DESDE LA COSTA ESTE, REFLEXIONES QUINCENALES SOBRE ESA COSA LLAMADA CULTURA...
8 de agosto de 2010
Intermedio
Fandango - El Fandanguito. Versión incluida en el disco de reciente aparición bajo el sello AliaVox El Nuevo Mundo. Folías Criollas grabado por Montserrat Figueras, Tembembe Ensamble Continuo, La Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI dirigidos por Jordi Savall. Esta grabación todavía no sale a la venta en México.
El corte que subimos en este Intermedio abre con la voz de Patricio Hidalgo, sonero, versador y gran amigo que atraviesa por un mal momento debido a un problema de salud. Patricio, como casi todos los músicos del mundo, carece de seguridad social y para él y su familia es complicado enfrentar las consecuencias económicas (por no hablar de las otras)que acarreó la enfermedad de Ticho.
Solicitamos a la banda que echen una mano para que esto no se vuelva un problema mayor para la familia de Patricio. Por favor, donen, un poco, lo que se pueda, para ayudar a que nuestro querido músico siga cultivando la poesía que se cuela entre las tablas de la tarima:
Patricio Hidalgo Belli
Cuenta Perfiles Banamex
Número de cuenta: 7610681
Sucursal: 219
CLABE interbancaria 002877021976106811
Escribe Jordi Savall en el librillo que acompaña el CD: "Este proyecto que quiere contribuir a la recuperación y difusión de la memoria de estas músicas sobrevivientes (...) es también un sincero homenaje a todos los hombres y mujeres, casi siempre anónimos, que con su sensibilidad y talento musical y su gran capacidad de transmisión han contribuido a su permanencia hasta nuestros días." Patricio Hidalgo es uno de esos hombres. Ayudémosle.
PRÓXIMO POST: Lunes 16 de agosto.
2 de agosto de 2010
Los jóvenes sí leen
Esta semana hablamos de lectura. Y de jóvenes. Y de lo que significa que un joven tenga un libro entre las manos, los ojos en las letras. Lourdes Hernández insiste -bandera de vida- en la importancia del fomento a la lectura.
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Hablar de la lectura y los jóvenes desde la elaboración de juicios y críticas hacia este sector de la población es caer en estereotipos que en nada ayudan y sí entorpecen el impulso a la cultura.
Contrariamente a lo que se dice, los jóvenes sí leen. Lo hacen, pues la lectura es una manera de escaparse hacia un espacio propio, en donde la intimidad sólo puede ser cuestionada por el silencio de la lectura en voz baja, esa que trasciende el ser social para volcarse hacia el ser individual. Se trata de un lugar donde no hay limitante para la imaginación y la palabra. ¿De qué se nutre la juventud sino de sueños, experiencias nuevas y la posibilidad de existir con libertad cotidianamente?
Hasta para calificar sus hábitos de lectura, los jóvenes son incomprendidos. Se les sataniza, se dice que no leen, que no les interesan los libros, que lo que leen no sirve y muchas frases más que lo único que logran es alejar a los jóvenes de este hábito maravilloso y en el mejor de los casos, a que lo practiquen a escondidas.
En la Universidad Veracruzana existe un Programa de Formación de Lectores cuyo propósito radica en impulsar la lectura entre los estudiantes a través de la formación de círculos de lectores; en el nivel de secundaria también existe este trabajo y lo propio se realiza en el bachillerato. Sin embargo, pareciera que la lectura entre este sector de la población que va de los 13 a los 25 años, es un hábito que no está entre sus principales ocupaciones. ¿Rebeldía hacia lo establecido o hacia las instituciones? Quizás.
Las iniciativas que diversas instituciones llevan cabo para fomentar la lectura entre la población juvenil no son malas, quizás lo que todavía no se logra es implementar estrategias que permitan que los jóvenes se acerquen por iniciativa propia a encontrar las lecturas con las que más se identifiquen, aquellos escritores que les hablan de sus preocupaciones, esos temas que les hacen voltear hacia un libro. Se ha criticado la saga de Harry Potter de JK Rowling y la serie de libros que inició con el título Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Sin embargo, estas obras han devuelto a niños y jóvenes el gusto por la lectura por los libros mismos y nos por las películas correspondientes. Hay, sin duda, un resurgimiento de la literatura infantil y juvenil, no sólo como un resultado del mercado editorial al atender un nicho comercial al que no se había puesto cuidado. Ahora los jóvenes leen porque los libros que se escriben para ellos obedecen más a sus inquietudes.
¿Por qué resulta difícil abordar el tema de la lectura en los jóvenes? De inicio se podría hablar de varios momentos en la etapa de la juventud: la adolescencia, de los 13 a los 15 años; la postadolescencia, de los 16 a los 18; la primera juventud, de los 19 a los 24, y la juventud madura, de los 25 a los 30 años. Es claro que en cada uno de estos momentos sus intereses son muy diversos y, por ello, la literatura que les gusta difiere también significativamente. Sin embargo, en cualquiera de esos momentos pueden ser atrapados por algún libro clásico que por alguna de las novedades editoriales.
Teóricos de las letras y del fomento a la lectura, antropólogos, sociólogos y escritores han hablado ya sobre esta problemática. Uno de los especialistas que más tiene que decir en este sentido, a nivel internacional, es sin duda la francesa Michèle Petit, quien desde 1992 trabaja sobre la lectura y la relación de distintos sujetos con los libros desde una perspectiva cualitativa. Uno de los estudios más relevantes que llevó a cabo en barrios marginales en Francia, consistió en entrevistas a jóvenes-muchos inmigrantes-cuyas vidas fueron cambiadas por la práctica de la lectura. Resulta muy emocionante y sobre todo de gran estímulo, leer las experiencias de estos muchachos quienes en situaciones desventajosas económica y culturalmente, la única salida para sentirse fuertes ante la adversidad, fue la lectura de diversos libros en las bibliotecas públicas.
En este sentido, la antropóloga Michèle Petit comenta que de acuerdo con sus estudios, si bien la proporción de lectores asiduos ha disminuido, la juventud sigue siendo el período de la vida en el que hay una mayor actividad de lectura, pues los libros tienen para los jóvenes ciertos atractivos particulares: les permite construirse, imaginar otros mundos posibles, soñar, encontrar un sentido a su vida y a pensar.
En Veracruz se carece de una política pública de fomento a la lectura. Existe un vacío legal que lamentablemente ha sido reproducido a nivel federal, ante la lentitud para echar a andar-en ambos casos-las leyes, estatal y federal, de fomento al libro y la lectura. Aunque no bastará tener un documento legal para asegurar la lectura. Es necesario atender lo anterior, con un compromiso serio a partir de una Agenda de Políticas Públicas de Lectura. Para tal fin, habrá que tener presente lo señalado por Emilia Ferreiro, para conceder a la lectura, su importancia verdadera: “El ejercicio pleno de la democracia es incompatible con el analfabetismo de sus ciudadanos”. Y lamentablemente en nuestro país, lo anterior es todavía una asignatura pendiente que nos ata a un pasado de esclavitud.
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Hablar de la lectura y los jóvenes desde la elaboración de juicios y críticas hacia este sector de la población es caer en estereotipos que en nada ayudan y sí entorpecen el impulso a la cultura.
Contrariamente a lo que se dice, los jóvenes sí leen. Lo hacen, pues la lectura es una manera de escaparse hacia un espacio propio, en donde la intimidad sólo puede ser cuestionada por el silencio de la lectura en voz baja, esa que trasciende el ser social para volcarse hacia el ser individual. Se trata de un lugar donde no hay limitante para la imaginación y la palabra. ¿De qué se nutre la juventud sino de sueños, experiencias nuevas y la posibilidad de existir con libertad cotidianamente?
