5 de septiembre de 2011

Intermedio

Este sábado 3 de septiembre se inauguró en la Galería Marie-Louise Ferrari (Alfaro 10, Centro Histórico, Xalapa) la muestra colectiva MMX: artistas mexicanas en el 2010.

Este proyecto, como explica su fundadora, Elizabeth Ross, "conjunta un grupo de artistas mexicanas de diferentes generaciones, experiencias y situaciones geográficas en torno al concepto de identidad como tales: mujeres mexicanas.

"Durante este simbólico año para México, MMX quiso investigar y realizar un discurso estético/conceptual sobre quienes somos (las mujeres mexicanas) aquí (o en la diáspora) y ahora, en el 2010.

"Cada 15 días, en domingo, publicamos obra en distintos medios digitales o digitalizados que hablan del ser mexicana en tiempos de caos." (tomado del sitio web del proyecto).














(Fotografías de Rosa Borrás)

La exposición, que estará abierta hasta el 24 de septiembre, muestra la obra que se ha albergado de forma permanente en el ciberespacio, y está compuesta por una selección de 27 fotografías impresas, un tríptico-collage y la proyección de los 13 videos que forman parte del proyecto MMX. Participan Paulina Álvarez, Rosa Borrás, Chispillatronik (Claudia Castelán), Ireri Castro, Lucero González, Diana Maldonado, Claudia Piccone, Yolanda Petrocelli y Elizabeth Ross. La coordinación, guión y presentación es de Rosa Borrás y el diseño gráfico le pertenence a Ireri Castro.

29 de agosto de 2011

De twittero a terrorista: necesidad de transparencia

¿Qué podemos decir ante los últimos sucesos?
Por lo menos, exijamos transparencia en la información.


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De twittero a terrorista: necesidad de transparencia
Ishtar Cardona


“El miedo paraliza y oscurece la razón. Enmudece a la gente e inhibe la acción”
José Narro


Estoy bien sacada de onda, me dice una amiga por skype. Ya no sé ni qué, continúa con un hilito de voz que resuena metálica por las bocinas de mi computadora. Nomás de pensar cuando podíamos irnos a cenar sin andar pensando en granadazos y metralletas, me dan hasta ganas de llorar.

Uy, y tú que le haces al jarocho, ¿te enteraste que el fandango del CaSón se suspendió? Cómo no, si era después del granadazo, ¿no? Y el Afrocaribeño que se les arruinó. Bueno, yo no voy mucho a eso a menos que sea algo grandote, como cuando trajeron a Celia Cruz hace muchos años, ¿te acuerdas? Creo que tú ni estabas acá. El Malecón estaba hasta la madre, pa'su...

A mí ya se me había olvidado ese concierto que ahora mi amiga saborea con nostalgia. Ahora y como están las cosas qué esperanza que algo así vuelva a ocurrir. Del otro lado de la pantalla la voz sigue.

Yo por eso ya le dije a Gustavo que ni de chiste sacamos a los niños al Centro. Nomás a las Américas y para hacer compras de rapidito. Pero allí también pasan cosas, ¿verdad? Imagínate, uno en su onda y que te salgan esos locos con armas. Ay, no, es que ya no se puede. ¿Te contó Margarita que a ella y sus hijas les tocaron balazos cenando en Boca? Se tuvieron que refugiar en el baño, pero con lo de Monterrey ahora nadie se va a querer meter ahí. Qué tal que no nomás balacean a alguien que esté con el pan y el Jesús en la boca, sino que también queman el local.

¿Te contaron tus tías que mataron a los taqueros de la cochinita, a los del puesto de frente a la casa de las monjas del América, frente a la funeraria naval? Si hasta a los del IVEC les tocó. Y a los chamacos de Bachilleres que iban saliendo. Ahí mero, juntito al Notiver.

Cuánta cosa, ¿no? ¿Y sabes qué es lo peor? Que ya ni el chisme se cuenta con tranquilidad. A nosotros que se nos da tanto el chisme. Y ahora estamos como amordazados. Ya hasta por facebook a mis hijos les da miedo comentar las cosas que pasan, no vaya a ser que alguien lea lo que escriben y les peguen un susto. Y yo ya ni platico de eso con cualquiera. Fíjate que la primera vez que escuché que Gustavo hablaba de los de "la última letra" hasta risa me dio. No sé, me sonó a albur. Pero ahora hasta bajas la voz cuando dices "zeta". El chochol jarocho ya se fue mucho a la chingada. En las poquitas reuniones a las que nos invitan se platica lo que pasa pero quedito, como mesurado. Digo, lo qué pasa y quiénes creemos que están involucrados. Ay, hasta nos vamos a volver prudentes. Pero las leyendas urbanas, esas sí vuelan.

