios y las distintas instancias de toma de decisión. Le corresponde a los miembros del sector tomar cartas en el asunto para optimizar las condiciones de trabajo y atención de lo producido por el sector.

22 de noviembre de 2010

Estado, Revolución y Cultura

¿Viva la Revolución?
Ishtar Cardona se pregunta en este post que tanto tienen de vivas Doña Revolución Mexicana y sus demandas, y cómo se resuelve la ecuación entre las postales de nuestra mexicanidad surgidas de la acción estatal postrevolucionaria y las realidades de quienes viven en ellas a diario.

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"Yo me fui a la Revolución
a luchar por el derecho
de sentir sobre mi pecho
una gran satisfacción.
Pero hoy vivo en un rincón
cantándole a mi amargura
pero con la fe segura
y gritándole al destino
que es el hombre campesino
nuestra esperanza futura."
Arcadio Hidalgo

Vivimos tiempos de memoria a zurcir.
Después de los festejos del Bicentenario, con menos pompa y fausto se ha sacado de paseo a Doña Revolución, que ya no es la muchacha bragada, respondona y malcriada de sus primeros años, ni siquiera la dama arregladona y respetable cuya honra fue celosamente defendida y pregonada por los hijos que de ella sacaron tajada durante décadas. Doña Revolución más bien parece la abuelita abandonada, borrosa y lejana que no se acaba de morir, con su costal de anécdotas gloriosas que no interesan a sus herederos.

Total, el mundo es otro, y quienes se encargan de administrar sus bienes se mueven en otros cielos, de modernidad y cosmopolitismo, libre mercado, apertura financiera y estabilidad macroeconómica. No se quieren acordar de ese pasado ranchero y bronco. Los rincones jodidos funcionan mejor como tarjetas postales, y la pobreza sólo se ve bien cuando el jacalón está limpio, las trenzas peinadas y la honra no se pone al tú por tú con el de arriba. Los balazos nada más suenan bonito en las películas de charros, y hasta los barrios proletarios de las ciudades mexicanas tienen algo de poesía si los habita David Silva (o los cuenta Buñuel, aunque tardemos en encontrarle la belleza).

El Estado Nacional Mexicano le dio sus cartas de nobleza al maguey y a la hacienda, al zapateado y al pescador bajo la luna de plata, a la fiesta de Todos Santos y al canto dolorido del desposeído. Vapores imaginarios que si bien no encontraron solución a la pobreza que se les aparejaba, fueron acomodados en el catálogo de imágenes folklóricas de la Patria Postrevolucionaria. El señor papantleco que vende camisas de manta podrá no conocer la estabilidad económica en su cotidiano, pero con una buena luz y encuadre funciona perfectamente para un spot turístico.

Los pequeños pueblos, si no logran erigirse en bastiones del primor patrimonial, serán engullidos por los cinturones conurbanos. Los rebozos se compran en los mercados de las comunidades menos urbanizadas, o en las tiendas de artesanías que ofrecen el pasado a precios del futuro. La música compite para entrar en los listados de las herencias mundiales, pero se deja al músico al aire de su frágil contexto.

Los pleitos por la equidad social son aguas de otros ríos: la clase media mexicana logró ser mucho más abundante que en cualquier otro momento histórico. La Revolución nos cumplió, lo demás es ganancia. No importa que después del Milagro Mexicano –resultado del trabajo de los Hijos de la Revolución- nos hayan noqueado sucesivas crisis que han vuelto a poner a los arribistas clasemedieros en su lugar, en la pendiente de la resbaladilla. Eso no es problema de nosotros, canta el nieto lejano de Doña Rev, la mundialización es así.

Y sin embargo, en todo esto hay mucho de mascarada, de realidad de tablaroca. Los libros de texto nos contaban como habíamos salido de la barbarie, de la carabina 30-30, del asesinato político, de la égida de los generalotes para entrar en un México limpio y civilizado, de eficacia y bienhechura republicana. Pero basta abrir un periódico de hoy por la mañana para constatar que ese México bronco nunca se fue, que la barbarie se mal amarró con un mecatito podrido y ya se soltó, que la carabina se multiplicó en AK-47, que los hombres políticos siguen cayendo plomeados (con su cauda de civiles igualmente acribillados), que miles de mexicanos viven bajo la sombra de nuevos señores de la guerra.

Podríamos hacer con la abuelita moribunda lo mismo que con las tarjetas postales que nos dejó en legado: buscarle los otros ángulos a su historia. Una cosa es lo que nos contaban los hijos preocupados por su honra, y lo que medio festejan sus nietos desmemoriados, y otra las demandas inexorables que la muchacha retobona gritaba a lomos de tren o de caballo por todo el territorio nacional. Cuando se volvió una Doña respetable esos gritos se apaciguaron y diluyeron; el problema es que sus causas no desparecieron del todo. Y los rezagos y olvidos nos están pasando factura ahora, más urgentes y críticos. No hay sombrero de charro, rebozo, sarape, escenografía ni postal que alcance a tapar el horror, ni conjunto jarocho, mariachi o sonidero que enmascare los gritos.

A Doña Revolución ya se la cargó el tiempo, pero sus búsquedas, su preguntas se quedaron acá y siguen sin sus respuestas. Podemos quedarnos con el retrato de la viejita inmaculada, respetable y su colección de tarjetas postales como una gran foto de familia por encimita feliz. Podemos también preguntarnos qué se quedó sin resolver la abuelita, con ese miedo a las cosas pendientes que tiene el que se niega a acabar de morir.

¿Y si nosotros nos volvemos a hacer esas preguntas, les encontramos respuesta a nuestro modo, pero respuesta cabal, y le damos vuelta a la página?
Tal vez ya no necesitaremos canciones de cuna revolucionarias, ni clichés inmóviles y sepias para decirnos en qué consiste ser verdaderamente mexicanos.

11 de octubre de 2010

Bicentenario y memoria veracruzana II

Caminando sobre la reflexión de nuestra memoria y lo que ha ocurrido en este Bicentenario, Celia del Palacio responde y continúa el hilo del pensamiento iniciado en el post anterior.

Celia es Doctora en Historia, escritora e investigadora, actualmente coordina el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Es autora de los poemarios Espirales. El Mimeógrafo del Fauno, Otra Bugambilia en la Ventana y Manantial de Arena. Su novela histórica Leona, publicada este año y centrada en la figura de Leona Vicario, fue magníficamente recibida por la crítica.

Agradecemos a Celia su texto, mirada sentida de una mujer que piensa desde los diferentes frentes que le toca vivir. Esperamos que no sea la última vez que engalana esta página con sus letras.

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Los festejos del bicentenario encontraron al gobierno de Veracruz con las arcas vacías tras los gastos de campaña que devoraron la mayor parte del presupuesto. Y si consideramos que el huracán Karl hizo su aparición en tierras veracruzanas el 17 de septiembre, no se puede esperar que hubiera fondos para prolongar los festejos más allá de la noche del grito.

Si, por otra parte, uno se lanza a la búsqueda rápida en internet de las actividades llevadas a cabo en torno al Bicentenario en Veracruz, las primeras entradas que uno encuentra en google son las siguientes: la “Regata Bicentenario” (junio), el “Carnaval Bicentenario” (febrero), y el video “Veracruz, una estrella más del Bicentenario” en youtube. Ejemplos todos ellos de la superficialidad y la espectacularización que privaron en general en los festejos.

Habrá que buscar más a fondo. Y si uno persiste, encontrará las actividades que ha llevado a cabo la Universidad Veracruzana a través del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales desde hace varios meses. Se trata de las mesas de reflexión en torno al Centenario y Bicentenario, en los campi de Boca del Río, Ixtaczoquitlán, Coatzacoalcos-Minatitlán y Poza Rica-Tuxpan en torno a temas como derechos laborales y acción sindical; reforma agraria y movimientos campesinos; democracia y ciudadanía; partidos y elecciones, así como educación.

Por otro lado, la revista emblemática de la Universidad Veracruzana, La Palabra y el Hombre, dedicó sus cuatro números del año 2010 a tratar algunos temas relacionados con el Bicentenario, en artículos como los siguientes: “La vida ficcional y real de Leona Vicario”; “La libertad y los Centenarios”; “Revolución y resistencia a la revolución en Los de abajo de Mariano Azuela”; “Selección de romances de la Independencia”.

Pero como ocurrió a nivel nacional, si algo bueno han tenido las celebraciones bicentenarias ha sido el saldo bibliográfico. La Editorial de la Universidad sacó a la luz la colección Centenarios en donde figuran títulos como los siguientes: Santa Anna de Will Fowler; Las caras del águila, de Ivana Frasquet; El teatro de la guerra de Juan Ortiz Escamilla y como parte de la Biblioteca del Universitario, la Nueva historia mínima de México, coordinada por Fernando Escalante Gonzalbo.

Los Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz coordinados por Juan Ortiz Escamilla y Enrique Florescano, así como el maravilloso libro de fotografías Veracruz mar de arena, de Patricia Moreno Casasola y Gerardo Sánchez Vigil, así como Creadores Veracruzanos, Personajes Populares de Veracruz y Veracruzanos en la Independencia y la Revolución, son algunos de los productos bibliográficos de la Comisión Estatal de los Bicentenarios, todos ellos dignos de consultarse.

Por su parte, el IVEC en colaboración con CONACULTA, también sacó a la luz una colección Bicentenario-Centenario 2010, aunque esta no presenta los resultados de investigaciones o reflexiones históricas, sino que se da espacio a la creación literaria de los jóvenes veracruzanos, cosa de no poco valor.

La Feria Internacional del Libro Universitario que finalizó hace un par de días, también dedicó su Foro Internacional a la reflexión sobre el Centenario y Bicentenario con el título “Los centenarios a debate” en diez mesas con los temas siguientes: 1)Los centenarios a debate; 2) Imaginarios colectivos sobre el Estado y la Nación; 3) Justicia; 4)Derechos Políticos; 5) Género; Libre empresa e inversión extranjera; 6)Mundo del Trabajo; 7)Diversidad y Multiculturalismo; 9)Libertad de culto; 10) Opinión pública. De manera más modesta pero no menos importante, el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación dedicó sus Jornadas a la reflexión sobre temas como independencia, territorio, memoria y nación.

¿Podría haberse hecho más? Seguramente. ¿De otra o de mejor manera? También. Sin embargo lo que más me preocupa es que estas acciones se conozcan poco y que no se tomen como marco para la reflexión pública. Me preocupa que los beneficiarios de estos esfuerzos sean sólo los asistentes a esos eventos y los potenciales compradores de los libros.