Hasta para calificar sus hábitos de lectura, los jóvenes son incomprendidos. Se les sataniza, se dice que no leen, que no les interesan los libros, que lo que leen no sirve y muchas frases más que lo único que logran es alejar a los jóvenes de este hábito maravilloso y en el mejor de los casos, a que lo practiquen a escondidas.
En la Universidad Veracruzana existe un Programa de Formación de Lectores cuyo propósito radica en impulsar la lectura entre los estudiantes a través de la formación de círculos de lectores; en el nivel de secundaria también existe este trabajo y lo propio se realiza en el bachillerato. Sin embargo, pareciera que la lectura entre este sector de la población que va de los 13 a los 25 años, es un hábito que no está entre sus principales ocupaciones. ¿Rebeldía hacia lo establecido o hacia las instituciones? Quizás.
Las iniciativas que diversas instituciones llevan cabo para fomentar la lectura entre la población juvenil no son malas, quizás lo que todavía no se logra es implementar estrategias que permitan que los jóvenes se acerquen por iniciativa propia a encontrar las lecturas con las que más se identifiquen, aquellos escritores que les hablan de sus preocupaciones, esos temas que les hacen voltear hacia un libro. Se ha criticado la saga de Harry Potter de JK Rowling y la serie de libros que inició con el título Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Sin embargo, estas obras han devuelto a niños y jóvenes el gusto por la lectura por los libros mismos y nos por las películas correspondientes. Hay, sin duda, un resurgimiento de la literatura infantil y juvenil, no sólo como un resultado del mercado editorial al atender un nicho comercial al que no se había puesto cuidado. Ahora los jóvenes leen porque los libros que se escriben para ellos obedecen más a sus inquietudes.
¿Por qué resulta difícil abordar el tema de la lectura en los jóvenes? De inicio se podría hablar de varios momentos en la etapa de la juventud: la adolescencia, de los 13 a los 15 años; la postadolescencia, de los 16 a los 18; la primera juventud, de los 19 a los 24, y la juventud madura, de los 25 a los 30 años. Es claro que en cada uno de estos momentos sus intereses son muy diversos y, por ello, la literatura que les gusta difiere también significativamente. Sin embargo, en cualquiera de esos momentos pueden ser atrapados por algún libro clásico que por alguna de las novedades editoriales.
Teóricos de las letras y del fomento a la lectura, antropólogos, sociólogos y escritores han hablado ya sobre esta problemática. Uno de los especialistas que más tiene que decir en este sentido, a nivel internacional, es sin duda la francesa Michèle Petit, quien desde 1992 trabaja sobre la lectura y la relación de distintos sujetos con los libros desde una perspectiva cualitativa. Uno de los estudios más relevantes que llevó a cabo en barrios marginales en Francia, consistió en entrevistas a jóvenes-muchos inmigrantes-cuyas vidas fueron cambiadas por la práctica de la lectura. Resulta muy emocionante y sobre todo de gran estímulo, leer las experiencias de estos muchachos quienes en situaciones desventajosas económica y culturalmente, la única salida para sentirse fuertes ante la adversidad, fue la lectura de diversos libros en las bibliotecas públicas.
En este sentido, la antropóloga Michèle Petit comenta que de acuerdo con sus estudios, si bien la proporción de lectores asiduos ha disminuido, la juventud sigue siendo el período de la vida en el que hay una mayor actividad de lectura, pues los libros tienen para los jóvenes ciertos atractivos particulares: les permite construirse, imaginar otros mundos posibles, soñar, encontrar un sentido a su vida y a pensar.
En Veracruz se carece de una política pública de fomento a la lectura. Existe un vacío legal que lamentablemente ha sido reproducido a nivel federal, ante la lentitud para echar a andar-en ambos casos-las leyes, estatal y federal, de fomento al libro y la lectura. Aunque no bastará tener un documento legal para asegurar la lectura. Es necesario atender lo anterior, con un compromiso serio a partir de una Agenda de Políticas Públicas de Lectura. Para tal fin, habrá que tener presente lo señalado por Emilia Ferreiro, para conceder a la lectura, su importancia verdadera: “El ejercicio pleno de la democracia es incompatible con el analfabetismo de sus ciudadanos”. Y lamentablemente en nuestro país, lo anterior es todavía una asignatura pendiente que nos ata a un pasado de esclavitud.
26 de julio de 2010
Intermedio
Fandango Without Borders. Martha Gonzalez habla sobre The Seattle Fandango Project, el son jarocho y la música como principio de comunidad.
Conferencias TED-x Seattle, 16 de abril de 2010.
PRÓXIMO POST: Lunes 2 de agosto.
19 de julio de 2010
¿Irás y no volverás? O “estás que te vas y te vas, y te vas. . . .”
Seguimos en el viaje rizomático: Martha Gonzalez responde el post anterior y nos invita, generosamente, a escucharla narrar su sentido del devenir migrante, a mirar los mosaicos de su memoria compuesta de pedacitos de acá y de aquel lado del border, de los múltiples borders que cruzan la experiencia chicana.
Martha, quien en el apellido ya perdió el acento del que también se despojó el antiguo pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula (L.A. pa' los entendidos), es etnomusicóloga, doctorante en el Departamento de Estudios de la Mujer de la Universidad de Washington, co-organizadora del Fandango Seattle Project, promotora y activista cultural, además de zapateadora, cantante, percusionista y compositora del grupo chicano Quetzal. Ah, también es mamá de Sandino...
Desde este lado de nuestro virtual border, agradecemos a Martha su texto, le mandamos besos a ella y a los suyos, y esperamos volver a verla una tercera vez (hace tiempo subimos un video de Quetzal en los Intermedios) por estas páginas observantes.
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Ishtar Cardona inicia una plática sobre la migración, el migrante y la transculturalidad. Sobre la migración, dice del migrante: “Y sus historias. . . sus necesidades, sus deseos. Y sus rabias. Y sus contentos.” Cardona teme que quizás nunca sabrá cómo le fue al migrante. Se llevó una muda y pues, ni decir… “O tal vez sí, algún día.”
Armando memoria, hay un migrante, mi padre, sobre el cual informa mi cantar... Para empezar con lo más triste: mi papá murió de borracho en las calles del East L.A. No quiso ni un compromiso con la sanación. Al rogarle que hiciera un esfuerzo decía “¡qué alcohólicos anónimos ni que la chingada!” Claro, no todos los migrantes acaban así. Mi padre quiso ser cantante y músico, pero se le atravesó la botella, y más bien resultó volverse fantasma.
Yo. Como ser humano que utiliza la música como expresión, la vida para mí ha sido fuente de inspiración. Mi trabajo como música refleja la historia y legado de aquel borracho, sus necesidades, su incompleto deseo, su rabia, y quizás en otro mundo, sus contentos. Nunca regresó a vivir a su México como lo quiso. ¿O sí? Se puede decir que mi padre regresa en mí. Más tarde voy a averiguar esa posibilidad.
Mi papá no se consideraba un migrante. Nunca vio su estancia en los E.U. más que como eso, una breve estancia. Migró a principios de los 60’s, y aunque todos sus hijos, cuatro en total, nacieron en E.U., nunca dejó de regresar anualmente en los veranos a Guadalajara. Recuerdo bien los viajes a México, las cenas, las pláticas, los abuelos, las tías, y por su puesto la música que surgía en cada momento. Mi padre siempre quiso regresar a vivir a su Guadalajara pero nunca lo logró.