¿No te han contado la del coche que está parado en medio de la calle, estorbando, y que son los desgraciados estos, viendo si les tocas el claxon o no para medir si te matan? Esa se la contaron a mi sobrina en la universidad, y no creas que uno de sus amigos, fue su profesor... Y se los contó a los alumnos diciéndoles que le pasó a una vecina suya. ¿Tú crees que sea cierto? A mí me dijeron que lo mismo se cuenta en Tampico y en Morelia. Se me hace una barbaridad que un maestro, instruido, cuente esas cosas. Nomás se esparce el miedo a lo pendejo, ¿no crees?

Pero uno ya no sabe ni por dónde va a venir el rebote de las cosas. Mi hermana está medio agradecida por la situación. Cree que así sus hijos se van a quedar tranquilitos en casa y ya no se van a reventar. Yo le digo que está loca, que cuando el aburrimiento les gane, algo peor se les ocurrirá. Además, qué mal que los chamacos tengan que crecer en toque de queda. Inventando historias, pasándose el miedo como pelotita, alimentando el rumor pero con pánico de decir las cosas de frente. Con ganas de salir a hacer cosas, de vivir cosas, y con la ruleta rusa zumbándoles alrededor.

Yo no sé que está pasando con la información. Tú alguna vez me dijiste que alguien dijo que la primera baja en las guerras era la verdad, ¿no? ¿Quién fue? Acá ni los periódicos terminan de contarnos la realidad. Vemos que algo pasó a una cuadra de la casa, vemos camiones con navales, oimos cosas, sentimos el vuelo bajo de los helicópteros y al día siguiente nos dicen que hubo un choque. Nada más. A menos que sea algo muy grande, y ni así nos cuentan las historias completas. Luego nos enteramos de que hubo civiles muertos por radio bemba, porque la cuñada de la vecina de la hermana del de la tienda dijo. Pero ya ni sabemos si sí es cierto.

Cuántas cosas no han pasado por acá que tú dices que en el chilango ni se enteran. Y cuántas otras que son mentira pero que la gente jura por Diosito Santo que sí pasaron. Cuánta gente no anda diciendo que ellos clarito vieron los cuernos de chivo y los muertos que luego resulta eran mentira. Y cuando los ven de verdad se les clavan los labios pensando que a lo mejor ya ni la contaban.

Ahora nos salen con que quien difunda información no oficial por las redes sociales va a ser acusado de terrorismo. ¿Sí viste lo de los twitteros? Por andar diciendo que los narcos iban a atentar contra las escuelas, se armó la paranoia la semana pasada y los papás fueron corriendo a sacar a sus hijos. Qué desmadre. Ya dijo el procurador que van a castigarlos por atentar contra la estabilidad de la sociedad veracruzana. ¿Y a los de los granadazos? ¿Qué esos no atentan contra nuestra estabilidad? Claro, no es lo mismo una granada que una computadora. Y no me vayan a salir que no saben quiénes mandan a sus achichincles con esas madres en los bolsillos como si fueran cigarros. Bien que saben, pero hay tanta cola por pisar que lo más facil es hacer que la gente no haga bulla. ¿O qué piensas? No me dices nada, ¿o no te dejo hablar? Ya estoy igual, no te dejo opinar.

Pero es que es mucha tontería, ¿no? Acá por twitter nos enteramos si algo raro pasa por alguna zona de la ciudad, para no acercarnos. Tú me dijiste que lo mismo estaban haciendo tus amigos de Xalapa. Y que te desesperaba que se inventara tanto run-run que nomás despistaba de los verdaderos debates. Que te chocaba tanto invento que nomás asusta. Que así somos los jarochos. No te hagas, eso me lo dijiste hace poco. Pero es que es inevitable en estos casos. Si no hay información confiable nos la inventamos entre los amigos y compañeros de trabajo. ¿A todos nos van a juzgar como terroristas?

¿No sería lo más lógico que agarraran al que en verdad asesina, por más negocio que sea? ¿Que nos digan la verdad sobre la violencia y quién la usa, con la ayuda de quiénes? ¿Que ubiquen sus prioridades en lugar de agarrar a patadas a los de a pie?

Ya te deprimí porque no me dices nada y Gustavo ya llegó. Vamos a cenar unas tostadas que me inventé. ¿Te acuerdas de las garnachas de la noche? ¿Qué hará ahora la señora que las vendía? ¿Tendrá todavía clientes? Te dejo. Ya me voy a desconectar. Oye, tú, ¿por andar chismeando por acá no nos irán a acusar de terroristas? Besos, amiga.