Y me pregunto: ¿Qué ha sido la celebración del Bicentenario en Veracruz? El Bicentenario en Veracruz ha sido un gobernador desencajado y pálido dando el grito desde su palacio rojo; miles de personas que lo perdieron todo debido a la incompetencia y corrupción de un estado que permitió a los desarrolladores construir en lugares vulnerables y que nunca se planteó la limpieza y conservación de canales de aguas negras; la ayuda que no acaba de llegar; la desconfianza y la desesperación… El Bicentenario en este estado ha sido también el clientelismo y la corrupción, la opinión pública silenciada y el presupuesto inexistente para las instituciones de cultura.

El Bicentenario en Veracruz ha sido doña Nieves que se mantiene apenas de hacer y vender artesanías de café en Xico, corriendo para alcanzar las láminas de su cocina de humo que voló el viento. También ha sido su sobrino que vive de hacer pan tradicional y que espera entre la vida y la muerte en el hospital público que alguien autorice el crédito para su operación de un aneurisma en el cerebro. Para ellos no hay seguro popular, seguro social ni seguridad alguna.

El Bicentenario ha sido la casa de don Fayo Figueroa inundada en Tlacotalpan, en donde estaban pernoctando hasta hace poco cinco serpientes de agua. Ha sido también la artesana que se quema los ojos hasta la madrugada fabricando maravillas de palma y de chaquira que luego vende para sobrevivir. Han sido los cocodrilos prófugos y los miles de gatos sin dueño, han sido las gallinas llevadas hasta el mar por la corriente y las mujeres que nadan como sirenas preservando su exiguo patrimonio.

Ha sido también el conjunto de periodistas que hacen su trabajo en condiciones precarias y riesgosas y que callan lo que haya que callar con tal de seguir vivos; los músicos de Sotavento que para tocar el son tuvieron que comprar una jaranita vieja y parcharla con dedicación; don Francisco el artesano que me miraba desde sus noventa años sentado en una banqueta del centro al tratar de convencerme de que me llevara su cohetero de palma por cien pesos; los estudiantes que no pudieron asistir a los foros porque no tenían para el camión…

Para ellos no hay festejo. Para ellos no hay un nosotros, sino un ustedes y un yo que no acaban de encontrar un lugar de reunión. Y yo, desde mi estudio donde alcanzo a mirar el Pico y el Cofre, miro con culpa la jarana nueva que no sé tocar y juro que no sé qué se celebra, más allá de la sorpresa de estar viva, tener casa, tener algo qué comer, tener posibilidad de comprar libros y asistir a los foros de reflexión. Todo eso a estas alturas es un lujo casi absurdo y una responsabilidad.

¿Qué me toca? Usar la palabra para contribuir a la creación de la memoria y asegurarme de que no queden fuera esas personas con nombre y apellido que no tienen la más mínima idea de que forman parte de un “nosotros”, y que de lo único que están seguros, es que este año no tuvieron nada qué festejar.

27 de septiembre de 2010

Bicentenario y memoria veracruzana

Ante un contexto como el presente, ¿qué festejamos al decir "independencia"?, ¿cómo nos pensamos revolucionarios? Desde Veracruz, ¿qué celebramos?

Ishtar Cardona escribe un texto personalísimo en el que señala que la memoria de lo que somos se encuentra en constante construcción. No se trata de festejar lo que pasó, sino lo que podemos hacer que pase.

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Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras… Y tanto.

La construcción de nuestra pertenencia nacional y regional, los cantos a la Patria, la idea del amor al terruño: todo llamado a escena ahora que se festejan los siglos pasados sobre México, independiente, revolucionario, crecido en Estado Nación.

En Veracruz, como en tantos otros rincones de este suelo compartido, se reprodujeron los debates, las expectativas y los desencuentros que acompañaron el proceso del festejo. La creación de comisiones, la adecuación del calendario ordinario de festejos, el acoplamiento de los programas de actividades institucionales, las premiaciones, las publicaciones, todo ello se reprodujo en nuestro Estado a escala ajustada.

Y como sucedió en el resto del país, a la puesta en escena de esta primera parte de la celebración –nos queda por asistir al segundo y Revolucionario acto- le siguió la resaca. Y los cuestionamientos.

No quiero aquí caer en la reseña de la polarización que generaron las fiestas. Me basta decir que esta brecha se constituyó en acantilado que separó por un lado a quienes consideran deber patriótico agitar la bandera y tararear acríticamente al son de los desfiles, y por otro a aquellos que sintieron se escapó una oportunidad para preguntarnos, por más doloroso que esto resulte, cómo pueden caber en el mismo saco el orgullo de ser quiénes somos y la crítica a lo que también nos cruza y de a poco nos mata, cómo metemos en el mismo cajón de nuestra mexicanidad –y nuestra veracruzanidad- la creatividad y el desencanto, la música y la corrupción, la solidaridad y la violencia: cómo conciliamos nuestros extremos de demonios y maravillas. Y en estas puntas del acantilado no cuento a quienes sintieron que el contexto solamente les provocaba una punzada de vacío, un sinsentido que no se llenaba ni con pirotecnia ni con tablas gimnásticas. O a aquellos a quienes la frustración poco a poco se les va convirtiendo en rabia estéril sin respuesta.

Personalmente me coloco entre la perplejidad y la reflexión. Me sorprende que nos preguntemos tan poco cómo le hicimos para llegar donde estamos, para bien o para mal. Cómo nos hemos edificado, cómo apuntalamos vicios y cómo armamos nuestros propios subterfugios. Y también cómo seguimos dándole a la risa con el horror de frente y cómo nuestra mejor exportación –en los tiempos del mercado global- sigue siendo la imaginación y la memoria vueltos arte.

Creo que nos pensamos poco, y nos pensamos poco en conjunto.

Leo la lista de actividades que el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal planearon a través de instituciones y comisiones para celebrarnos, y me queda la sensación de que a las actividades artísticas, culturales, académicas, deportivas de siempre simplemente se les agregó el adjetivo “bicentenario”. Pregunto a amigos y colegas, personas que ya sea por su profesión o por su disposición personal sé constituyen un variopinto público informado, si conocen el programa de los festejos, si estos festejos han tenido un impacto en su percepción, y la respuesta es deshilachada: saben de algunas actividades por sus mismas responsabilidades laborales, pero lo que escapa a su contexto inmediato lo desconocen.

Reviso en internet la lista de actividades por municipio. Aleatoriamente le doy clic a localidades de la Montaña, de la Huasteca, del Istmo. Estamos trabajando en el contenido de esta sección. Visítanos pronto. No sé si es consuelo, pero el mismo mensaje aparece para Veracruz y Xalapa. Leo los proyectos referentes a Patrimonio, Educación y Cultura, Pueblos Indígenas, Obras. Encuentro una lista de trabajos que hasta donde yo sé se encuentran detenidos, o han venido planeándose desde mucho antes de que se incluyera el Bicentenario en los planes de gobierno. Trabajos que deberían de ser obras regulares y no extraordinarias, y otros que deberían pensarse a largo plazo, proyectos de carácter transexenal. Reviso las bases de concursos enmarcados en los festejos. Me parecen poco claras al convocar tanto a ciudadanos de a pie como a instituciones que, me digo, deberían de tener un presupuesto asignado para desarrollar proyectos referentes a homenajear Independencia y Revolución. Y al mismo tiempo me digo que las mismas instituciones tienen que pelear los dineros para tratar de hacer algo, sobre todo tratándose de proyectos culturales.

Le doy una vuelta a los periódicos y me encuentro con reclamos porque esos dineros no llegaron a tiempo, Gritos deslucidos, festejos desalentados.

No se me malinterprete. No quiero tampoco hacer un listado plañidero. Pero quiero ver las cosas de frente. Quiero vernos. Creo que no nos hemos dado el tiempo suficiente para tomarnos una verdadera foto de familia. Vernos en conjunto, hablar de nuestros problemas, pero hablar de verdad. Si nos pensamos veracruzanos, saber que en ese paquete también están incluidos el camionero de Poza Rica y la tejedora de Cosoleacaque, el vendedor de cerveza de Tierra Blanca y el estudiante de Xalapa, la chava que sueña con salir en la sección de sociales del Puerto y el profesor de la telesecundaria en Tantoco, el boqueño que se fue a Los Ángeles y la señora que le regala lonches a los migrantes que pasan por Orizaba.

La memoria no es la que se contiene en los guiones hechos a la carrera para los desfiles y los discursos. La memoria no estuvo en festejos fallidos. Me parece que la memoria está en construcción, y la estamos construyendo ahorita. Entre todos. Y esa memoria dará cuenta de cómo, en un año de celebraciones, aquellos que se autollaman veracruzanos respondieron al desastre, a la pérdida de sus casas y propiedades o al pedido de ayuda de sus paisanos. La memoria dará cuenta de cómo nos narramos lo que sucedió, cómo nos contamos esa historia y en qué terminó el asunto. Si entre la fiesta y la desgracia la conciencia sintió que la llamaban y decidimos, por fin, saber quiénes somos. Decidir qué festejamos y cómo.

Tenemos cosas, y tantas, que de ello hablarían las piedras. Pero primero tenemos que hablarlo entre nosotros.

16 de agosto de 2010

Propuestas para fomentar el amor por la lectura, la escritura y la divulgación científica

Cerrando nuestra dupla dedicada a la lectura, Alicia Soto Palomino, docente, promotora y autora pedagógica, escribe sobre las estrategias locales que la Red Independiente de Promotores de Lectura de Veracruz ha establecido para fomentar la lectura y la educación reflexiva en nuestro Estado.
Alicia es miembro de número de la Academia Mexicana de la Educación y escribe constantemente en el Diario de Xalapa. Los miembros del Observatorio le agradecemos su participación en este espacio.

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Como coordinadora de la Red Independiente de Promotores de Lectura de Veracruz he realizado actividades enfocadas al fomento de la lectura y escritura lúdica y placentera, utilizando para ello, principalmente, los textos literarios. Desde hace cuatro años he incluido actividades relacionadas con el fomento de la divulgación científica, participando con diversas instituciones como son COVECYT, Universidad Veracruzana, IVEC, CONACULTA y la Dirección General de Telebachillerato. En ese marco, hace seis años participé como asistente en el proyecto de divulgación científica para niños titulado ¿Quieres saber?, coordinado por el Licenciado Adalberto Fox Rivera y un grupo de jóvenes que cursaban diversas carreras universitarias, apoyados por investigadores nacionales de todas las áreas.