Estando en E.U. mi papa no permitía ni un grano de cultura Americana en el hogar. Fue fácil y a la vez no. En East L.A uno podía nacer y morir sin tener que hablar ni una gotita de inglés. Pero aun así gringolandia estaba en todas partes y por más que mi padre no quiso siempre nos llegaba algo de esa cultura extraña; o mejor dicho, se enlazaba con lo Mexicano. Porque East L.A es uno de esos lugares donde culminan varias vertientes distintas que a lo largo inspiran múltiples expresiones de sus habitantes.
En los mercaditos se escuchaba la música ranchera y la tropical junto con el hip-hop, y el R & B. De niña recuerdo haber escuchado a los Bee Gees, Led Zeppelin, el groove de Roger and Zap junto a las melodías y falsetes exquisitos de Earth, Wind and Fire. En casa mi padre combatía estas influencias musicales con Jorge Negrete, Pérez Prado, Lucha Villa, Javier Solís y Juan Gabriel (justo en los años de la famosa rola “Querida”). Se puede decir que eso es ser culturalmente Chican@, vivir lo Mexicano en casa y en la calle la multi-mezcla cotidiana que se encuentra a diario y en todas partes de la ciudad. Si no te las ingenias, no sobrevives. Como se dice, es cosa de “sink or swim” (nadas o te hundes). También el spanglish (inglés y español) como lenguaje local se tiene que manejar para poder navegar la vida en estos barrios.
El “ir y venir” es parte de mi. Legado que como adulto sigo haciendo funcionar, repitiendo la costumbre familiar que mi padre estableció. Pero ahora no es para ver lo poco que de mi familia queda en México, sino para aprender, y dialogar con los múltiples movimientos que se llevaban a cabo y repican con lo que vivimos en East L.A.
La lucha Zapatistas, y el Nuevo Movimiento Jaranero han sido sumamente importantes para mí como música Chicana, cantante, percusionista, y compositora de Quetzal. En un debido momento nuestra música puede reflejar un R & B back-beat con un son jarocho feel cantado al estilo y sentimiento de Tereso Vega (a quien nadie le llega pero en fin). La lírica, en spanglish, habla de identidad, del migrante en los E.U., de la injusticia, la globalización, del dialogo transnacional entre Chican@s y Jarochos, de la mujer y la esperanza. La transculturalidad resuena más hoy que nunca, con las urgencias sociales presentes. A fin de cuentas es una manera, una técnica, una herramienta para la sobrevivencia. Como músicos todo eso se refleja en nuestra música.
Recientemente brindamos este mix a una comunidad en Little Tokyo (barrio japonés) en Los Ángeles. En esta misma tocada el grupo jarocho Son De Madera aceptó nuestra invitación y nos acompañó. A ambos ensambles se nos unieron músicos de tambores Taiko. “La Lloroncita” sonaba a algo nuevo en un groove de cuatro por cuatro a lo cual Ramón Gutiérrez agrego su virtuosismo con la guitarra de son. Tereso Vega la canto a gusto, como si estuviera en Boca de San Miguel. Los japoneses, Chican@s, y el son jarocho sonaron de forma precisa. Aunque todo por su parte era en si distinto, a fin de cuentas sentimos un afán, llegamos a un significado común. Y en ese momento se sonorizó una comunidad.
Se han producido otros momentos transculturales como estos. Por ejemplo: en el 2006 Quetzal, Son De Madera y Zack de La Rocha (Rage Against the Machine) prestamos esfuerzos para una causa muy importante. En el esfuerzo del South Central Farm se manifestó esta energía y diálogo donde la música fue otro fusil más para resistir la expulsión de familias campesinas de sus tierras en plena ciudad. El son jarocho fandanguero había tenido un significado especial para todos y especialmente para los Chican@s. El fandango, las familias y la música -que es inclusive a todos y de todas partes- se prestaron a los esfuerzos sociales de Los Ángeles, Seattle, La Bahía y más. Pero a nuestra manera también el fandango se adapta a otras influencias. El protocolo del fandango se presta a esto. Es un espacio que se forma y desaparece tan pronto como se manifiesta. No se puede contener. Esto es una postmodern condition. Where extinct lands manifest temporal geographies (Pat-Brady 2002). Temporal in the sense that they are fleeting spaces where people meet and dispurse at will and by necesity.
La cultura es un proceso. Un pasado que se vive en el presente. Y al vivirlo a la vez se gesta, y nace en un futuro preciso, pero siempre distinto. Me doy cuenta que quizás mi padre presintió esto. Que nunca sería igual. Que las cosas cambiarían y que lo empezaba a experimentar en nosotros, sus hijos, y desesperadamente lo lamentaba. Su “ir y venir” fue otra herramienta adicional para combatir ese sentimiento.
Nuevamente el “ir y venir” es parte de mí. Voy y vengo. Ni de aquí ni de allá. Tomando todo esto en cuenta estoy de acuerdo en lo que comenta Ishtar Cardona sobre el hecho de que ya no estamos con que “Irás y no volverás”. Más bien se podría decir como dice la canción “Estás que te vas y te vas, y te vas y te vas… ¡Y no te has ido!” ¿O quizás uno se va y la hija regresa? Digamos que sí. La hija regresa con y por la música. A sanar el trauma de su padre. Pero al regresar esta hija a México, y al sentir y al tener un legado Mexicano, igual y no le ocurre por completo, ni quiere que le ocurra. Está a gusto. Firme en la ambigüedad. Sí. Soy la suma y resta de esa trayectoria histórica familiar, musical, cultural que informa y sigue afirmando una realidad transnacional. El viaje sigue, y no parece terminar.
Martha, quien en el apellido ya perdió el acento del que también se despojó el antiguo pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula (L.A. pa' los entendidos), es etnomusicóloga, doctorante en el Departamento de Estudios de la Mujer de la Universidad de Washington, co-organizadora del Fandango Seattle Project, promotora y activista cultural, además de zapateadora, cantante, percusionista y compositora del grupo chicano Quetzal. Ah, también es mamá de Sandino...
Desde este lado de nuestro virtual border, agradecemos a Martha su texto, le mandamos besos a ella y a los suyos, y esperamos volver a verla una tercera vez (hace tiempo subimos un video de Quetzal en los Intermedios) por estas páginas observantes.
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Ishtar Cardona inicia una plática sobre la migración, el migrante y la transculturalidad. Sobre la migración, dice del migrante: “Y sus historias. . . sus necesidades, sus deseos. Y sus rabias. Y sus contentos.” Cardona teme que quizás nunca sabrá cómo le fue al migrante. Se llevó una muda y pues, ni decir… “O tal vez sí, algún día.”
Armando memoria, hay un migrante, mi padre, sobre el cual informa mi cantar... Para empezar con lo más triste: mi papá murió de borracho en las calles del East L.A. No quiso ni un compromiso con la sanación. Al rogarle que hiciera un esfuerzo decía “¡qué alcohólicos anónimos ni que la chingada!” Claro, no todos los migrantes acaban así. Mi padre quiso ser cantante y músico, pero se le atravesó la botella, y más bien resultó volverse fantasma.
Yo. Como ser humano que utiliza la música como expresión, la vida para mí ha sido fuente de inspiración. Mi trabajo como música refleja la historia y legado de aquel borracho, sus necesidades, su incompleto deseo, su rabia, y quizás en otro mundo, sus contentos. Nunca regresó a vivir a su México como lo quiso. ¿O sí? Se puede decir que mi padre regresa en mí. Más tarde voy a averiguar esa posibilidad.
Mi papá no se consideraba un migrante. Nunca vio su estancia en los E.U. más que como eso, una breve estancia. Migró a principios de los 60’s, y aunque todos sus hijos, cuatro en total, nacieron en E.U., nunca dejó de regresar anualmente en los veranos a Guadalajara. Recuerdo bien los viajes a México, las cenas, las pláticas, los abuelos, las tías, y por su puesto la música que surgía en cada momento. Mi padre siempre quiso regresar a vivir a su Guadalajara pero nunca lo logró.