Bup, sonó cuando colgamos el skype. Ese sonido de gota ahogada. Yo también sentía que me ahogaba. Como la verdad.

22 de agosto de 2011

Intermedio

El pasado 12 de agosto, en el marco del Festival Afrocaribeño en el Puerto de Veracruz, se presentó Totó la Momposina.

Ya se había presentado antes en el mismo festival: en el 2006 actuó ante un Zócalo abarrotado, gozosa la noche, llenas de música las callejuelas cercanas. Totó estaba contenta y se reunió un grupo de amigos, alborotados y agradecidos con el regalo de su ritmo, para llevarla a cenar. Solamente cruzamos la calle y ya estábamos en la terraza del Hotel Diligencias, tranquilos y platicadores. Nada nos perturbaba. Ningún sobresalto. Pura risa.

Este año las cosas han sido muy distintas. Totó se presentó, como lo reseña Caterina Camastra en el post anterior, ante un auditorio semivacío, rodeado de policías armados, el miedo corriendo por las calles. El mismo miedo que hizo que el tradicional fandango del mes organizado por Mono Blanco en el CaSón se suspendiera.

Pese a todo, el entusiasmo de los resistentes -no puedo encontrar mejor adjetivo- animó la velada, y espero que Totó no se haya marchado con impresión de desencuentro con el público porteño.

Para aquellos que no pudieron ir a encontrarla, subimos el corto publicitario de un documental que sobre ella se produjo en el 2008, "La Colombiana".

15 de agosto de 2011

¡Devuélvanme mi Puerto!

Devuélvanos nuestro Puerto. Caterina Camastra escribe desde la frustración de todo el Observatorio: nuestros espacios de vida no le pertenecen a unos cuantos, por el poder de la violencia y del miedo. No a las balas. Sí a la música y los árboles.
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¡Devuélvanme mi Puerto!
Caterina Camastra


Érase una vez un puerto. Un puerto presidido por una antigua fortaleza junto a las torres de containers de los muelles de carga. Tenía los problemas comunes de muchas ciudades, problemas de mala administración, mala conservación, nula planeación urbana. Los pocos edificios históricos, placitas y jardines sobrevivientes, en medio de la decadencia, la cementificación y la especulación edilicia, daban al centro de la ciudad el aspecto de un baúl volcado por algún descuidado pirata, desperdigando las joyas sin orden ni concierto.

Aparte, como todos los puertos del mundo, era un lugar propicio para tráficos y trapicheos, tenía su hampa y era normal y medianamente peligroso. Había atracos y pleitos de cantina. Había calles de esas de andarse con cuidado. Había también mafiosos de alto calibre y tejemanejes en la aduana. Había policías corruptos que hacían su agosto en carnavales, deteniendo a cualquiera con cualquier pretexto e hinchándose de mordidas.

Pero mi Puerto también era alegre y entrañable. Había gente risueña, bromista y bullanguera. Había pregoneros de nieves y volovanes, turistas de paseo por el Malecón, tintineo de cucharitas en el Café de la Parroquia. Y había música, mucha música. Había danzón en el Zócalo y son cubano en el Portal de Miranda. En los otros Portales había norteños y marimbas y boleros en festiva cacofonía. Había jarochos de blanco y fandangos de colores. Uno iba al Puerto a echar fiesta, a ver el mar y a gozar la especial belleza de la brisa en el palmar, como dice la canción.

Y ahora resulta que ir al Puerto a un concierto del Festival Afrocaribeño, como yo estoy haciendo en este momento, increíblemente se vuelve más que un asunto de esparcimiento y recreación, casi casi un acto de resistencia civil. No me resigno a ver mi querido Puerto musical sangrado por balaceras a la orden del día, desgarrado por la violencia, marcado a fuego por una Z que no es la del Zorro vengador, sino la de una jauría de criminales desalmados crecidos a la sombra de los poderes conniventes. No me resigno ante el Boulevard y el Malecón que languidecen en el silencio y el vacío, recorridos por los fantasmas de sus paseantes ahuyentados. Voy con cierta aprensión a un concierto que iba a ser al aire libre, junto al mar, y ha sido cambiado al encierro supuestamente más controlable y seguro del Auditorio Benito Juárez. A ver cómo me va.

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Al otro día constato que viví para contarla. No pasó nada, no me tocó balacera. El concierto se llevó a cabo sin incidentes en un Auditorio rodeado de camionetas y numerosos efectivos de la policía del Estado. Casi aventuro a decir –soy pésima para los conteos– que había más policías que público asistente. El recinto lucía despoblado, pese al entusiasmo de los que sí estaban. Un encierro climatizado y resguardado por hombres con metrallas no se compara al aire libre del Malecón.