Desde hace dos años que se formó esta red me he dedicado a impartir talleres a docentes y alumnos de diversos niveles educativos, y en conjunción con las instituciones antes mencionadas hemos tratado de compartir el amor y la pasión por la lectura, escritura y la divulgación científica a través de diversas manifestaciones artísticas como la pintura, la danza, el teatro y el canto, a la vez que se han recuperado las experiencias de los asistentes a los cursos en algunas crónicas y material virtual.

Los niños que asistieron a esos talleres se enamoraron de la ciencia y por ello han decidido estudiar carreras dedicadas a estas disciplinas (mis hijas son ejemplo de ello). Es por esto que hablo de mi experiencia y de la necesidad de fomentar el amor por la ciencia a través de talleres lúdicos y prácticos al mismo tiempo, que permitan acrecentar la investigación, la actitud crítica y reflexiva que en verdad conduce al cambio de nuestro entorno y de la sociedad en general.

Necesitamos ser cada vez más autónomos e independientes de los mecanismos y estructuras extranjeras, debemos producir nuestras herramientas y maquinarias, pero eso sólo se logrará si invertimos tiempo, capacitación y formación de calidad en nuestros hijos y alumnos. El desarrollo científico y tecnológico es un compromiso que los adultos no logramos alcanzar con eficacia, pero nuestros hijos cuentan con el apoyo y la experiencia de nosotros para lograrlo.

Somos un grupo de docentes comprometidos con el presente y con la juventud y por ello estamos planteando un taller permanente para la formación de capacidades expresivas y tecnológicas que permitirán a los alumnos extender su amor por la lectura, escritura y la divulgación científica. En el mes de octubre se realiza las semana de la ciencia y tecnología y ya estamos pensando en participar con algunos talleres y actividades que acerquen a los pequeños a la ciencia.

Necesitamos, como sociedad civil, apoyar iniciativas que fortalezcan los valores, tradiciones y enseñanzas que se han ido perdiendo por las influencias de la “modernidad”, la cual no es una antagonista, sino una auxiliar para lograr avances y alcances en todos los rubros del desarrollo social, científico y cultural.

Últimamente nos hemos reunido un grupo de personas en la Casa de la Cultura de Banderilla, y cobijados por la hospitalidad de la maestra Irma Yolanda Hernández Jiménez hemos realizado varios eventos enfocados al rescate de leyendas, historias relacionadas con la Revolución y los personajes famosos que han pasado por Banderilla. Las tertulias se acompañan con comida tradicional, pero es la participación de todos los asistentes, ya sean niños, jóvenes o adultos, lo que nutre el ambiente: todos tenemos algo que contar, algo que compartir, y es tan bello sentir la emoción de contar un relato y ver los rostros interesados en la anécdota, observar las expresiones de susto o asombro que causa en los pequeños es formidable, pues nos damos cuenta que aún siguen vivas las tradiciones. Doña Yola siempre dice: “antes nuestras pláticas estaban relacionada con lo que nos sucedía en las casas, durante la noche y se contaban si alguien había oído ruidos, sentido moverse la cama o los trates”. Ahora ya no se platica ni se sienten esas presencias…

Parecería que la magia se ha quedado dormida, que las tradiciones están agonizando y es por eso que debemos rescatarlas, darles nueva vida, recuperar los momentos gratos para compartir un café, un chocolate o un pan cocinado en horno antiguo.
Para el mes de octubre de 2010 estamos planeando hacer un recorrido histórico a las haciendas cercanas a Banderilla y de esta forma vivenciar el conocimiento de la historia a través de los cronistas del lugar. ¡Qué mejor de manera de aprender la historia que experimentándola y conociendo de labios de expertos los hechos, sucesos y lugares que nos han dado una identidad y una riqueza cultural!

En la actualidad algunos compañeros promotores de lectura que forman parte de la Red se encuentran trabajando en San Andrés Tuxtla impartiendo diplomados sobre la lecto-escritura, otras compañeras en Orizaba realizan actividades con alumnos de bachillerato y para compartir sus conocimientos los llevan a las escuelas de niveles de educación básica. Un compañero que trabajó en Mesa de Calcote trabajó en el rescate del náhuatl a través de las leyendas y hechos históricos de esa región.

Los integrantes de la Red somos personas preocupadas por el presente, y por ello siempre estamos pensando en las formas de rescatar las tradiciones, cultura y riqueza de nuestro Estado, además de impulsar el gusto por la ciencia y la tecnología. Si a alguno de los lectores le interesa unirse a esta aventura, para integrarlo a algunos proyectos les proporciono líneas abajo mis correos.

La promoción de la lectura con jóvenes y por jóvenes es nuestro gran reto; lograr que se interesen en unirse a este proyecto. Cito a Felipe Garrido: “la lectura se contagia y se aprende si es adquirida como un juego”.
Nuestro espacio vital sólo cambiará en la medida en que nosotros podamos intervenir. El futuro será mejor si desde hoy hacemos algo por cambiarlo, y si es de manera lúdica todos nos divertiremos.

http://miblogveracruz.blogspot.com
aliciasoto31@hotmail.com, aliciasoto31@yahoo.com.mx

2 de agosto de 2010

Los jóvenes sí leen

Esta semana hablamos de lectura. Y de jóvenes. Y de lo que significa que un joven tenga un libro entre las manos, los ojos en las letras. Lourdes Hernández insiste -bandera de vida- en la importancia del fomento a la lectura.
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Hablar de la lectura y los jóvenes desde la elaboración de juicios y críticas hacia este sector de la población es caer en estereotipos que en nada ayudan y sí entorpecen el impulso a la cultura.

Contrariamente a lo que se dice, los jóvenes sí leen. Lo hacen, pues la lectura es una manera de escaparse hacia un espacio propio, en donde la intimidad sólo puede ser cuestionada por el silencio de la lectura en voz baja, esa que trasciende el ser social para volcarse hacia el ser individual. Se trata de un lugar donde no hay limitante para la imaginación y la palabra. ¿De qué se nutre la juventud sino de sueños, experiencias nuevas y la posibilidad de existir con libertad cotidianamente?

Hasta para calificar sus hábitos de lectura, los jóvenes son incomprendidos. Se les sataniza, se dice que no leen, que no les interesan los libros, que lo que leen no sirve y muchas frases más que lo único que logran es alejar a los jóvenes de este hábito maravilloso y en el mejor de los casos, a que lo practiquen a escondidas.

En la Universidad Veracruzana existe un Programa de Formación de Lectores cuyo propósito radica en impulsar la lectura entre los estudiantes a través de la formación de círculos de lectores; en el nivel de secundaria también existe este trabajo y lo propio se realiza en el bachillerato. Sin embargo, pareciera que la lectura entre este sector de la población que va de los 13 a los 25 años, es un hábito que no está entre sus principales ocupaciones. ¿Rebeldía hacia lo establecido o hacia las instituciones? Quizás.

Las iniciativas que diversas instituciones llevan cabo para fomentar la lectura entre la población juvenil no son malas, quizás lo que todavía no se logra es implementar estrategias que permitan que los jóvenes se acerquen por iniciativa propia a encontrar las lecturas con las que más se identifiquen, aquellos escritores que les hablan de sus preocupaciones, esos temas que les hacen voltear hacia un libro. Se ha criticado la saga de Harry Potter de JK Rowling y la serie de libros que inició con el título Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Sin embargo, estas obras han devuelto a niños y jóvenes el gusto por la lectura por los libros mismos y nos por las películas correspondientes. Hay, sin duda, un resurgimiento de la literatura infantil y juvenil, no sólo como un resultado del mercado editorial al atender un nicho comercial al que no se había puesto cuidado. Ahora los jóvenes leen porque los libros que se escriben para ellos obedecen más a sus inquietudes.

¿Por qué resulta difícil abordar el tema de la lectura en los jóvenes? De inicio se podría hablar de varios momentos en la etapa de la juventud: la adolescencia, de los 13 a los 15 años; la postadolescencia, de los 16 a los 18; la primera juventud, de los 19 a los 24, y la juventud madura, de los 25 a los 30 años. Es claro que en cada uno de estos momentos sus intereses son muy diversos y, por ello, la literatura que les gusta difiere también significativamente. Sin embargo, en cualquiera de esos momentos pueden ser atrapados por algún libro clásico que por alguna de las novedades editoriales.

Teóricos de las letras y del fomento a la lectura, antropólogos, sociólogos y escritores han hablado ya sobre esta problemática. Uno de los especialistas que más tiene que decir en este sentido, a nivel internacional, es sin duda la francesa Michèle Petit, quien desde 1992 trabaja sobre la lectura y la relación de distintos sujetos con los libros desde una perspectiva cualitativa. Uno de los estudios más relevantes que llevó a cabo en barrios marginales en Francia, consistió en entrevistas a jóvenes-muchos inmigrantes-cuyas vidas fueron cambiadas por la práctica de la lectura. Resulta muy emocionante y sobre todo de gran estímulo, leer las experiencias de estos muchachos quienes en situaciones desventajosas económica y culturalmente, la única salida para sentirse fuertes ante la adversidad, fue la lectura de diversos libros en las bibliotecas públicas.

En este sentido, la antropóloga Michèle Petit comenta que de acuerdo con sus estudios, si bien la proporción de lectores asiduos ha disminuido, la juventud sigue siendo el período de la vida en el que hay una mayor actividad de lectura, pues los libros tienen para los jóvenes ciertos atractivos particulares: les permite construirse, imaginar otros mundos posibles, soñar, encontrar un sentido a su vida y a pensar.

En Veracruz se carece de una política pública de fomento a la lectura. Existe un vacío legal que lamentablemente ha sido reproducido a nivel federal, ante la lentitud para echar a andar-en ambos casos-las leyes, estatal y federal, de fomento al libro y la lectura. Aunque no bastará tener un documento legal para asegurar la lectura. Es necesario atender lo anterior, con un compromiso serio a partir de una Agenda de Políticas Públicas de Lectura. Para tal fin, habrá que tener presente lo señalado por Emilia Ferreiro, para conceder a la lectura, su importancia verdadera: “El ejercicio pleno de la democracia es incompatible con el analfabetismo de sus ciudadanos”. Y lamentablemente en nuestro país, lo anterior es todavía una asignatura pendiente que nos ata a un pasado de esclavitud.

20 de junio de 2010

El milagro vino del cerro

Esta semana Semeí Prado Fitta nos escribe, en respuesta y acompañamiento al texto publicado en nuestro post anterior, sobre la gestión cultural desde la mirada organizativa de la contaduría; retroalimentación que no experimentamos muy habitualmente.

Originaria de Tomatlán, Veracruz, Semei es contadora con maestría en finanzas, a la vez que cantante mezzosoprano. Actualmente está estudiando en la Escuela de Formación Musical del Centro de Veracruz y es la Secretaria General de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, A.C.
Gracias, Semei, por tu aporte al Observatorio. Esperamos no sea el último.