Estando en E.U. mi papa no permitía ni un grano de cultura Americana en el hogar. Fue fácil y a la vez no. En East L.A uno podía nacer y morir sin tener que hablar ni una gotita de inglés. Pero aun así gringolandia estaba en todas partes y por más que mi padre no quiso siempre nos llegaba algo de esa cultura extraña; o mejor dicho, se enlazaba con lo Mexicano. Porque East L.A es uno de esos lugares donde culminan varias vertientes distintas que a lo largo inspiran múltiples expresiones de sus habitantes.
En los mercaditos se escuchaba la música ranchera y la tropical junto con el hip-hop, y el R & B. De niña recuerdo haber escuchado a los Bee Gees, Led Zeppelin, el groove de Roger and Zap junto a las melodías y falsetes exquisitos de Earth, Wind and Fire. En casa mi padre combatía estas influencias musicales con Jorge Negrete, Pérez Prado, Lucha Villa, Javier Solís y Juan Gabriel (justo en los años de la famosa rola “Querida”). Se puede decir que eso es ser culturalmente Chican@, vivir lo Mexicano en casa y en la calle la multi-mezcla cotidiana que se encuentra a diario y en todas partes de la ciudad. Si no te las ingenias, no sobrevives. Como se dice, es cosa de “sink or swim” (nadas o te hundes). También el spanglish (inglés y español) como lenguaje local se tiene que manejar para poder navegar la vida en estos barrios.
El “ir y venir” es parte de mi. Legado que como adulto sigo haciendo funcionar, repitiendo la costumbre familiar que mi padre estableció. Pero ahora no es para ver lo poco que de mi familia queda en México, sino para aprender, y dialogar con los múltiples movimientos que se llevaban a cabo y repican con lo que vivimos en East L.A.
La lucha Zapatistas, y el Nuevo Movimiento Jaranero han sido sumamente importantes para mí como música Chicana, cantante, percusionista, y compositora de Quetzal. En un debido momento nuestra música puede reflejar un R & B back-beat con un son jarocho feel cantado al estilo y sentimiento de Tereso Vega (a quien nadie le llega pero en fin). La lírica, en spanglish, habla de identidad, del migrante en los E.U., de la injusticia, la globalización, del dialogo transnacional entre Chican@s y Jarochos, de la mujer y la esperanza. La transculturalidad resuena más hoy que nunca, con las urgencias sociales presentes. A fin de cuentas es una manera, una técnica, una herramienta para la sobrevivencia. Como músicos todo eso se refleja en nuestra música.
Recientemente brindamos este mix a una comunidad en Little Tokyo (barrio japonés) en Los Ángeles. En esta misma tocada el grupo jarocho Son De Madera aceptó nuestra invitación y nos acompañó. A ambos ensambles se nos unieron músicos de tambores Taiko. “La Lloroncita” sonaba a algo nuevo en un groove de cuatro por cuatro a lo cual Ramón Gutiérrez agrego su virtuosismo con la guitarra de son. Tereso Vega la canto a gusto, como si estuviera en Boca de San Miguel. Los japoneses, Chican@s, y el son jarocho sonaron de forma precisa. Aunque todo por su parte era en si distinto, a fin de cuentas sentimos un afán, llegamos a un significado común. Y en ese momento se sonorizó una comunidad.
Se han producido otros momentos transculturales como estos. Por ejemplo: en el 2006 Quetzal, Son De Madera y Zack de La Rocha (Rage Against the Machine) prestamos esfuerzos para una causa muy importante. En el esfuerzo del South Central Farm se manifestó esta energía y diálogo donde la música fue otro fusil más para resistir la expulsión de familias campesinas de sus tierras en plena ciudad. El son jarocho fandanguero había tenido un significado especial para todos y especialmente para los Chican@s. El fandango, las familias y la música -que es inclusive a todos y de todas partes- se prestaron a los esfuerzos sociales de Los Ángeles, Seattle, La Bahía y más. Pero a nuestra manera también el fandango se adapta a otras influencias. El protocolo del fandango se presta a esto. Es un espacio que se forma y desaparece tan pronto como se manifiesta. No se puede contener. Esto es una postmodern condition. Where extinct lands manifest temporal geographies (Pat-Brady 2002). Temporal in the sense that they are fleeting spaces where people meet and dispurse at will and by necesity.
La cultura es un proceso. Un pasado que se vive en el presente. Y al vivirlo a la vez se gesta, y nace en un futuro preciso, pero siempre distinto. Me doy cuenta que quizás mi padre presintió esto. Que nunca sería igual. Que las cosas cambiarían y que lo empezaba a experimentar en nosotros, sus hijos, y desesperadamente lo lamentaba. Su “ir y venir” fue otra herramienta adicional para combatir ese sentimiento.
Nuevamente el “ir y venir” es parte de mí. Voy y vengo. Ni de aquí ni de allá. Tomando todo esto en cuenta estoy de acuerdo en lo que comenta Ishtar Cardona sobre el hecho de que ya no estamos con que “Irás y no volverás”. Más bien se podría decir como dice la canción “Estás que te vas y te vas, y te vas y te vas… ¡Y no te has ido!” ¿O quizás uno se va y la hija regresa? Digamos que sí. La hija regresa con y por la música. A sanar el trauma de su padre. Pero al regresar esta hija a México, y al sentir y al tener un legado Mexicano, igual y no le ocurre por completo, ni quiere que le ocurra. Está a gusto. Firme en la ambigüedad. Sí. Soy la suma y resta de esa trayectoria histórica familiar, musical, cultural que informa y sigue afirmando una realidad transnacional. El viaje sigue, y no parece terminar.
12 de julio de 2010
Intermedio
La música viva del Puerto de Veracruz.
César Castro, músico jarocho asentado actualmente en Los Ángeles, nos comparte un video que grabó en el mercado Unidad Veracruzana mostrando la música que se encuentra vivita, coleando, desparramada, corriendo y muy presente en los espacios públicos de este puerto.
César dice: "Este vídeo lo grabé para mostrar un ejemplo de lo que es una ciudad tan llena de música viva. Es un gran gusto y orgullo para mí compartir estas imágenes. Noten la locación, la instrumentación y todo lo que yo no les puedo decir. No olviden dejar comentarios ya que el amigo Víctor, el bajista, ha recibido este vídeo que él mismo me autorizó grabar y publicar."
http://www.youtube.com/user/jarochelofilms
5 de julio de 2010
¿Irás y no volverás?
Migración y transculturalidad: Ishtar Cardona escribe esta semana sobre el viaje inacabado que supone la migración observada desde la perspectiva del flujo de elementos culturales. De los sonidos a los sabores, del viejo al nuevo vecino, la percepción se recompone cuando ser y estar se deconstruyen.
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"When I came here 20 years ago, I got on the front pages for saying 'Every Mexican has the potential to be a Chicano', but look now. We're here, they're there. They're here, we're there."
Tomas Ybarra-Frausto.
El viaje de ida y vuelta. O no.
El tránsito. Flujo. Ir para regresar. O quedarse. O dejar una parte. Mutilarse. O completarse.
La migración como signo de nuestros días: visible desde la vitrina comunicante, en el conversatorio del cotidiano, un escenario familiar. No es que los nómadas en búsquedas múltiples hayan aparecido súbitamente hacia finales del siglo pasado. Lo que pasa es que su pasos resuenan más. O nos resuenan más.