En el fandango que se armó después, platiqué con el dueño del patio trasero donde nos encontrábamos: un jardincito cercado por una barda alta, un oasis de paz en una ciudad que parece ya vivir con toque de queda. “Nos están robando la ciudad, el Puerto que es de nosotros y de todos los viajeros”, dijo él. El fandanguito tomaba visos, más que nunca, de afirmación de una resistencia ciudadana en contra de la violencia y el miedo. Unas horas más tarde, en una madrugada desierta, recorrí a pie las pocas cuadras entre la casa de mi amigo y la terminal de autobuses sobre la Alameda de Diaz Mirón, entre la presencia silenciosa y solemne de los grandes árboles, los mismo que el enésimo proyecto de mala gestión urbana pretende talar. La idea de cortar uno solo de los gigantes que bordean el camino, imágenes de la quieta y sólida sensatez de la naturaleza en el medio de una ciudad convulsa, parece resumir toda la locura de estos tiempos que nos tocaron.

Devuélvanme mi Puerto. Devuélvanos a todos nuestro Puerto jarocho y su cumbancha. Y dejen en paz sus árboles.

8 de agosto de 2011

Intermedio

Seguimos: no queremos desviar la mirada sobre el tema de la desaparición de la Alameda y las modificaciones a la Avenida Díaz Mirón en Veracruz.

Cartones aparecidos en el diario Notiver en el último fin de semana:


Guechy. QUIEREN ARBOLITOS POR TODOS LADOS. 05 Agosto, 2011.


Guechy. AÑO 2050 AV. DIAZ MIRON. 06 Agosto, 2011


Guechy. NINGUN VERACRUZANO SE ESTA OPONIENDO A LA REMODELACIÓN DE DÍAZ MIRÓN. 07 Agosto, 2011

Rastreando las notas y cartones que sobre el tema de la desaparición de la Alameda del Puerto de Veracruz publica la prensa veracruzana, solamente hemos visto continuidad en el trabajo del cartonistas Guechy del diario Notiver.

En la prensa escrita, notas o artículos de opinión, no encontramos rastros de algo que pudiese ser considerado debate ciudadano sobre el asunto.

Si nuestros lectores saben de otros espacios donde se esté discutiendo este tema, que debería de ser dialogado en un nivel público, les agradeceremos la información.

1 de agosto de 2011

Entre lecheros y alamedas

Vamos a darle un poco más de espacios al tema de los derechos culturales y el espacio urbano.

Ishtar Cardona abunda sobre la "invención" de tradiciones frente al desmantelamiento de los espacios comunitarios de socialización.

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Entre lecheros y alamedas
Ishtar Cardona

Reviso los diarios porteños del fin de semana. Busco información sobre el tambaleante destino de la Alameda. Encuentro varios cartones sobre el asunto firmados por Guechy, y en el Notiver. Ninguna nota.


"CUAUHTEMOC Y CIRCUNVALACION TIENEN TRES CARRILES Y POR AHI CIRCULAN DIEZ VECES MAS CARROS QUE EN DIAZ MIRON"





"EL CASO DIAZ MIRON, NO HAY PROYECTO, NO HAY PLANOS, NO HAY ESTUDIOS, ESTA TODO DE CABEZA"

En el Imagen de Veracruz me topo con el record "del mayor número de personas reunidas para tomar café". El típico café lechero que es costumbre en esta orilla del mar. La Alcadesa presidió el numerito.

Me detengo a pensar en la cantidad de espacio periodístico que ocupan la torta más grande del mundo, la rosca de reyes más grande del mundo, el filete relleno de mariscos más grande del mundo, el tamal más grande del mundo... Cuando evoco la rosca de reyes más... (bla,bla,bla), aparece en mi mente la figura de Ebrard comiendo entre sonrisas su pedacito de rosca. Bromeando con su comitiva sobre el muñequito y quién se lo trago para evitar pagar los tamales en febrero. No estoy segura de haber visto fotografías así, pero no me cuesta trabajo pintarme el cuadro. Cuadro similar al que me puedo imaginar con el presidente municipal de Boca, o con la alcaldesa de Veracruz.

Al final de la nota que narra el macroencuentro lechero en el malecón porteño se consigna la promesa del ejecutivo local de repetir el evento el año próximo esperando se convierta en "una nueva tradición". Y aquí me vuelvo a detener.