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En mi experiencia como cantante lírica y como promotora cultural he descubierto con grata alegría a muchos talentos veracruzanos y a veces me pregunto ¿qué pasaría si todo este capital humano tuviera oportunidades para ser formado y difundido? Seguramente seríamos la entidad más importante en cultura de México.

Hace un par de años pude comenzar a contribuir en una organización que funda bibliotecas, hace festivales democratizadores, redes de artistas y científicos, alianzas con medios de comunicación y acuerdos con instituciones públicas y privadas a favor de la educación y la cultura. Esta oportunidad de trabajar de manera sistemática con objetivos y misión puede medir su impacto, cosa que me agrada y me convence porque un enorme grupo de activistas culturales cree que las matemáticas están peleadas con la producción de actividades o el desarrollo de ideas.

Como contadora me parece importante que todos los que tienen que ver con el desarrollo cultural, sea de gobierno o independiente, deben administrarse de la mejor manera porque no podemos seguir creyendo que “los aproximados” son lo correctamente planeado. Lo cierto es que si a alguien no le gusta realizar dichas acciones básicas para el crecimiento de eventos, organizaciones y propagación de vanguardias -entre otros- debe buscar a alguien que se integre a su equipo y le auxilie.

Desde hace un año la asociación a la que pertenezco me invitó a coordinar un programa de capacitación a actores culturales que fue creado para poder llevar a cada artista, científico, realizador o gestor información sobre impuestos, administración y obtención de fondos que actualmente está ya funcionando con un matiz rural ya que se encuentra funcionando en un sector que también estaba desprotegido: los artesanos y productores del campo.

La primera parte del Taller de Formación para el Desarrollo Socio-Cultural reúne a todos: campesinos organizados, promotores de lectura, directores de escuelas de arte, gestores, etcétera, con el objetivo de cumplir la misión de nuestra asociación: promover la igualdad y la democracia en México integrando a todos los actores sociales preocupados y ocupados por nuestro país. Después se generan las debidas segmentaciones y se avanza con relatores de experiencias en la organización de festivales, edición de libros, dirección de casas de cultura o manejo de medios para conducir a los participantes hasta llegar a optimización de recursos enfocados a la publicidad o propaganda y el marketing cultural.

Lo más importante del taller es que para todos los independientes el valor de la actividad es cero pesos para que todos podamos iniciar a recorrer un camino de compañerismo y enseñanza-aprendizaje capaz de enriquecernos mutuamente y de manera sistemática. Hay ciertos requisitos para poder recibirlo o pedirlo, el primero y básico es entender que los proyectos que realicen los participantes deben tener una estructura y objetivos a plazos con un máximo de cinco años y un mínimo de tres.

Estoy convencida, como la Asociación de Creadores propone, que ya no podemos tener esperanza, es hora de hacer nuestros sueños realidad. Para esperar todo del gobierno hay que sentarse -generalmente en posturas incómodas- que al final no nos llevan a la realización del 100% de lo que queremos para los creadores y los públicos. Al final si queremos que las cosas salgan como deseamos debemos hacerlas nosotros.

El día 18 de junio fuimos testigos y artífices de un milagro en Veracruz, logramos inaugurar una biblioteca comunitaria en San Bartolo, Córdoba, que cuenta con setenta y siete habitantes, de los cuales veintidos son niños y sólo tienen un ciudadano bilingüe (náhuatl- español). La biblioteca lleva por nombre el del escritor cordobés Fernando Pérez Barragán. La inauguración en plena sierra veracruzana, en esa ranchería, se realizó de manera espectacular ya que la orquesta sinfónica infantil y juvenil de Córdoba así como el Coro Infantil de aquella ciudad, dirigidos por el respetadísimo maestro Salomón Hernández, ofrecieron un concierto para los habitantes del lugar y algunos invitados, así pues entre libros, música clásica, jazz y de Gabilondo Soler se festejó la siembra cultural que al finalizar abrió paso a una gran convivencia en donde escritores, músicos, gestores y oriundos del lugar comimos barbacoa, consomé, arroz, frijoles, tortillas y mixiotes.

Cualquier persona que desee acercarse al taller gratuito que ofrecemos puede comunicarse a través del correo asociaciondecreadores@gmail.com o del teléfono (271) 712 9504.

15 de marzo de 2010

Diálogo para transformar

Respondiendo al texto "Leer desde la cuna" publicado hace dos semanas, Gialuanna Ayora, pedagoga y coordinadora de talleres de Bunko Papalote Biblioteca infantil y juvenil, nos ofrece una reflexión que abunda sobre las razones del fomento a la lectura en los más pequeños, enfocado principalmente en el sentido de lo social.
Gialuanna funda y coordina desde 1998 los talleres de lectura con bebés, papás y mamás en la Asociación Civil Bunko Papalote y coordina el proyecto Leer para transformar en colaboración con la fundación Fondo para los niños de México A.C. (www.fpnm.org.mx). Le agradecemos enormemente su participación en el Observatorio.
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Gialuanna Ayora

Leer desde la cuna... Hay mucho que me gustaría decir sobre este tema, muchas experiencias de las que podemos hablar e interesantes ideas con las que podemos construir un necesario debate, para clarificar, para aprender y para transformar. Gracias por la oportunidad de participar.

En el presente texto abordaré brevemente, y con miras a que podamos seguir platicando sobre ellos, cuatro de los temas que Lourdes Hernández Quiñones pone sobre la hoja de intercambio: Las experiencias de lectura desde la cuna, que en diferentes partes del mundo se realizan; ¿Por qué leer con los más pequeños?; ¿En qué se ocupan y en qué no, las autoridades educativas con respecto al tema de leer en la primera infancia? Y ¿Por qué vale la pena pensar en la transversalidad de la experiencia cultural de leer?

En octubre de 2008 participé en el primer Seminario internacional Primera infancia y lectura, que se llevó a cabo en la ciudad de Querétaro. Existe una memoria de este evento, editada como un número especial de la revista Cero en conducta(1). Este documento da cuenta de trece experiencias representativas de las muchas que seguramente se están realizando en el país y en otros países, y junto con ellas, un grupo de analistas da un repaso de las políticas hacia la primera infancia en México. De todo esto únicamente mencionaré quiénes son los protagonistas para que, quien esté interesado pueda investigar sobre ellos, después daré algunos comentarios enlazándolos con los otros cuatro temas mencionados.

 Adelaida García-Conde Trelles. Representante del programa de servicios para la educación básica en el estado de Querétaro. Y Arturo Evangelista del proyecto Dar de leer que se implementa en dicho estado desde hace 5 años, junto con Martha Beatriz Soto de Leyendo con los más pequeños programa en comunidades indígenas de este mismo estado.
 Marié Bonafé. Presidenta de ACCES (Acciones culturales contra las exclusiones y las segregaciones) organización francesa pionera en el trabajo de bebés y lectura.
 Yolanda Reyes. Escritora y pedagoga. Directora del proyecto cultural “Espantapájaros” en Colombia.
 María Emilia López. Profesora argentina experta en primera infancia y directora de la Colección del Melón. Libros que piensan la infancia. En Buenos Aires, Argentina.
 Claudia Rodríguez Rodríguez. Representante de Fundalectura de Colombia.
 Marina Altman. Psicóloga argentina, psicoanalista e investigadora del vínculo madre-bebé.
 Michèle Moreau. Editora francesa, especialista en libros para bebés.
 Majo de Saedeleer. Directora de la fundación Leer (Stichting Lezen) de Belgica. Proyecto Boekbaby´s, adoptado en los paises pertenecientes a la Commonwealth británico.
 Alma Carrasco Altamirano y María Alejandra Ruiz Font. Del Consejo Puebla de lectura A.C.
 Y una servidora con la experiencia de talleres de lectura en Bunko Papalote, A.C.

Al conocer estas experiencias y las ideas que las sustentan, no me cabe duda que nos ha quedado claro, desde hace por lo menos 20 años, que leer desde la cuna es indispensable si queremos ser congruentes con los conocimientos científicos acerca del desarrollo psicológico infantil, el psicoanálisis y los beneficios a largo plazo del desarrollo educativo, cognitivo y social de los niños. Pero es más bien ahora, y a partir de eventos como este seminario internacional que comienza en México a construirse un discurso colectivo sobre la importancia de leer con los bebés y los niños preescolares, sustentado en experiencias de lectura de más de 10 años. Este discurso de inicio, justifica las necesarias acciones del campo de la promoción de la lectura, la importancia de los programas estatales de lectura para la primera infancia y, de paso, por qué no, la venta de libros para estas edades.

El discurso de la promoción de la lectura, sobre todo el de la primera infancia a nivel internacional y nacional, se ha construido principalmente desde el campo de la psicología y el psicoanálisis pues es donde se cuenta con mayor información sobre las necesidades afectivas, los procesos de desarrollo físico y cognitivo de esta etapa de la vida. Sin embargo, al igual que Lourdes, en Bunko Papalote nos cuestionamos la falta de transversalidad, no sólo porque nos parece importante no restringir las reflexiones a un sólo punto de vista, sino porque el de la psicología, el psicoanálisis y la lingüística (que en lo personal me apasionan), han sido usados para justificar las políticas gubernamentales y las políticas de promoción de la lectura, desde una visión utilitaria: formar sujetos con habilidades puramente cognitivas, capaces de enfrentarse a la vida escolar y laboral de una sociedad capitalista, competitiva y materialista, sujetos que por leer mucho aprecien el arte principalmente occidental, la intelectualidad o las expresiones culteranas, que históricamente han marginado formas culturales de expresión diferentes.

He intentado desde 1998 que comencé a trabajar con bebés en Bunko Papalote, mantener como eje de los talleres el aspecto social, aún cuando la fundamentación teórica la he basado, igual que muchas propuestas, en el conocimiento psicopedagógico. Gracias a poner el énfasis en lo social es que he podido abrir la reflexión a la tendencia sociocultural de la psicología y a otros discursos teóricos principalmente sociológicos.