Tanto que se ha dicho sobre la migración. Pero cuando el fantasma toca de cerca el tono de voz para narrarlo cambia.
Desde Veracruz pensamos de más en más en los que se lanzan a circular buscando. Porque cada vez salen más desde acá, desde esta franja de tierra a medio camino entre mar y montaña. Y se me aparece un recuerdo de no hace mucho: el funcionario de casilla, trabajosamente convencido para participar como parte garante de una elección en la que no cree, que desaparece a dos días de la votación, así, sin avisar. “Se fue al norte”, nos dicen. “Nomás se llevó una muda”. Y sus historias, me digo. Sus necesidades, sus deseos. Y sus rabias. Y sus contentos.
No sabré cómo le fue. O tal vez sí, algún día. Lo que sí sé es que a ese equipaje se le añadirán otras mudas, otros cambios de piel. Las capas se sobrepondrán, a viejas músicas nuevas músicas. O músicas que también eran viejas allá, pero que para el nómada son novedad. Ideas, formas de acomodar el mundo. Códigos, enlaces. Luego regresará para quedarse. O tal vez no. Tal vez una visita festiva, un abrazo de doctor. Y dejará parte de sus bultos recompuestos y volverá a marcharse con su maleta, parte costumbre parte descubrimiento para volver a deshacerla y volver a armarla. Acá y allá. Armando la memoria, construyendo un deambulatorio. Fundando en su propia experiencia eso que se llama transculturalidad.
Del referente local al signo global. Del recuerdo de un golpe de jarana al acto de un festival World Music, pasando por la celebración de fandangos fronterizos, el diálogo se establece para que la música, como para tantos otros gestos de la cultura veracruzana, recorra el camino de este puente circular. Y lo jarocho, recreado en otros contextos, cultivado también ya por otras manos que le han metido mano a la maleta, pasa a ser jarochilango, jarotijuano, jaroguajaco, jarochicano… Porque ya no es solamente el salido de los Tuxtlas, de Sotavento, del Istmo, del Puerto -y de Xalapa, y de Zongolica- el que rasguea un mosquito en sol. Se lo intercambian con otros que no salieron del mismo lugar, pero que por otras razones, o no, arribaron al mismo destino, aunque sea por un momento. Otros que llegaron antes, o que llegaron poco después. Y que también comparten lo que traen en sus propias maletas para poder platicar, para darse el chance de encontrarse.
Estos encuentros van rompiendo las barreras de lo nacional. Entre Veracruz y Los Angeles no hay escala necesaria en el DF. A veces sí, pero el son jarocho ya no tiene la vista puesta de forma unívoca en el centro del país. Y a veces se desvía a Oaxaca, a Guerrero, o se toma un respiro en Mexicali antes de llegar a Chicago, a Nueva York, a San Francisco. El puente recorre, ese sí, por encima de las mallas metálicas y de los centros políticos. La música viajera descubre que entre lo mexicano y lo "americano" también se asoma la otra América, la del cajón y el tres, la de la artesa y el arpa grande, el clarinete y el sax, el cavaquinho y el güiro. Además, en esa América también hay cabida para el oud y la kora, el bohdrán y el fiddle.
En esta circularidad que cada uno ha recorrido nos encontramos allá pudiendo habernos encontrado acá, de este lado. Y nos ligamos a otras raíces que de este lado ni soñábamos. Probamos totopo y corundas sin haberlos conocido en casa. Nos enteramos que el bubú es muy cómodo para el calor, aunque no nos atrevamos todavía a ponernos uno. Que siguen sin gustarnos las verduras –aunque los amigos vietnamitas inviten a cada rato-, que preferimos la Sol a la Barena (o no...), que el sancocho no nos es del todo extraño. Que aunque sigamos buscando a nuestros semejantes más semejantes, hay cosas no tan malas del otro lado de la calle. Aprendemos a evaluarnos de forma distinta. El miedo a lo otro sigue existiendo, pero el otro se vuelve algo ubicuo, universal, a lo que nosotros mismos pertenecemos. También se rompen para reafirmarse diferentemente las barreras de lo que consideramos propio.
La mirada del migrante cambia, y la de quienes lo miran también. Se ajusta. No es posible guardar la misma graduación en lentes que miran a escalas alternadas. La voz con la que se narra, con la que se canta, también. La voz con la que nos cantamos. Nos estamos diciendo tantas cosas… Sí, tantas cosas que se han dicho, que nos hemos dicho sobre la migración. Ya no estamos en el cuento del “Irás y no volverás”. Han cambiado las perspectivas desde las que miramos a los que se van, a los que regresan, a los que tienen un pie de un lado y el otro más allá del border. Se regresa, en eco, en imágen, el barco cargado de mercadería: acentos, sonidos, luces distintas. Ya sabemos que en términos culturales el viaje no termina.
Y ahora no puede ser de otra forma. Bien dijo Tomás Ybarra: Ellos están aquí, nosotros estamos allá.
_____________________________________________
"When I came here 20 years ago, I got on the front pages for saying 'Every Mexican has the potential to be a Chicano', but look now. We're here, they're there. They're here, we're there."
Tomas Ybarra-Frausto.
El viaje de ida y vuelta. O no.
El tránsito. Flujo. Ir para regresar. O quedarse. O dejar una parte. Mutilarse. O completarse.
La migración como signo de nuestros días: visible desde la vitrina comunicante, en el conversatorio del cotidiano, un escenario familiar. No es que los nómadas en búsquedas múltiples hayan aparecido súbitamente hacia finales del siglo pasado. Lo que pasa es que su pasos resuenan más. O nos resuenan más.
Tanto que se ha dicho sobre la migración. Pero cuando el fantasma toca de cerca el tono de voz para narrarlo cambia.
Desde Veracruz pensamos de más en más en los que se lanzan a circular buscando. Porque cada vez salen más desde acá, desde esta franja de tierra a medio camino entre mar y montaña. Y se me aparece un recuerdo de no hace mucho: el funcionario de casilla, trabajosamente convencido para participar como parte garante de una elección en la que no cree, que desaparece a dos días de la votación, así, sin avisar. “Se fue al norte”, nos dicen. “Nomás se llevó una muda”. Y sus historias, me digo. Sus necesidades, sus deseos. Y sus rabias. Y sus contentos.
No sabré cómo le fue. O tal vez sí, algún día. Lo que sí sé es que a ese equipaje se le añadirán otras mudas, otros cambios de piel. Las capas se sobrepondrán, a viejas músicas nuevas músicas. O músicas que también eran viejas allá, pero que para el nómada son novedad. Ideas, formas de acomodar el mundo. Códigos, enlaces. Luego regresará para quedarse. O tal vez no. Tal vez una visita festiva, un abrazo de doctor. Y dejará parte de sus bultos recompuestos y volverá a marcharse con su maleta, parte costumbre parte descubrimiento para volver a deshacerla y volver a armarla. Acá y allá. Armando la memoria, construyendo un deambulatorio. Fundando en su propia experiencia eso que se llama transculturalidad.
Del referente local al signo global. Del recuerdo de un golpe de jarana al acto de un festival World Music, pasando por la celebración de fandangos fronterizos, el diálogo se establece para que la música, como para tantos otros gestos de la cultura veracruzana, recorra el camino de este puente circular. Y lo jarocho, recreado en otros contextos, cultivado también ya por otras manos que le han metido mano a la maleta, pasa a ser jarochilango, jarotijuano, jaroguajaco, jarochicano… Porque ya no es solamente el salido de los Tuxtlas, de Sotavento, del Istmo, del Puerto -y de Xalapa, y de Zongolica- el que rasguea un mosquito en sol. Se lo intercambian con otros que no salieron del mismo lugar, pero que por otras razones, o no, arribaron al mismo destino, aunque sea por un momento. Otros que llegaron antes, o que llegaron poco después. Y que también comparten lo que traen en sus propias maletas para poder platicar, para darse el chance de encontrarse.