No quiero meterme mucho en los meandros de qué constituye una tradición o no, pero me hace ruido, cada vez más, que cuando el lazo social se cae a pedazos, podrido, se privilegie la tarjeta postal por encima del espacio cotidiano. El telón teatral enmascarando el patio abandonado.

En el clásico "La invención de la tradición", compilado por Ranger y Hobsbawn, se da cuenta de cómo la tradición, como noción surgida en contextos modernos, conforma una narrativa del pasado como un mundo puro, heredado de nuestros mayores, que debe ser preservado. Y en todo ello juega la agenda de los actores sociales y políticos: ¿Qué tradiciones preservamos y por qué? ¿Qué y quién define aquello que debe ser preservado?

No somos portadores de una epifanía si decimos que las tradiciones administradas desde lo alto de la estructura social denotan más beneficio vertical que horizontal, conllevan legitimación para el gobierno que las promueve y ganancia para quien las transforma en espectáculo. Cuando el plano horizontal queda fuera del esquema, la preservación de estas tradiciones se vuelve asunto de empresa, no de mantenimiento comunitario.

Me parece que el puerto de Veracruz no necesita otra tarjeta postal, necesita fortalecer el sentido social de las que ya tiene. Y se necesita también entender cuáles son los espacios de la memoria que la comunidad requiere conservar para sí, para su gozo y su salud. No todo puede ser negocio sin beneficio para los pobladores.

Ahora que por más que las autoridades y ciertos sectores de la sociedad no quieran ver el escenario de violencia en el que nuestras ciudades han devenido, ahora que parece que el "nosotros" se diluye en el "sálvese quien pueda" es necesarísimo conservar y fortalecer los espacios que nos hablen del colectivo, donde la vida en común pueda reproducirse.

No necesitamos otro record guiness. Necesitamos reavivar nuestra Alameda.

25 de julio de 2011

Intermedio


Video: Martin Corona y Sergio Villar cuentan la historia del Pirata Barba Negra. Feria del libro Infantil Juvenil Xalapa 2010.

Este viernes 22 de julio inició la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil Xalapa 2011 y con ella toda una serie de eventos paralelos que apuntalan esta fiesta de los libros. Y al respecto, Raquel González del IVEC nos envía invitación para participar en el Encuentro Estatal de Promotores de Lectura 2011 que se realizará dentro de la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil en Xalapa.

Pasamos el dato y esperamos que muchos defensores del libro (y de los árboles), promotores de lectura e interesados en general le caigan a los eventos.


ESTIMADOS AMIGAS Y AMIGOS PROMOTORES CULTURALES:

Les esperamos en el XI Encuentro Estatal de Promotores de Lectura 2011 que dentro del marco de nuestra Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil se ha convertido en un referente de los esfuerzos que a lo largo de la entidad las instituciones, con el invaluable e imprescindible apoyo de ciudadanos comprometidos, han desarrollado acciones a favor de un progreso lector en nuestras comunidades.

Tendremos nuevamente como sede de talleres la Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez, y como espacio para conferencias, mesas redondas y actividades el Colegio Preparatorio de Xalapa, hogar de nuestra feria, promotores, mediadores, y difusores de lectura, se unirán para obtener nuevas experiencias, desarrollar la creatividad, acercarse a los diversos medios que son parte de las expresiones del hacer lector. Les anexo el programa y la descripción de los talleres para que elijan el que más les interese y se inscriban gratuitamente en las direcciones electrónicas y teléfonos indicados.

El Encuentro Estatal de Promotores de Lectura, Hoja de árbol... hoja de libro, es una reunión de la creatividad del mediador lector, el acercamiento a las variantes literarias, a las voces populares que visten a nuestra literatura oral y, desde luego, a la voz académica que nos mueve a la reflexión. Pero sobre todo, nuestro Encuentro Estatal de Promotores de Lectura 2011, es una oportunidad para escuchar a los que hacen la construcción diaria de nuestro entorno lector, de los participantes de los círculos, grupos y salas de lectura, desde la escuela, la biblioteca, el centro cultural local, la calle, el parque o el hogar, porque desde ellos es desde donde iniciamos la construcción de nuestro mundo.

En este año de protección de los bosques, Hoja de árbol… hoja de libro, es una opción para las otras lecturas que rodean el acto mediante el los textos se apropian, se entrañan y se aprehenden. Espero saludarles personalmente en este Encuentro ya que la promoción a la lectura forma parte de nuestro compromiso como maestros para mejorar la calidad de la educación de las niñas y niños del futuro.