Podemos resumir en tres las razones por las que hemos leído con los niños desde que son bebés, en Bunko Papalote: para ayudarlos a construir una mente sana; para ayudarlos a entender el mundo en el que viven y para ayudarlos a relacionarse mejor con los demás (lamento no poder extenderme en su explicación). Aún cuando todas estas razones tienen una justificación desde los estudios del desarrollo psicológico del niño, en la práctica sabemos que no pueden lograrse sin el niño en situación grupal. El sentido de lo social que queremos dar a nuestra práctica, es transformador. Implica compromiso con el mundo que nos rodea, implica conciencia. En nuestra experiencia esa conciencia sólo puede obtenerse en el contacto con los otros, con un mediador que sea capaz de vivir un proceso crítico y reflexivo a la par del grupo con quien comparte la lectura, ya sea padre, maestro o coordinador de taller de lectura. Se requiere de un ejercicio intencional y permanente de reflexión colectiva en el que a partir de darnos cuenta, nos obligamos a reconocer nuestras carencias y contradicciones, en nuestra vida personal y en nuestra práctica educativa. Es decir, a partir de que me reconozco un padre, maestro o coordinador (un ser humano) producto de mi propia realidad sociohistórica, puedo cuestionarme y ayudar a los demás a cuestionarse ¿Qué hago a partir de que leo? ¿Cómo veo el mundo que me rodea después de leer? ¿De qué me sirve verlo de esa forma? ¿Para qué leo a los niños? ¿Qué les leo? ¿Cómo?

En Bunko Papalote hemos visto que en la constancia y la continuidad del ejercicio de reflexión colectiva a partir de la lectura gustosa de libros de literatura, en un ambiente lúdico, compartido con protagonistas diversos (contando a los autores de los libros), es que niños y adultos podemos tener la oportunidad del encuentro que transforme, de la mirada apreciativa del otro, de la valoración de la diferencia como un elemento positivo, para saber más de uno mismo y de los demás. También, hemos visto que es la oportunidad de aprender a respetar a pesar de no estar de acuerdo, ideas, creencias y costumbres. Ayudar a ser consciente al niño gracias a la intervención de quien puede darse cuenta, el momento en el que están convirtiendo las diferencias físicas, económicas, culturales o sociales de los demás en pretextos para seguir justificando la desigualdad. Esa lectura en la que naturalizamos la desigualdad, la marginación y la automarginación; la superioridad de la información sobre la supuesta ignorancia y del ser lector como un valor en sí mismo, también comienza desde la cuna.

(1)Revista Cero en conducta. Por la reforma de la escuela. No.56. Año 23. Diciembre 2008.

1 de marzo de 2010

Leer desde la cuna

En esta ocasión, presentamos una reflexión sobre el fomento a la lectura y la pertinencia de estimular el acercamiento a las letras desde la primera infancia. ¿Y si deveras fueramos un auténtico país de lectores?

Esperamos sus comentarios.
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Lourdes Hernández Quiñones

Si bien cada vez se extiende más la convicción en torno a la necesidad de leer libros a los más pequeños en voz alta, también es verdad que hay otros especialistas que aseguran que conviene contar cuentos e historias a los futuros bebés, desde el embarazo.

Así, se llevan a cabo desde hace algún tiempo programas de gran relevancia que se ocupan del asunto de la lectura con los recién nacidos y sus padres o familiares más cercanos: en Bogotá, Colombia, existe un proyecto independiente llamado Espantapájaros que cuenta con su bebeteca y más cerca, en Xalapa, Veracruz, tenemos a la biblioteca Bunko Papalote en donde también se trabaja con los niños que apenas llegaron a este mundo y con público infantil de diversas edades.

¿Por qué este interés de fomentar la lectura desde la cuna? Existen razones de peso relacionadas con el desarrollo de habilidades que serán de utilidad para el proceso educativo futuro de los infantes, como son el aprendizaje de la direccionalidad de la lectura, el desciframiento de símbolos, la capacidad de escuchar y comprender de mejor manera. A la par, hay otros asuntos más complejos que tienen que ver, por un lado, con el proceso de socialización del niño, y por otra parte, con la construcción y defensa del espacio poético y el valor que se otorga a la palabra. Esto último constituye la parte medular. La escritora argentina Graciela Montes, en su libro La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético(1)rememora las tardes que pasaba con su abuela, siendo muy pequeña, y recuerda su fascinación y asombro al escuchar los cuentos que la abuela le narraba, muchos de ellos inventados y otros mezclados con leyendas e historias de tradición oral. Montes dice que entonces, el tiempo transcurrido parecía estar hecho de otra materia, era más lento, era ese espacio poético que construían y compartían ella y su abuela, eran un tiempo y un espacio propios en la frontera indómita, en el espacio poético. A partir del fuerte lazo que tejieron ella y su abuela, la palabra ocupó en sus vidas siempre una parte fundamental, por la posibilidad de entrar al mundo de la ficción y la imaginación, y principalmente, por lo que significarían más tarde esos momentos regalados en la intimidad y el cariño.

La promotora de lectura y responsable de la Bebeteca Espantapájaros, en Bogotá, Colombia, Yolanda Reyes (2), asegura que el acercamiento a la lectura debe emprenderse desde el comienzo de la vida. El niño a través de otras personas que le leen el mundo se da cuenta de que las palabras son etiquetas mágicas y sonoras-dice Reyes. Éstas cambian, tienen ritmo, sirven para dormir cuando son arrullos, para acompañar o curar el dolor. De esta manera el niño, durante su primer año de vida, a través la palabra que escucha fundamentalmente de labios de la madre, va encontrando sin saberlo, la esencia de la poesía: las sonoridades, las repeticiones, la posibilidad de otorgar a las palabras otros valores, otros significados.

El español Paco Abril (3), también promotor de lectura, dice que si a un niño no se le permite entrar en el mundo de lo imaginario, nunca llegará a asumir la realidad. Además-señala Abril-los cuentos para los más pequeños son una necesidad vital y producen un efecto consolador.

Los tres especialistas coinciden en la importancia de leer y contar cuentos a los niños desde el primer mes. Se familiarizarán con la palabra y, además, se fortalecerán lazos afectivos fundamentales para la transición del mundo íntimo al mundo exterior. Por supuesto que un niño con estímulos lectores a temprana edad, vivirá la experiencia lectora como algo natural y cotidiano.

¿Por qué, entonces, las autoridades educativas se han ocupado tan poco de este asunto, cuando ya existe un sistema de educación inicial a través del cual podría reforzarse la promoción de la lectura desde los primeros meses? En este sentido quizás mucho ayudaría tener en cuenta la transversalidad de la experiencia cultural, es decir, ¿por qué no junto con el sector salud, se implementa en el tiempo que la madre tiene para amamantar a su bebé, unos minutos para que la madre también le lea?


(1) Graciela Montes, La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético, Colección Espacios para la Lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

(2)Yolanda Reyes, Yo no leo, alguien me lee… me descifra y escribe en mí, Colección Lecturas sobre Lectura, Conaculta, México, 2003.

(3)Paco Abril, La literatura infantil desde antes de la cuna, Colección Lecturas sobre lecturas, Conaculta, México, 2003.

15 de febrero de 2010

Identidades socio-juveniles en tiempos de videojuegos

Cerrando con nuestro ciclo de textos dedicados a la Universidad Veracruzana Intercultural, subimos un escrito que nos hace llegar Édgard González Suárez, sociólogo y comunicólogo, profesor de asignatura adscrito a la Facultad de Ciencias de la Comunicación y Pedagogía en la Universidad Veracruzana.

Gracias, Édgard, por tus reflexiones sobre el tema.
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Construir una perspectiva intercultural juvenil supone revisar y comprender en su complejidad tanto las concepciones, representaciones, significados y sentido que los adultos tenemos acerca de los niños y niñas (alguien inocente y al que hay que cuidar en todo), y de los adolescentes y jóvenes (caracterizados por “inmaduros, tercos y rebeldes”); en tiempos de Internet y videojuegos, y las concepciones, representaciones, etc., que “construyen” los propios niños, adolescentes y jóvenes para dotarse de cierta “identidad”, en las grandes ciudades e incluso en las grandes regiones del país. Supone incluir, explorar por lo menos, todas las dimensiones de la acción social, tanto las prácticas escolares (donde básicamente se concentran y socializan los niños), pero también las prácticas sociales (donde se construyen las identidades juveniles): centros de trabajo, de recreación, deportivos, clubes, parques, billares, antros, medios de comunicación e Internet, etc. De tal suerte que en tiempos de Internet y videojuegos, no podemos hablar más que de identidades, en plural, y de una variedad amplia de “formas de ser joven”. Así, ser joven, podría incluso estar perdiendo su connotación generacional o quedar anclada exclusivamente en el criterio de la edad, contribuyendo aun más a la complejidad de dicha categoría.

Por otro lado, la concepción (políticamente correcta) de la interculturalidad depende de una concepción pluralista, antidiscriminatoria, tolerante y de convivencia social tanto como perspectiva y como estrategia, pero también como contenido, y como plan de acción afirmativa que genere espacios para el debate y la discusión de las tramas socioeducativas y culturales que sostienen la “acción juvenil” contemporánea, las prácticas cotidianas, los contenidos que son transmitidos (aunque no siempre asimilados) en las estructuras sociales, las relaciones que se establecen dentro de las escuelas, y dentro de las constelaciones familiares así como con organizaciones socio-comunitarias y movimientos sociales, entre otras, como las llamadas redes sociales (del ocio) de la web.

Partir de una perspectiva cultural (juvenil) significa considerar que en toda práctica social se encuentran involucradas cuestiones de significado. ¿Podríamos deconstruir el significado actual de ser joven? Y reconstruir los significados que para la juventud tienen muchos temas actuales, por ejemplo: el régimen político, la crisis ecológica, la importancia de la ciencia, la belleza femenina, el dinero, el arte callejero, la moda, etc., etc. Es tarea de titanes. Significados que sin duda se inscriben en la trama de tensiones que envuelven los debates alrededor del eje homogeneidad cultural-heterogeneidad cultural al interior de los estados nacionales y en relación a los procesos de globalización.

Para los poderes hegemónicos su interés está en crear prototipos o estereotipos: los jóvenes son o deben ser así. Y frente a este propósito, en prácticamente todo el mundo occidental, los jóvenes luchan por alternativas. Los jóvenes se “construyen” e interrelacionan en un escenario caracterizado por los procesos de afirmación de las identidades y diferencias expresadas en términos de género, edad, religión, etnia, generación, sexualidad, clase social, lenguaje, etc., que han sido definidas, desvalorizadas y discriminadas por representar lo otro, lo diferente, lo inferior (Moreira, 2002) dando contenido a la eterna relación tensa entre Adulto-Joven. Todos los factores antes mencionados han dado pie a una gama variada de identidades, dependiendo del contexto social desde donde la mirada juvenil se construye frente a los demás. Mal haríamos entonces en hablar de la identidad juvenil, cuando lo correcto sería hablar de las Identidades de la juventud en el mundo contemporáneo. A contra pelo de Remedi (2002) para quien “La “identidad”, habla más de las múltiples identificaciones a las que los sujetos se adscriben que de una estructura cristalizada, permanente de costumbres y modos de ser”. Afirmación, por lo menos discutible. Puesto que desde mi perspectiva si hay varias identidades en una sola persona, ésta no tiene identidad. Reconocemos las muy variadas alternativas identitarias de la juventud actual (tetos, rockeros, emos, darketos, poperos, tecnos, videoadictos, etc., etc.) Pero no creemos que los jóvenes como individuos tengan varias “identidades”. Se parece pero no es lo mismo.