Estos encuentros van rompiendo las barreras de lo nacional. Entre Veracruz y Los Angeles no hay escala necesaria en el DF. A veces sí, pero el son jarocho ya no tiene la vista puesta de forma unívoca en el centro del país. Y a veces se desvía a Oaxaca, a Guerrero, o se toma un respiro en Mexicali antes de llegar a Chicago, a Nueva York, a San Francisco. El puente recorre, ese sí, por encima de las mallas metálicas y de los centros políticos. La música viajera descubre que entre lo mexicano y lo "americano" también se asoma la otra América, la del cajón y el tres, la de la artesa y el arpa grande, el clarinete y el sax, el cavaquinho y el güiro. Además, en esa América también hay cabida para el oud y la kora, el bohdrán y el fiddle.
En esta circularidad que cada uno ha recorrido nos encontramos allá pudiendo habernos encontrado acá, de este lado. Y nos ligamos a otras raíces que de este lado ni soñábamos. Probamos totopo y corundas sin haberlos conocido en casa. Nos enteramos que el bubú es muy cómodo para el calor, aunque no nos atrevamos todavía a ponernos uno. Que siguen sin gustarnos las verduras –aunque los amigos vietnamitas inviten a cada rato-, que preferimos la Sol a la Barena (o no...), que el sancocho no nos es del todo extraño. Que aunque sigamos buscando a nuestros semejantes más semejantes, hay cosas no tan malas del otro lado de la calle. Aprendemos a evaluarnos de forma distinta. El miedo a lo otro sigue existiendo, pero el otro se vuelve algo ubicuo, universal, a lo que nosotros mismos pertenecemos. También se rompen para reafirmarse diferentemente las barreras de lo que consideramos propio.
La mirada del migrante cambia, y la de quienes lo miran también. Se ajusta. No es posible guardar la misma graduación en lentes que miran a escalas alternadas. La voz con la que se narra, con la que se canta, también. La voz con la que nos cantamos. Nos estamos diciendo tantas cosas… Sí, tantas cosas que se han dicho, que nos hemos dicho sobre la migración. Ya no estamos en el cuento del “Irás y no volverás”. Han cambiado las perspectivas desde las que miramos a los que se van, a los que regresan, a los que tienen un pie de un lado y el otro más allá del border. Se regresa, en eco, en imágen, el barco cargado de mercadería: acentos, sonidos, luces distintas. Ya sabemos que en términos culturales el viaje no termina.
Y ahora no puede ser de otra forma. Bien dijo Tomás Ybarra: Ellos están aquí, nosotros estamos allá.
28 de junio de 2010
Intermedio
En esta ocasión subimos la convocatoria al Tercer Encuentro Internacional de Juventud Indígena, Matlalcueyetl 2010, organizado por la asociación Laboratorio Escénico y que se celebrará del 28 al 30 de octubre de 2010.
En seis años de trabajo, el Laboratorio Escénico AC opera hasta el momento cuatro acciones concretas: 1) Estancias Artísticas; 2) La Compañía Intercultural de Artes Escénicas (CIARTES); 3) El Centro de Autoformación Intercultural en la comunidad de Comalapa II, Zongolica, Veracruz, y 4) El Tercer Encuentro Internacional de Juventud Indígena, Matalacueyetl 2010. También se realizan acciones concretas en comunidades indígenas de Veracruz, Puebla, Tlaxcala y Oaxaca.
Para solicitar más información, hay que comunicarse con la gente del Laboratorio, particularmente con Alberto Lara, Presidente de la Asociación, y con Yesenia Muñoz, Secretaria General del Laboratorio y quien también es representante de los gestores culturales ante el recién estrenado Sistema Estatal para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz:
Laboratorio Escénico A.C.
www.laboratorioescenico.org
Tel: 01(228)8410092//0452281803338
20 de junio de 2010
El milagro vino del cerro
Esta semana Semeí Prado Fitta nos escribe, en respuesta y acompañamiento al texto publicado en nuestro post anterior, sobre la gestión cultural desde la mirada organizativa de la contaduría; retroalimentación que no experimentamos muy habitualmente.
Originaria de Tomatlán, Veracruz, Semei es contadora con maestría en finanzas, a la vez que cantante mezzosoprano. Actualmente está estudiando en la Escuela de Formación Musical del Centro de Veracruz y es la Secretaria General de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, A.C.
Gracias, Semei, por tu aporte al Observatorio. Esperamos no sea el último.
__________________________________
En mi experiencia como cantante lírica y como promotora cultural he descubierto con grata alegría a muchos talentos veracruzanos y a veces me pregunto ¿qué pasaría si todo este capital humano tuviera oportunidades para ser formado y difundido? Seguramente seríamos la entidad más importante en cultura de México.
Hace un par de años pude comenzar a contribuir en una organización que funda bibliotecas, hace festivales democratizadores, redes de artistas y científicos, alianzas con medios de comunicación y acuerdos con instituciones públicas y privadas a favor de la educación y la cultura. Esta oportunidad de trabajar de manera sistemática con objetivos y misión puede medir su impacto, cosa que me agrada y me convence porque un enorme grupo de activistas culturales cree que las matemáticas están peleadas con la producción de actividades o el desarrollo de ideas.
Como contadora me parece importante que todos los que tienen que ver con el desarrollo cultural, sea de gobierno o independiente, deben administrarse de la mejor manera porque no podemos seguir creyendo que “los aproximados” son lo correctamente planeado. Lo cierto es que si a alguien no le gusta realizar dichas acciones básicas para el crecimiento de eventos, organizaciones y propagación de vanguardias -entre otros- debe buscar a alguien que se integre a su equipo y le auxilie.
Desde hace un año la asociación a la que pertenezco me invitó a coordinar un programa de capacitación a actores culturales que fue creado para poder llevar a cada artista, científico, realizador o gestor información sobre impuestos, administración y obtención de fondos que actualmente está ya funcionando con un matiz rural ya que se encuentra funcionando en un sector que también estaba desprotegido: los artesanos y productores del campo.
La primera parte del Taller de Formación para el Desarrollo Socio-Cultural reúne a todos: campesinos organizados, promotores de lectura, directores de escuelas de arte, gestores, etcétera, con el objetivo de cumplir la misión de nuestra asociación: promover la igualdad y la democracia en México integrando a todos los actores sociales preocupados y ocupados por nuestro país. Después se generan las debidas segmentaciones y se avanza con relatores de experiencias en la organización de festivales, edición de libros, dirección de casas de cultura o manejo de medios para conducir a los participantes hasta llegar a optimización de recursos enfocados a la publicidad o propaganda y el marketing cultural.
Lo más importante del taller es que para todos los independientes el valor de la actividad es cero pesos para que todos podamos iniciar a recorrer un camino de compañerismo y enseñanza-aprendizaje capaz de enriquecernos mutuamente y de manera sistemática. Hay ciertos requisitos para poder recibirlo o pedirlo, el primero y básico es entender que los proyectos que realicen los participantes deben tener una estructura y objetivos a plazos con un máximo de cinco años y un mínimo de tres.
Estoy convencida, como la Asociación de Creadores propone, que ya no podemos tener esperanza, es hora de hacer nuestros sueños realidad. Para esperar todo del gobierno hay que sentarse -generalmente en posturas incómodas- que al final no nos llevan a la realización del 100% de lo que queremos para los creadores y los públicos. Al final si queremos que las cosas salgan como deseamos debemos hacerlas nosotros.