Afectuosamente como siempre

RAQUEL GONZÁLEZ HERNÁNDEZ


HOJA DE ÁRBOL… HOJA DE LIBRO

PROGRAMA PARA EL XI ENCUENTRO ESTATAL DE PROMOTORES DE LECTURA.

Horario de actividades para el Encuentro Estatal de Promotores de Lectura 2011

Jueves 28 de julio

12:00 a 15:00 hrs.

Inscripciones (Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez)


16:00 a 17:00 hrs.

Inauguración (Paraninfo del Colegio Preparatorio)


17:00 a 20:00 hrs.

Talleres (Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez)


Viernes 29 de julio

9:00 a 12:15 hrs.

Talleres (Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez)


12:30 a 14:00 hrs.

Conferencia (Sede: Paraninfo del Colegio Preparatorio) “El yo como otro y el otro como yo: hacia una ética de la lectura” por Antonio Tenorio Muñoz Cota.


16:00 a 20:00 hrs.

Talleres (Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez)


Sábado 30 de julio

9:00 a 11: 40 hrs.

Talleres (Escuela Industrial Concepción Quirós Pérez)


12:00 a 13:00 hrs.
Mesa Redonda de Experiencias de Promotores de Lectura (Paraninfo del Colegio Preparatorio)


13:00 a 14:00 hrs.

Clausura (Paraninfo del Colegio Preparatorio)


Inscripciones:

Oficina de Fomento a la Lectura.
Instituto Veracruzano de la Cultura
01 229 931 69 62 y 932 42 76 ext. 134
01 228 8 18 57 94

raquelglh@hotmail.com
encuentrolectura.veracruz@gmail.com

18 de julio de 2011

Desarrollo urbano y derechos culturales: entre alamedas y vías rápidas...

Seguimos con las reflexiones sobre los derechos culturales, que abarcan también el problema de nuestros entornos y el crecimiento de nuestras comunidades.

¿Qué significa verdaderamente "modernizar" la ciudad? Cuando se planea destruir un paseo histórico en nombre del reforzamiento del flujo vehicular, ¿cuál debe ser el criterio sobre el que se construye la idea de bienestar ciudadano?

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Desarrollo urbano y derechos culturales: entre alamedas y vías rápidas...
Ishtar Cardona

Hablando de derechos...



Desde hace unos días empezó a circular por la web esta imagen. Da cuenta de un asunto no nuevo: la pretensión de las autoridades de transformar radicalmente la antigua Alameda, ahora Avenida Díaz Mirón en vía "rápida", y la oposición que esto genera entre ciudadanos y organizaciones civiles. Este mensaje, que retoma la tradición del antiguo volante noticioso, ha sido nota de algunos medios informativos y se ha distribuido principalmente a través de redes sociales.

La Doctora Ida Rodríguez Prampolini, voz autorizada -si es que existen- y antigua funcionaria en su calidad de Directora fundadora del IVEC, desde hace meses lanzó una alerta conminando a la nueva presidenta municipal, Carolina Gudiño, a que se informe y busque el asesoramiento de personas capaces para proyectar un mejoramiento, y no la destrucción, de la histórica vialidad.

La pregunta que nos hacemos es, si las autoridades veracruzanas quieren en verdad proyectar una imagen de modernidad y desarrollo, ¿por qué tienen que recurrir a estrategias que semejan planes de reconstrucción urbana periférica de los años 60's?

¿No se han enterado que aún en los entornos más salvajemente capitalistas por lo menos se le echa una ojeada a proyectos de desarrollo sustentable? Es decir, se toma en cuenta el contexto histórico y sociocultural del entorno, se le da prioridad al transporte público de calidad o al "transporte alternativo" (bicicleta y piecesitos...) y se preserva la calidad vegetal del paisaje. A la larga se generan nuevas dinámicas económicas, corredores con "sabor local" y hasta se atrae el turismo (gran batalla -perdida hasta el momento- del gobierno local).

No es transformando al Puerto en un Miami de segunda que se va a detonar el desarrollo en esta ciudad (¿han visto lo que ocurre en Miami fuera de las zonas turísticas de alto estandard?). El Centro histórico del Puerto fue arrasado, sus antiguos conventos transformados en estacionamientos, las vecindades y sus sistemas de patios fraccionadas y convertidas en moteles, los antiguos predios fueron aplastados por horribles edificios hamburgueseros que a pocos años de su construcción están más deteriorados que las casas históricas. No demos otro paso más en esa dirección.

Si las autoridades buscan un referente de desarrollo afianzado en los referentes socioculturales, deberían de tomar el ejemplo (con pinzas) de Cartagena de Indias, Colombia.