La formación de las identidades se configura a través de múltiples experiencias y procesos de socialización en la confluencia de distintos flujos de significado que lleva a un proceso cultural generativo y a una gestión crítica y creativa de los recursos disponibles dentro de la propia cultura. Las diferencias de generación, género, sexo, nacionalidad, etnia, religión, etc., incluyen también los cruces producidos por las diferencias de pensamiento y las asimetrías entre creencias o sentimientos. En el trayecto el sujeto adopta elementos constitutivos, característicos y simbólicos de una identidad. Es decir, cuando hace suya tal o cual identidad, con la que siente bien, a gusto, comunicado, respetado, etc.

Por otra parte, una perspectiva intercultural social (y por supuesto juvenil) supone la aceptación de la existencia de por lo menos una cultura alternativa y resistente a la dominante, supone la tolerancia en la convivencia y respeto para sus valores, y una búsqueda y autoafirmación antidiscriminatoria. Las identidades y diferencias son representaciones simbólicas socialmente construidas – y no legados pasivamente heredados. De ahí el permanente “choque” entre generaciones. Sin embargo, el trabajo de crear “producir” y “transmitir” cultura es una actividad permanente de toda la sociedad, la cual resulta conflictiva debido a que diversos actores sociales compiten por imponer sus propias representaciones simbólicas (Mato, 1994), las que constituyen procesos de producción de significados sociales a través de los diferentes discursos. Elementos que los grupos hegemónicos no siempre son capaces de aceptar, de ahí el constante choteo y exclusión a los diferentes. ¿Qué fue de los hippies?, ¿donde quedó el pelo largo, o el afro? De esta manera, las identidades nunca tienen un significado fijo y acabado, se redefinen en múltiples y continuos procesos de representación y reconocimiento, constituyendo un relato reconstruído incesantemente.

Para el caso de la Universidad Intercultural el reto es incorporar no solo en el currículo formal los temas de “interés” del dialogo entre culturas (e identidades culturales urbano-juveniles), desde mi perspectiva, intención loable pero insuficiente si no miramos hacia “abajo”, hacia los procesos formativos en la educación básica, allí precisamente donde se construyen los valores sociales que más tarde darán sentido a nuestras acciones. Es muy difícil querer “recomponer” desde los estudios superiores lo que se gestó y fraguó en los procesos educativos anteriores.

A la Universidad llegan camadas de jóvenes más o menos homogéneos, los filtros institucionales hacen su función y encuadran a los futuros miembros de la sociedad obediente, pública y temerosa. Dentro de nuestra universidad tenemos problemas para aceptar al diferente (homosexuales, por ejemplo); ciertamente hay un espíritu de mayor tolerancia, entre adultos (autoridades y profesores) y jóvenes (alumnos), pero la realidad es que son poco respetados y reconocidos en sus prácticas sociales. Solo veamos en la Facultad de Ingeniería, por ejemplo, la presión y agresión a que son sujetos los alumnos con preferencias sexuales diversas, con identidades no compatibles con la visión del “futuro ingeniero”.

Ciertamente el esfuerzo “universitario” para formar cuadros sensibles y responsables frente a las identidades y culturas diferentes, no es un esfuerzo menor, sin embargo, digámoslo claro, es un esfuerzo vacuo en medio de las estructuras que día a día, en cada momento refuerzan precisamente, la exclusión, la discriminación, la agresión, la intolerancia, etc. De ahí que las identidades se transformen, o que en la búsqueda de una identidad cómoda, los jóvenes puedan transitar por varias de ellas, hasta encontrar la que más comodidad les aporta. La apuesta, sin duda, es por la aceptación de la variedad y su tolerancia.
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MOREIRA, A. F. B. (2002) Currículo, diferença cultural e diálogo. Educação & Sociedade: revista quadrimestral de Ciência da Educação/Centro de Estudos Educação e Sociedade (CEDES), año XXIII, n° 79, Agosto.

REMEDI, E. (2002) Conferencia: “Recuperación de prácticas en espacios de formación docente”. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación UNLP

MATO, D. (coord.) (1994) Teoría y política de la construcción de identidades y diferencias en América Latina y el Caribe. Venezuela: UNESCO/ Editorial Nueva Sociedad.

1 de febrero de 2010

Un nodo en una red de iniciativas: la UVI

En este post seguimos bordando en torno al tema de la UVI. En esta ocasión, subimos los comentarios que nos hace llegar Mario Constantino Toto, sociólogo, investigador adscrito a la Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural, coordinador de las Unidades de Enlace Académico de la misma.

Agradecemos a Mario sus reflexiones. Ojalá ésta sea la primera de muchas ocasiones en que escribe para el Observatorio.
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Agradezco la oportunidad de participar en este conversatorio sobre la Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural (DUVI) que es, como veremos a lo largo de mi comentario, una entidad académica particular en el marco del desarrollo de las Universidades Interculturales del país.

Primero quisiera plantear algunas precisiones sobre el argumento presentado por Virginia Muñoz. Me parece que el debate se centra sobre las condiciones de traducción de una serie de conceptos y categorías a una arquitectura institucional; el dilema en este caso es obviar que las instituciones en tanto que sistemas articulados poseen su propia historicidad y se diferencian internamente para reducir la incertidumbre de su entorno. De este modo, si bien hay antecedentes de “carácter ambiental” en la creación de la UVI, ésta tiene una historicidad propia que la hace ser una DES de la UV y no una universidad aparte.

En segundo lugar, precisemos el objeto de nuestro conversatorio. Los antecedentes de la UVI propuestos por mi colega corresponden a la creación de instancias, educativa en el primer caso y de acción afirmativa en el segundo, que nos informan de manera limitada del proceso de constitución de una perspectiva o enfoque intercultural en la educación superior en general y en la UV en particular.

En este sentido, para una cabal comprensión de los procesos que dan lugar a la creación de la Universidad Veracruzana Intercultural habría que hacer un poco de historia. Ella es resultado de la consolidación institucional de un proyecto de trabajo académico y de investigación desarrollado en el Instituto de Investigaciones Educativas de la UV desde mediados de los años noventa, que dio lugar al Seminario en Educación Multicultural en Veracruz, el Diplomado en Estudios Interculturales y el Doctorado en Sociedades Multiculturales y Estudios Interculturales en colaboración con la Universidad de Granada, España.

A partir de esta premisa y en la coyuntura específica del periodo de constitución de las universidades interculturales en el país, la UVI emerge con la cobertura institucional de la Universidad Veracruzana, lo que implica una apuesta en doble sentido: 1) Apostar a la transversalización del enfoque intercultural en los distintos niveles y actores de la universidad y 2) Acercar la educación superior a sectores históricamente marginados de la misma, con programas educativos pertinentes que respondan a las necesidades de desarrollo sustentable de las regiones en las que se inserta y en permanente diálogo con las comunidades con las que interactúa.

Cabe señalar que las sedes de la UVI son la primera expresión de esta apuesta; en efecto, la elección de los sitios donde se asentarían las sedes de la UVI fue el resultado de amplias consultas con actores locales a partir de un diagnóstico realizado ex-profeso sobre cobertura educativa a nivel superior en regiones indígenas del estado de Veracruz. A partir de ello y en concertación con actores sociales, comunitarios y políticos se decidió la ubicación de las sedes que hoy conocemos (Selvas, Grandes Montañas, Totonacapan y Huasteca). Como mecanismo de interacción y diálogo permanentes se implementó la figura de Consejos Consultivos Regionales y a nivel de las sedes un esquema de seguimiento de los trabajos de Investigación vinculada que realizan los estudiantes y los propios investigadores. En este sentido, las vías para la participación de actores y comunidades en los quehaceres de la UVI están presentes.

Para avanzar en el comentario planteado, apuntaría que el hecho de participar en la pertinencia de los procesos de investigación-vinculada y la relevancia que la presencia de la UVI tiene en las comunidades y las regiones ha permitido consolidar proyectos locales que van más allá de la “folklorización” y la mera “corrección política”. Abundando en el comentario lateral de Ahtziri Molina, sólo señalaría que el proyecto UVI ha tenido buena acogida en las regiones donde lleva operando cinco años. Con una licenciatura innovadora, centrada en desarrollar capacidades actorales que apoyen el desarrollo de las comunidades y de las regiones, hasta ahora podemos considerar que el modelo tiene más ventajas comparativas que límites. Ello, huelga aclarar, no implica que la oferta de la UVI sea suficiente para las múltiples expectativas y necesidades que tanto desde las comunidades como desde la propia UV se plantean, pero sin lugar a dudas señala un derrotero en el modelo de educación superior vetero-occidental que nos caracteriza en México.

Como coda y con ello paso a comentar brevemente las dimensiones analítico-conceptuales que a modo de preguntas nos presenta nuestra colega, apuntaría al hecho que la dimensión “normativa” de inclusión que reiteradamente trasmina en las interrogantes planteadas y que derivan del planteamiento institucional de las IIES (Instituciones Interculturales de Educación Superior) es uno de los elementos que más se trabajan en el seno de la UVI.

Para situarnos en el escenario recupero la fórmula que da título a mi comentario: Un nodo en una red de iniciativas. Si atendemos al proceso de constitución de la UVI y a su implementación en las regiones interculturales del Estado de Veracruz, se puede observar que la UVI aspira a ser un elemento coordinador de esfuerzos provenientes de ámbitos y actores diferenciados, lo que implica que las acciones en materia de investigación y en la currícula son resultado permanente de un diálogo situado tanto a nivel intrainstitucional como interinstitucional.

En este diseño flexible, el enfoque intercultural es, de hecho, “la base axiológica, epistemológica, pedagógica y política que articula la propuesta educativa. La investigación establece puentes entre los conocimientos tradicionales (cosmovisiones y saberes autóctonos), los conocimientos científicos y los saberes que generan los actores sociales en sus prácticas cotidianas” (UVI, Libro blanco DUVI, Ed. UVI, 2009, p.21); a través de sus departamentos, orientaciones en sedes y en permanente proceso de discusión a través de seminarios, se catalizan la producción dialógica de saberes y con ello se procura avanzar en el reforzamiento de esquemas interactorales y de producción de intersaberes.