El día 18 de junio fuimos testigos y artífices de un milagro en Veracruz, logramos inaugurar una biblioteca comunitaria en San Bartolo, Córdoba, que cuenta con setenta y siete habitantes, de los cuales veintidos son niños y sólo tienen un ciudadano bilingüe (náhuatl- español). La biblioteca lleva por nombre el del escritor cordobés Fernando Pérez Barragán. La inauguración en plena sierra veracruzana, en esa ranchería, se realizó de manera espectacular ya que la orquesta sinfónica infantil y juvenil de Córdoba así como el Coro Infantil de aquella ciudad, dirigidos por el respetadísimo maestro Salomón Hernández, ofrecieron un concierto para los habitantes del lugar y algunos invitados, así pues entre libros, música clásica, jazz y de Gabilondo Soler se festejó la siembra cultural que al finalizar abrió paso a una gran convivencia en donde escritores, músicos, gestores y oriundos del lugar comimos barbacoa, consomé, arroz, frijoles, tortillas y mixiotes.
Cualquier persona que desee acercarse al taller gratuito que ofrecemos puede comunicarse a través del correo asociaciondecreadores@gmail.com o del teléfono (271) 712 9504.
Originaria de Tomatlán, Veracruz, Semei es contadora con maestría en finanzas, a la vez que cantante mezzosoprano. Actualmente está estudiando en la Escuela de Formación Musical del Centro de Veracruz y es la Secretaria General de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, A.C.
Gracias, Semei, por tu aporte al Observatorio. Esperamos no sea el último.
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En mi experiencia como cantante lírica y como promotora cultural he descubierto con grata alegría a muchos talentos veracruzanos y a veces me pregunto ¿qué pasaría si todo este capital humano tuviera oportunidades para ser formado y difundido? Seguramente seríamos la entidad más importante en cultura de México.
Hace un par de años pude comenzar a contribuir en una organización que funda bibliotecas, hace festivales democratizadores, redes de artistas y científicos, alianzas con medios de comunicación y acuerdos con instituciones públicas y privadas a favor de la educación y la cultura. Esta oportunidad de trabajar de manera sistemática con objetivos y misión puede medir su impacto, cosa que me agrada y me convence porque un enorme grupo de activistas culturales cree que las matemáticas están peleadas con la producción de actividades o el desarrollo de ideas.
Como contadora me parece importante que todos los que tienen que ver con el desarrollo cultural, sea de gobierno o independiente, deben administrarse de la mejor manera porque no podemos seguir creyendo que “los aproximados” son lo correctamente planeado. Lo cierto es que si a alguien no le gusta realizar dichas acciones básicas para el crecimiento de eventos, organizaciones y propagación de vanguardias -entre otros- debe buscar a alguien que se integre a su equipo y le auxilie.
Desde hace un año la asociación a la que pertenezco me invitó a coordinar un programa de capacitación a actores culturales que fue creado para poder llevar a cada artista, científico, realizador o gestor información sobre impuestos, administración y obtención de fondos que actualmente está ya funcionando con un matiz rural ya que se encuentra funcionando en un sector que también estaba desprotegido: los artesanos y productores del campo.
La primera parte del Taller de Formación para el Desarrollo Socio-Cultural reúne a todos: campesinos organizados, promotores de lectura, directores de escuelas de arte, gestores, etcétera, con el objetivo de cumplir la misión de nuestra asociación: promover la igualdad y la democracia en México integrando a todos los actores sociales preocupados y ocupados por nuestro país. Después se generan las debidas segmentaciones y se avanza con relatores de experiencias en la organización de festivales, edición de libros, dirección de casas de cultura o manejo de medios para conducir a los participantes hasta llegar a optimización de recursos enfocados a la publicidad o propaganda y el marketing cultural.
Lo más importante del taller es que para todos los independientes el valor de la actividad es cero pesos para que todos podamos iniciar a recorrer un camino de compañerismo y enseñanza-aprendizaje capaz de enriquecernos mutuamente y de manera sistemática. Hay ciertos requisitos para poder recibirlo o pedirlo, el primero y básico es entender que los proyectos que realicen los participantes deben tener una estructura y objetivos a plazos con un máximo de cinco años y un mínimo de tres.
Estoy convencida, como la Asociación de Creadores propone, que ya no podemos tener esperanza, es hora de hacer nuestros sueños realidad. Para esperar todo del gobierno hay que sentarse -generalmente en posturas incómodas- que al final no nos llevan a la realización del 100% de lo que queremos para los creadores y los públicos. Al final si queremos que las cosas salgan como deseamos debemos hacerlas nosotros.
El día 18 de junio fuimos testigos y artífices de un milagro en Veracruz, logramos inaugurar una biblioteca comunitaria en San Bartolo, Córdoba, que cuenta con setenta y siete habitantes, de los cuales veintidos son niños y sólo tienen un ciudadano bilingüe (náhuatl- español). La biblioteca lleva por nombre el del escritor cordobés Fernando Pérez Barragán. La inauguración en plena sierra veracruzana, en esa ranchería, se realizó de manera espectacular ya que la orquesta sinfónica infantil y juvenil de Córdoba así como el Coro Infantil de aquella ciudad, dirigidos por el respetadísimo maestro Salomón Hernández, ofrecieron un concierto para los habitantes del lugar y algunos invitados, así pues entre libros, música clásica, jazz y de Gabilondo Soler se festejó la siembra cultural que al finalizar abrió paso a una gran convivencia en donde escritores, músicos, gestores y oriundos del lugar comimos barbacoa, consomé, arroz, frijoles, tortillas y mixiotes.
Cualquier persona que desee acercarse al taller gratuito que ofrecemos puede comunicarse a través del correo asociaciondecreadores@gmail.com o del teléfono (271) 712 9504.
13 de junio de 2010
Intermedio
5 de junio de 2010
¿Es posible revertir el desastre?
Esta semana publicamos un texto que nos ha hecho llegar Manuel García Estrada, Presidente de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social A.C.
Manuel, como muchos gestores en el Estado (y en el país) reflexiona sobre la relocalización de la iniciativa cultural, y encuentra la respuesta a ello en una mayor resposabilización y toma de acciones por parte de los mismos creadores.
Agradecemos que Manuel nos haya enviado esta colaboración para continuar con el debate de la construcción de las políticas públicas en interacción con las iniciativas ciudadanas.
____________________________
¿Es posible revertir el desastre en materia cultural que se ha gestado en Veracruz y que estuvo a cargo de funcionarios, básicamente intermedios?
Sí, lo es. No creo que el desarrollo cultural dependa del gobierno y sus funcionarios, es un asunto de compromiso real de los creadores. En los últimos 60 días la asociación que presido –la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social A.C.- viene realizando capacitaciones masivas para creadores y productores buscando que aprendan a bajar recursos federales. Hemos fundando bibliotecas y realizado conciertos en lugares en donde jamás se habían realizado, buscando construir redes entre activistas y artistas de las seis entidades –no únicamente nuestro Estado- en donde trabajamos.
En los últimos dos meses cerca de 2 millones de pesos en libros han venido a apoyar a miles de estudiantes y ciudadanos, aunque nos maltraten como ocurrió apenas el jueves pasado cuando la USBI de Córdoba fue inaugurada y ni siquiera se nos invitó a la inauguración aunque hayamos invertido cerca de 700 mil pesos sólo para ese evento que requería tener estantes llenos de bibliografía. Quien sí nos invitó con mucha educación fue el Secretario de Educación. Que quede para otro artículo esa anécdota. A lo que voy es que a lo largo de apenas 8 semanas hemos hallado en todos lados del Estado gente capaz y animosa, comunidad muy pequeñas y barrios marginados en donde la gente desea vías de acceso a las artes y ciencias.