Por lo pronto, reproducimos el texto completo de la alerta lanzada por Ida Rodríguez Prampolini, que nos parece muy pertinente retomar ahora:

ALERTA DE IDA RODRÍGUEZ PRAMPOLINI

Es como una maldición que el Puerto de Veracruz sistemáticamente haya sido destruido por las mismas autoridades encargadas de cuidarlo, el Castillo de San Juan de Ulúa, el Centro Histórico, el Parque Zamora y la Alameda son ejemplos de la gran ignorancia de nuestras autoridades.

Los primeros planos de la Alameda, ahora Díaz Mirón, datan de 1845. La Alameda es uno de los ejemplos de ornamentación con los cuales Porfirio Díaz intentó embellecer las ciudades mexicanas.

Hoy, apenas a un mes de haber tomado posesión de la alcaldía municipal, la Sra. Carolina Gudiño retoma la vieja intención de destruir ese bello legado histórico y cultural, misma que ya había comenzado con José Ramón Gutiérrez de Velasco y Julen Remetería del Puerto en administraciones anteriores.

Los ciudadanos veracruzanos tenemos la obligación de conservar lo poco que queda de la bella ciudad que alguna vez fue.

Convoco a la ciudadanía a oponernos a semejante vergüenza; la Alameda debe ser reivindicada, plantando nuevos árboles, plantas, flores y conservar los que todavía datan de aquellos memorables tiempos.

El Sr. Gastón López Mendoza ha hecho una magnifica propuesta que todos los veracruzanos debemos conocer y apoyar.

La población veracruzana carece de lugares de esparcimiento, de reunión, parques seguros para que los niños jueguen.

Es absurdo que sea la calle Díaz Mirón, una vía por la que pasan la mayor parte de las líneas de camiones de Veracruz; ¿no es posible replantear la vialidad del Puerto de una manera racional y moderna? ¿Por qué tienen todos los autobuses que circular por la avenida Díaz Mirón?, ¿no existen en Veracruz expertos en vialidad que propongan una óptima y nueva circulación? ¿Qué espera Sra. Gudiño con esta destrucción? ¿Por qué no lee historia de Veracruz? ¿Por qué no ama a su ciudad? ¿Por qué no se rodea de personas con criterios respetuosos que tengan propuestas sensatas y que amen a Veracruz?

Señora Gudiño Corro: ante su falta de cultura, memoria histórica y amor por su ciudad, sólo nos queda a los ciudadanos emprender una campaña de salvación de nuestra deteriorada y querida ciudad.

Señora Gudiño, por favor recapacite, es usted muy joven, pero aún tiene tiempo y deber de cultivarse.


IDA RODRIGUEZ PRAMPOLINI

11 de julio de 2011

Intermedio

Hablando de Patrimonio:

La Mona, herencia del son demo from Ricardo Braojos on Vimeo.


En este Intermedio, presentamos el corto promocional del documental La Mona, herencia del son, de Ricardo Braojos.

La ficha dice: "Película documental inspirada en el libro La Mona, de Juan Pascoe, que habla de una antigua jarana de origen desconocido, que al llegar a las manos del viejo sonero Arcadio Hidalgo se vuelve pieza fundamental en la formación y desarrollo del movimiento jaranero veracruzano.

"Narrrado a través de los testimonios de músicos, investigadores y promotores culturales, el documental llega al punto crucial de definir el destino final de la jarana del maestro, La Mona, nombrada así por él.

"¿Debe seguir su actual vida?, ¿pasar a sus descendientes?, ¿o debe morir quemada según deseos de Arcadio Hidalgo al momento de su muerte?"

4 de julio de 2011

De patrimonios, dineros y derechos...

Empezamos en el blog una serie de reflexiones derivadas de los acercamientos temáticos que hemos presentado durante esta primera mitad del año: legislación, consumo y derechos culturales.

Ishtar Cardona intenta un primer acercamiento a un asunto delicado: la relación entre creadores e instituciones tomando como ejemplo el caso de los festivales de son jarocho.


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De patrimonios, dineros y derechos...
Ishtar Cardona


El 14 de julio próximo inicia el 8o. Festival del Tesechoacán en Playa Vicente, Veracruz. Fundado a partir de la iniciativa de Arturo Barradas, el festival se ha posicionado como una de las citas más importantes para los entusiastas del son jarocho durante estos últimos ocho años.

En la reciente edición electrónica de la revista Proceso, aparece una nota firmada por Ricardo Jacob dando cuenta de este evento. En la nota se insertan fragmentos de entrevista con Arturo Barradas, quien -como suele suceder en estos casos- narra los gustos y sustos implicados en la organización del festival.