En efecto, anoto que hablamos de enfoque intercultural y no desde lo intercultural como elemento normativo para apuntalar la idea de que concebimos la cultura como praxis, lo intercultural como un proceso de construcción de una visión dinámica de la realidad, como una cualidad atribuible a cualquier relación entre distintas culturas donde se reconoce la diversidad y la pluralidad. Esta relación e interrelación metodológica se caracteriza por el respeto, la escucha, la apertura, la comprensión, el entendimiento y el reconocimiento de las diversas cosmovisiones a partir de las cuales las culturas se constituyen, ordenan, clasifican e interpretan su mundo. Así, “el apellido intercultural” nos ha permitido abordar la realidad en varios niveles: ontológico, ético, político, epistemológico, socioeconómico y diseñar la currícula atendiendo a esa necesidad y expectativa. En este contexto en la UV Intercultural entendemos el enfoque como un quehacer teórico-práctico encaminado a crear y construir relaciones sociales, económicas y políticas equitativas que coadyuven al desarrollo sustentable de regiones y culturas.

La brevedad del espacio limita la posibilidad de abundar en los sugerentes temas planteados por Virginia y que darían para un conversatorio más largo. Quedan muchas cosas en el tintero y espero que este diálogo plural, crítico y reflexivo convocado por el Observatorio pueda continuarse.

Por último al final se encontrará una bibliografía construida en y con enfoque intercultural desde la UVI y que es un ejercicio de reflexión sobre nuestra praxis como institución y como actor en un contexto de diversidad. Gracias.


Bibliografía de referencia:
• Alatorre Frenk, Gerardo (Coord.), Un modelo educativo para la diversidad: la experiencia de la Universidad Veracruzana Intercultural, Ed. UVI, 2009. (colección cuadernos interculturales)
• Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural, Libro blanco DUVI, Ed. UVI, 2009.

18 de enero de 2010

La Universidad Veracruzana Intercultural

Como anunciamos la semana pasada, con este texto iniciamos un nuevo ciclo en el Observatorio.

En la fila de temas a debatir, arrancamos con la Universidad Veracruzana Intercultural, su rol y su definición en el esquema educativo estatal. Para ayudarnos en la reflexión del sujeto, invitamos a dos investigadores: el Mtro. Edgard González y el Mtro. Mario Constantino. Sus comentarios se subirán al blog en la publicación del 1° de febrero.

Esperamos que también nuestros lectores nos envíen sus observaciones para enriquecer la discusión sobre un modelo educativo que en sí es complejo, polémico y siempre sujeto a la crítica.
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Virginia del C. Muñoz Segovia

“Para el siglo XXI, los mexicanos requerimos de nuevas rutas para promover el tránsito de una sociedad nacional fundada en la exclusión de amplios sectores de nuestra sociedad, exclusión que ha implicado la negación de la ciudadanía a los indígenas, a otra de carácter incluyente, apuntalada en un Estado fundado en el respeto a la distinción y a la pluralidad lingüística y cultural en nuestro país.”

María Bertely Busquets*.

Ni duda cabe que una de las rutas para efectuar la transición que señala Bertely Busquets es la que provee la educación. Así, para el nivel educativo superior, el año de 2004 vio nacer la primera “universidad intercultural” del país: la Universidad Intercultural del Estado de México, destinada a la atención de jóvenes mazahuas, otomíes, matlazincas y tlahuicas(1).

Para el caso del estado de Veracruz, hay que señalar como antecedentes al surgimiento de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) con sus cuatro sedes en “regiones interculturales” de nuestra entidad (Ixhuatlán de Madero, Espinal, Tequila, Huazuntlán), el Centro Universitario Regional del Totonacapan, que inició en el 2000 en Papantla, así como la unidad de atención a estudiantes indígenas (UNAPEI), una iniciativa puesta en marcha por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en universidades públicas desde el 2001 e impulsada por la Coordinación de Educación Intercultural Bilingüe (CGEIB).

Fue entonces en el gobierno de Vicente Fox que el sistema educativo mexicano de orientación monocultural se planteó una “apertura” a las formas de pensar y a los saberes indígenas a través de una “educación superior intercultural”, “con el propósito de aminorar las desigualdades sociales y establecer relaciones interétnicas de igualdad del Estado y la sociedad mestiza con los indígenas”(2), la cual ha de entenderse como una expresión de la política indigenista implementada en el contexto de la luchas de los pueblos indígenas de México y que para algunos como Díaz Polanco (2006)(3)representa la “etnofagia” del capitalismo tardío donde el Estado fetichiza y manipula la diversidad, alineándose con los objetivos del liberalismo, y de lo cual da muestra lo que se ha señalado que ocurre en algunas de las denominadas instituciones “interculturales” de educación superior: su currícula despolitiza la economía mientras se enfatiza el reconocimiento y tolerancia de las identidades marginales; se exalta el adoctrinamiento globalizador y se reorientan los estudios culturales hacia el marketing folklórico a través de la sobrevaloración del ecoturismo y la traducción etnolingüística.

Acompañan así a estas universidades “interculturales” ya desde su nacimiento y en el breve tramo de su desarrollo institucional “el dilema de sus fines, del rol que juega la educación en la sociedad y entre las culturas y el de su propio papel…”, según indican los autores mencionados.

Por nuestra parte, apuntamos algunas interrogantes más en torno a diferentes dimensiones y para el caso particular que observamos, la UVI:

¿Se logra en la Universidad Veracruzana Intercultural, transitar de una “educación integracionista” a una “culturalmente pertinente” para las comunidades beneficiarias? ¿Cómo se entiende el concepto de cultura en la programática institucional? ¿Cómo se entiende el concepto de “identidad” y el de “las identidades juveniles”? ¿Cuál es el sentido que se le otorga al apellido ‘intercultural’ de la UVI, pues “aún no podemos hablar de una teoría intercultural homogéneamente compartida”(4)?

En la crucial dimensión curricular y en relación a su modelo educativo, nos surge la inquietud de si se da realmente un proceso educativo bilingüe e intercultural, es decir, ¿la currícula es “intercultural” en la práctica, y no solo en la letra? ¿Cómo se entiende a los procesos culturales en este proyecto y como afecta esta dimensión conceptual la aplicación del enfoque bilingüe-intercultural?

Por otra parte: ¿cómo participan las comunidades que se atienden en el proyecto en cada sede? ¿Se trata solamente de una interculturalidad institucional? O ¿Hay en la operatividad “interculturalidad indígena” e “interculturalidad societal” además de la institucional? ¿Cómo enfrenta esta formación intercultural la relación entre diversidad cultural y participación social?

Consideramos que todas estas dudas deben atenderse de manera colectiva por todos aquellos interesados en la formación de los grupos históricamente excluidos, para ir construyendo, como propone Bertely, una nueva ruta para la consolidación de una verdadera educación democrática y respetuosa de las diferencias culturales.
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*Panorama histórico de la educación para los indígenas en México. En: Galván, Luz Elena (coord.) Diccionario de historia de la educación en México, CD, México, CONACYT/CIESAS/DGSCAUNAM, 2002.

(1)http://www.latinoamerica-online.info/soc04/indigeni46.04.html

(2)Sandoval Forero y Guerra García (2007). La interculturalidad en la educación superior en México. Ra-Ximai. Mayo-Agosto, vol. 3. Núm. 002. Universidad Autónoma Indígena de México. El Fuerte, México. En: http://redalyc.uaemex.mx

(3)Op. Cit.

(4)Jiménez Naranjo, Y. (2009). Cultura comunitaria y escuela intercultural. SEP-CGEIB. México.

14 de diciembre de 2009

Conclusiones del Segundo Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias

En esta serie de entregas dedicadas a los documentos finales del Segundo Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias, publicamos las conclusiones a las que llegaron las mesas de trabajo que se organizaron a finales del pasado mes de septiembre en El Espinal, Veracruz.
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Reseña y conclusiones emitidas por 600 jóvenes asistentes al Segundo Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de lenguas Originarias,

Foro de expresión donde jóvenes intercambian experiencias y hacen propuestas concretas para el desarrollo de nuestras comunidades

Segunda de dos partes

Conclusiones

Derecho a la expresión artística, arte y desarrollo
Moderadora: Claudia Eguiarte
1. Fomentar el encuentro de experiencias con grupos y organizaciones que se dedican a la gestión y promoción artística y cultural, conocer y reconocer la experiencia de cada grupo y trabajar de manera conjunta en el desarrollo comunitario, utilizando el arte como una herramienta; entendiendo el desarrollo como un proceso que nos permite convivir digna y sanamente.
2. Contemplar a la educación artística como una necesidad de la formación básica desde la primaria hasta el nivel de educación superior, fortaleciendo la relación escuela-comunidad a través del uso de las herramientas artísticas.
3. Que las instituciones de atención a la cultura financien proyectos sólidos de fortalecimiento a las expresiones culturales, eliminando el paternalismo, el clientelismo y la corrupción.
4. Generar una cultura participativa incluyente, haciendo el reconocimiento de las culturas originarias en la práctica, fortaleciendo el uso de las lenguas originarias, porque a tras de la lengua está toda una cosmovisión expresada a través de las artes.

Nuevas formas de economía
Moderadora: Águeda García García
1. Crear organizaciones locales para comercializar o intercambiar productos y/o servicios entre las comunidades, así como generar turismo local.
2. Instalación de sociedades de transacciones solidarias, participativas, humanistas y medioambientalistas (caja de ahorro o popular), que permitan el financiamiento de pequeños proyectos estudiantiles o comunitarios, con tasas de interés razonables y accesibles.

El papel de la familia en la construcción de una sociedad consciente
Moderador: Ariel Campirán Salazar
1. Toda la familia es un arquitecto, las familias y las sociedades deben consensar la voluntad de los involucrados (padres e hijos) para crecer, en lo individual y en lo colectivo, dando cabida a la personalidad de cada integrante.
2. Que en la familia se toquen los temas: desarrollo de la voluntad, equilibrio entre la razón y la emoción y el desarrollo de la conciencia, y de la energía que cada uno de nosotros somos.