Veracruz es un Estado magnífico, poblado por culturas legendarias que están, continúan, vivas… Por ello hemos avanzado. ¿Dónde están los demás que aman al Estado sin esperar que papá gobierno haga todo? ¿Dónde están los creadores que saben hacer presupuestos y administrarlos y que no llegan pidiendo miles o millones de pesos para una ópera prima que asegún será un éxito? Traigo encima más de 20 años de trayectoria y apenas comienzo a sentirme maduro en lo que hago y por ello no me explico por qué hay quienes sólo levantan la mano pidiendo recursos en lugar de llegar dando.
Hay que dar para saber recibir. Los creadores activistas somos un problema para quienes en los institutos u oficinas gubernamentales se sienten señores feudales, reinando páramos donde no puede haber expresiones culturales diversas o a iniciativa de los ciudadanos. La época en que el gobierno era el gran regidor y director de cultura se acabó. Somos testigos de ello.
Hay que aprender a compartir y a impulsar. Basta de envidias y de grilla ruin y barata, baja. Necesitamos todos rescatar a Veracruz rechazando que el gobierno determine el camino. La cultura somos todos y no solamente unos señores que se sienten sabios o “cultos” entre una bola de “nacos”. Recuerdo como una funcionaria de la UV en medio de la USBI me dijo que los 3 mil libros que le donábamos a la universidad eran pocos ya que ella tenía en su casa 15 mil libros... El problema es que ella no los dona, y cree que poseer libros la hace capaz. En el ITESM escuché una frase maravillosa: el grado de doctor no te quita lo tonto.
Los creadores somos la fuerza del Estado, y en este grupo incluyo a los gestores que son creadores de festivales, programas de radio, series de tv, crean gerencias capaces de hallar recursos. Para todos va el mensaje desafiante de que hay que dejar de tener esperanza porque esa viene del esperar y se espera sentado. Yo ya me harté de estar viendo a ver quién me hace caso cuando en realidad el primero que debe creer en mis proyectos soy yo.
Es obvio que los recursos del gobierno deben ser usados por la propia gente, pero va para el gobierno el dejar de creerse la “ocesa oficial”, y va para los creadores el que debemos presentar proyectos con objetivos, mezcla de financiamientos sociales, gubernamentales y empresariales; va para todos el por qué no se vale querer nomás que te den una lana cuando ni siquiera te planteas los objetivos de tu trabajo, el impacto en la gente y lo positivo que se construye con dichas actividades.
Hay que ponernos en movimiento, hay que actuar. Quien quiera que sea el candidato del partido que sea no puede más que cumplir con sus obligaciones porque para eso quiere ser electo, para servirnos. El problema está en que muchos no tienen la suficiente conciencia para recordar que el uso de nuestros impuestos debe ser correcto, eficaz y transparente y está en nuestras manos exigirlo. Si demandamos apoyo debemos en primer lugar saber darlo... porque nadie puede exigir lo que no es capaz de dar.
Manuel, como muchos gestores en el Estado (y en el país) reflexiona sobre la relocalización de la iniciativa cultural, y encuentra la respuesta a ello en una mayor resposabilización y toma de acciones por parte de los mismos creadores.
Agradecemos que Manuel nos haya enviado esta colaboración para continuar con el debate de la construcción de las políticas públicas en interacción con las iniciativas ciudadanas.
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¿Es posible revertir el desastre en materia cultural que se ha gestado en Veracruz y que estuvo a cargo de funcionarios, básicamente intermedios?
Sí, lo es. No creo que el desarrollo cultural dependa del gobierno y sus funcionarios, es un asunto de compromiso real de los creadores. En los últimos 60 días la asociación que presido –la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social A.C.- viene realizando capacitaciones masivas para creadores y productores buscando que aprendan a bajar recursos federales. Hemos fundando bibliotecas y realizado conciertos en lugares en donde jamás se habían realizado, buscando construir redes entre activistas y artistas de las seis entidades –no únicamente nuestro Estado- en donde trabajamos.
En los últimos dos meses cerca de 2 millones de pesos en libros han venido a apoyar a miles de estudiantes y ciudadanos, aunque nos maltraten como ocurrió apenas el jueves pasado cuando la USBI de Córdoba fue inaugurada y ni siquiera se nos invitó a la inauguración aunque hayamos invertido cerca de 700 mil pesos sólo para ese evento que requería tener estantes llenos de bibliografía. Quien sí nos invitó con mucha educación fue el Secretario de Educación. Que quede para otro artículo esa anécdota. A lo que voy es que a lo largo de apenas 8 semanas hemos hallado en todos lados del Estado gente capaz y animosa, comunidad muy pequeñas y barrios marginados en donde la gente desea vías de acceso a las artes y ciencias.
Veracruz es un Estado magnífico, poblado por culturas legendarias que están, continúan, vivas… Por ello hemos avanzado. ¿Dónde están los demás que aman al Estado sin esperar que papá gobierno haga todo? ¿Dónde están los creadores que saben hacer presupuestos y administrarlos y que no llegan pidiendo miles o millones de pesos para una ópera prima que asegún será un éxito? Traigo encima más de 20 años de trayectoria y apenas comienzo a sentirme maduro en lo que hago y por ello no me explico por qué hay quienes sólo levantan la mano pidiendo recursos en lugar de llegar dando.
Hay que dar para saber recibir. Los creadores activistas somos un problema para quienes en los institutos u oficinas gubernamentales se sienten señores feudales, reinando páramos donde no puede haber expresiones culturales diversas o a iniciativa de los ciudadanos. La época en que el gobierno era el gran regidor y director de cultura se acabó. Somos testigos de ello.
Hay que aprender a compartir y a impulsar. Basta de envidias y de grilla ruin y barata, baja. Necesitamos todos rescatar a Veracruz rechazando que el gobierno determine el camino. La cultura somos todos y no solamente unos señores que se sienten sabios o “cultos” entre una bola de “nacos”. Recuerdo como una funcionaria de la UV en medio de la USBI me dijo que los 3 mil libros que le donábamos a la universidad eran pocos ya que ella tenía en su casa 15 mil libros... El problema es que ella no los dona, y cree que poseer libros la hace capaz. En el ITESM escuché una frase maravillosa: el grado de doctor no te quita lo tonto.
Los creadores somos la fuerza del Estado, y en este grupo incluyo a los gestores que son creadores de festivales, programas de radio, series de tv, crean gerencias capaces de hallar recursos. Para todos va el mensaje desafiante de que hay que dejar de tener esperanza porque esa viene del esperar y se espera sentado. Yo ya me harté de estar viendo a ver quién me hace caso cuando en realidad el primero que debe creer en mis proyectos soy yo.
Es obvio que los recursos del gobierno deben ser usados por la propia gente, pero va para el gobierno el dejar de creerse la “ocesa oficial”, y va para los creadores el que debemos presentar proyectos con objetivos, mezcla de financiamientos sociales, gubernamentales y empresariales; va para todos el por qué no se vale querer nomás que te den una lana cuando ni siquiera te planteas los objetivos de tu trabajo, el impacto en la gente y lo positivo que se construye con dichas actividades.
Hay que ponernos en movimiento, hay que actuar. Quien quiera que sea el candidato del partido que sea no puede más que cumplir con sus obligaciones porque para eso quiere ser electo, para servirnos. El problema está en que muchos no tienen la suficiente conciencia para recordar que el uso de nuestros impuestos debe ser correcto, eficaz y transparente y está en nuestras manos exigirlo. Si demandamos apoyo debemos en primer lugar saber darlo... porque nadie puede exigir lo que no es capaz de dar.
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