En la lista de sustos aparece (como siempre) el fantasma de los dineros. Barradas dice:
“Hasta el momento sólo tenemos apoyo federal, que está aportando los traslados de todos los grupos, que es como la mitad de la inversión del festival. Nosotros como proyecto estaremos aportando todo lo de alimentos y la chamba, como siempre, y al parecer el Ayuntamiento se hará cargo de lo que falte (sonido, publicidad, etc.).”

El Conaculta y el Ayuntamiento de Playa Vicente ponen recursos. El escalón faltante es el estatal.

El son jarocho, debido a la reactivación que el género en sí ha manifestado en los últimos años, se ha colocado en un lugar que lo torna apetecible para cierto tipo de acciones públicas: a través de su reformulación, se han podido ordenar discursos sobre la vitalidad cultural veracruzana, se ha reflexionado sobre la capacidad de la música para reforzar el vínculo comunitario y se han diseñado de forma más o menos visible estrategias para aprovechar el valor económico que este patrimonio puede generar.

Resulta innegable hablar del impacto que en ciertas comunidades el son ha provocado, así sea a escalas moderadas. Las formas de socializar entre sectores jóvenes se han modificado por su inserción al medio jaranero. También es cierto que la práctica musical ha hecho brotar proyectos de gestión que abarcan más que la técnica musical. Y en ciertos casos, pocos pero existentes, ha permitido que algunos colectivos lleguen a un mediano equilibrio económico.

También es sabido que en los años de crecimiento del llamado movimiento jaranero, se generaron de forma más o menos evidente sinergias con instancias de gobierno que en ocasiones apoyaron genuinamente el trabajo de los soneros, y en otros casos solamente se subieron a la ola del prestigio renovado del género. Tanto a nivel local como estatal y federal.

Resulta notable, aunque a la mala leche del pesimismo le sea natural, que con todo y Tajines y Jarochos dancísticos que van y vienen, los aparentemente pequeños proyectos tengan dificultades para obtener recursos de buena fe por parte de las autoridades estatales.

Sería ingenuo pensar que no existen agendas y tiempos políticos que -desde las lógicas de lo pragmático- pretenden capitalizar los espacios y públicos creados en torno al movimiento sonero. En todo caso los eventos producidos desde la red de gestores infusos del son (y esto dicho con mucha admiración) tienen su jale, sus audiencias cautivas, y en continuación de la antigua función social del fandango que se erigía en espacio de resolución de conflictos de lo social, siguen haciéndole campo a las demandas de la comunidad.

El Encuentro de Jaraneros de Tlacotalpan durante las fiestas de la Candelaria es un buen ejemplo de cómo un espacio de este tipo ha servido para visibilizar demandas, exigir derechos, confrontar al "otro" (que no piensa como yo, que no toca como yo) y apropiarse del público como futuros votantes.

Ahora bien, no todos los espacios, en la enorme viña del Señor que ha resultado el medio jaranero, se prestan a todo. El Festival del Tesechoacán ha pretendido construirse de forma distinta al dictum actual del gobierno estatal que subordina las manifestaciones culturales a su instrumentación turística. Lo cual no significa que sus patrocinadores, ayuntamiento incluido, no perciban el potencial económico que bien cuidado, eso sí, el festival conlleva.

Pero por lo pronto los organizadores han decidido prescindir del apoyo del gobierno estatal:
“Ellos están más interesados en el turismo y su derrama económica, y la tradición se les ha vuelto una manera de hacer varo promocionando la imagen estereotipada del jarocho, pero organizando festivales de salsa. Esa ha sido siempre su tónica y la neta, ya ni los pelamos."

Es preocupante que la autogestión a la que se ven obligados muchos creadores (para no tener que ceder ante lo fundamental o porque de plano no hay ni la intención de apoyo) devenga en la aceptación de la inacción gubernamental, en el ya conocido "no les pido porque ya sé que no me van a dar".

La agenda gubernamental no puede ser manejada como si se tratara de una agencia de contrataciones, como si su función fuese ser el gran productor de espectáculos. Y los creadores no pueden terminar aceptando que las instituciones no sirven para nada.

Es necesario reflexionar sobre las tensiones existentes entre instituciones y creadores, sobre las utilizaciones que pueden ejercerse sobre las prácticas culturales en tiempos en que lo simbólico se juridiza y se coloca entre los párrafos de leyes sin reglamento, en tiempos en que el patrimonio puede ser valuado más que como un capital al que tenemos derecho, como un negocio cuya derrama no a todos les llega. La cultura no siempre es de quien la trabaja...