Retos de la educación intercultural y lenguas originarias
Moderadores: Jorge Tino A., Daysi Bernal Lorenzo
1. Crear formas alternativas y creativas de educación, de docencia; generar un ambiente de cordialidad y diálogo entre alumnos y maestro, privilegiando un proceso de corresponsabilidad, involucrando a la comunidad, organizaciones no gubernamentales, instituciones y a la sociedad en general; utilizando las TIC’s (videos, audios, ect.) y el arte (teatro, danza, música, literatura) para sistematizar los saberes de las comunidades.
2. Promover políticas públicas a favor del uso de las lenguas originarias en un ámbito escolar, dentro de las experiencias educativas y en la administración pública, como una forma alternativa de conocimiento.
3. Promover políticas públicas para articular los distintos niveles de educación, generando competencias desde el nivel básico hasta el superior.
4. Generar que las comunidades se apropien de los espacios institucionales para proyectar acciones y apostarle a una transformación social.
5. La educación intercultural deberá sensibilizar a los estudiantes al reconocimiento y respeto de la diversidad cultural, el ser diferente.
6. Actuar desde el ámbito personal hacia las comunidades, las escuelas, las instituciones, las organizaciones a las que pertenecemos.

Migración y su impacto en los jóvenes y en las comunidades
Moderador: Eder Santiago García
1. Fomentar en los niños el uso de lenguas originarias, preservando la riqueza cultural.
2. Promover la creación de micro empresas, talleres familiares, fortaleciendo la economía familiar y los procesos comunitarios, utilizando el truque, para el intercambio de productos y servicios.
3. Generar más becas para los jóvenes estudiantes
4. Orientar a los jóvenes sobre el asunto de la migración, generando consciencia sobre este tema, utilizando la experiencia y la historia de migración de nuestras comunidades, reafirmando nuestra identidad a través del conocimiento generado por nuestras generaciones.
5. Crear consciencia sobre nuestra comunidad, nuestro origen, nuestra cultura, trabajar con los niños utilizando herramientas artísticas (audios, películas, cuentos) en lenguas originarias, usando nuestras lenguas originarias en nuestras comunidades.

Derechos de los jóvenes (biólogicos, sociales, humanos)
Moderador: Lic. Guadalupe García Chávez
1. Crear espacios para analizar los derechos colectivos de las comunidades y difundirlos en medios de comunicación masiva.
2. Elaborar curriculums en las comunidades, dando a conocer formas de organización colectiva, usos y costumbres benéficos que fomenten y difundan valores como el respeto hombre-naturaleza.
3. Utilizar las actividades artísticas para promover y difundir el respeto a los derechos humanos.
4. Capacitar a los docentes para que conozcan y difundan los derechos de los niños y jóvenes, así como trabajarlos con los padres de familia.

Visiones sobre la sexualidad y de género
Moderadores: Antrop. Alberto Córdova y Lucas Avendaño
1. Considerando que el género es una construcción social, toda persona tiene derecho a elegir su género, independientemente de la condición biológica.
2. Fomentar el respeto a la forma de hacer o ser de las personas, sin importar el género que decidan asumir, ejercer, vivir, desde la familia y la comunidad.
3. Reconocer nuestras capacidades como hombres y mujeres y reconocernos en lo que queremos ser.

Uso de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación
Moderadora: Natividad Rigonni Olivo
1. Utilizar todas las Tecnologías de la Información y la Comunicación a nuestro alcance para lograr nuestros objetivos, realizando previamente un diagnóstico, no limitarnos sólo a la utilización de las TICs. Es conveniente recurrir de manera autodidáctica a otras fuentes de información: los libros, otras personas, la propia experiencia de otros.
2. Crear Redes de confianza, involucrando a los adultos en el uso de las TICs, acompañando a los hijos en su uso, fortaleciendo los lazos familiares.
3. Generar contenido y software en nuestros idiomas, respetando los créditos referencias y de quienes participan.
4. Recuperar memoria de nuestras comunidades y difundirla a través de las TICs que se usen en nuestra comunidad (radio, carteles, TV, celular), utilizando el lenguaje propio de cada comunidad y cuidando la calidad de los contenidos que transmitimos.
5. Compartir las experiencias que vivimos a diario, mediante las Tecnologías de la Información y la Comunicación, abriendo un espacio para intercambio y comentarios.
6. Proteger legalmente nuestro trabajo intelectual, la tecnología es útil, pero es sólo una herramienta que jamás suplirá al factor humano. Tener claro que su uso se lleva a cabo por personas y para las personas.

Medio ambiente y sustentabilidad
Moderadora: Biol. Manuel Palma
1. Implementación de sistemas de producción donde se retome el conocimiento generado por milenos por las culturas originarias, en donde se apliquen conceptos de sustentabilidad, agricultura orgánica, ecodesarrollo, ecoturismo, entre otros.
2. Que es de suma importancia Involucrar a la gente de campo a participar activamente en los múltiples programas de desarrollo regional, local y nacional, herederos de conocimientos tradicionales que han sobrevivido a través de los años.
3. Desarrollar más ejercicios como este foro para fomentar e incrementar el conocimiento tradicional, usos y costumbres.
4. Fomentar el uso de ecotecnias, una acción concreta que contribuye a frenar el cambio climático.

Otras conferencias y paneles se desarrollaron: “sobre el calentamiento global” impartida por el Biol. Manuel Palma, “panel de experiencias exitosas” en la que participaron, Anushka vaan’t Hoof, investigadora de la Universidad de Autónoma de San Luis Potosí y Héctor Domínguez de Comunidades Libres del DF; “Radio y Juventud” impartida por el Director de Radio Cuetzalan, Isauro Chávez Tomás; “panel sobre la importancia del teatro en construcción de la interculturalidad” en el que participaron Betania Benítez y Claudia Eguiarte; “patrimonio cultural en el Totonacapan”, y talleres diversos que contribuyeron al aprendizaje de los asistentes. Durante estos tres días una comisión de jóvenes de la UVI-Totonacapan, coordinados por Eloísa Diez, miembro de Laboratorio Escénico y colaboradora en Radio Universidad Veracruzana, contando con el apoyo de Linda Mujica Leal, también de Radio UV, estuvieron a cargo de la cobertura para medios, nos mantuvieron al día con las noticias que se estuvieron subiendo a la pagina www.laboratorioescenico.org y enviando a los medios de comunicación con el apoyo de Nati Rigonni, también colaboradora de Laboratorio Escénico.

Las actividades artísticas que se presentaron en este foro tuvieron mucha aceptación en los asistentes: el primer día por la noche estaba programada la presentación del montaje escénico “Yoloestli”, una adaptación de Mactbeth del dramaturgo y director escénico William Shakespeare, que desde diez días antes los miembros de Laboratorio Escénico estuvimos preparando con jóvenes de la UVI-Totonacapan, chicos de la comunidad de Coyopolan -que han participado durante mas de cinco años en los talleres de radio y teatro en la casa de la Universidad ubicada en esa localidad- y una estudiante de la facultad de teatro de la UV; en la gestación de esta obra estuvieron a cargo del entrenamiento corporal Enrique Vásquez y Betania Benítez; en la sistematización del conocimiento del “yo” Yesenia Muñoz, a cargo de la dirección del montaje Alberto Lara Enríquez, maquillaje y diseño plástico Emmanuel Cruz, iluminación a cargo de Ixchel Castro (todos egresados de la Universidad Veracruzana).

Se incorporaron jóvenes de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla (UIEP), jóvenes de la Escuela Secundaria Técnica No. 93 de Espinal, así como jóvenes de Espinal; con esta interculturalidad presente, bajo la lluvia, que nos dio un breve receso, presentamos “Yoloestli” en totonaco, náhuatl, zapoteco y español, con el toque del caracol que dio la tercera llamada y bajo la ambientación sonora del maestro Javier Cabrera Jasso, colaborador en la Dirección de Divulgación Artística de la UV, disfrutamos de este espectáculo escénico durante una hora.

Con esta experiencia, hemos sido invitados a participar en el evento “Juventud y Arte Comunitario, Encuentro Latinoamericano”, por el Colectivo Caja Lúdica de la Ciudad de Guatemala, que se realizará del 25 al 30 de noviembre 2009 en esa ciudad.
Las exposiciones plásticas estuvieron a cargo de: Emmanuel Cruz y Pepe Martínez (pintura), Sarai Ojeda, Lili Carrillo y Cuáhutemoc G. Cuaquehua Calixto (fotografía), Ronald Aguilar (escultura).

Los conciertos estuvieron a cargo: del maestro Javier Cabrera Jasso, quien estuvo presente durante los tres días del evento, brindando generosamente su talento y experiencia a los asistentes, La Nunk Muerta Rebelión, Nonoalkakuikatl, La Orquesta Sinfónica Juvenil de Orizaba, la banda Shak FaK,. Se proyectaron los documentales y películas: “Los herederos”, “El corazón del Tiempo” y “¿Por qué camino vamos? La experiencia de los museos comunitarios en Oaxaca”. Dando cabida a todas la expresiones artísticas de la región.

A través de la instalación de una mesa de trabajo para la cooperación social para el desarrollo, alumnos egresados de la UVI-Totonacapan expusieron sus proyectos de investigación, ante otros jóvenes y miembros de organizaciones civiles que les dieron pautas para una gestión eficaz de recursos. Generando una interrelación con jóvenes de diversas partes del país y del mundo, complementando los saberes que existen en las comunidades como la medicina tradicional y el arte local, con lo aprendido en las universidades; concluimos que al estar hechos de la misma materia, podemos contribuir cada uno al mejoramiento de nuestra comunidad y de nuestro mundo. “Pensar global, actuar local”.

Después de un análisis de evaluación, con opiniones externas e internas de quienes participamos, concluimos que hay un acierto en cubrir una necesidad de expresión de los jóvenes, que ante las adversidades del clima, llegaron y estuvieron durante tres días discutiendo, reflexionando y haciendo propuestas. Reconocemos que debemos redireccionar el Foro en varios sentidos. En primer lugar, en cuanto a la temática, centrándonos en la relación academia–arte. En segundo lugar, en cuanto a la modalidad, acordamos apuntar a un foro de creación artística y no solo de debate, aquí cabe destacar el impacto positivo que tuvo en los participantes la realización de la Sexta Estancia Artística que culminó en el montaje “Yoloestli”. Por último, en cuanto a participación, priorizaremos la calidad en la participación sobre el alcance masivo, para ello acordamos reforzar el enlace con organizaciones civiles y agrupaciones ya con trabajo recorrido en educación a través del arte.

La relación con la UV ha sido positiva, pues es una muestra clara de que las enseñanzas de esta casa de estudios se ven reflejadas en acciones concretas de los egresados para contribuir al desarrollo de nuestras comunidades; asimismo con la UVI por la coincidencia en la dinámica académica, la forma de vincular durante el proceso de formación profesional a los jóvenes con sus comunidades; desde luego nuestro campo profesional es el arte, la coincidencia está en que consideramos a éste como una herramienta eficaz para generar desarrollo.

www.laboratorioescenico.org