3 de octubre de 2011

Intermedio

Vamos a tomar un respiro de tanta mala noticia.
Vamos a recordar lo bueno que traemos dentro.
Vamos a escuchar son.

Y que mejor que con buenos amigos: Joel Cruz Castellanos, Fernando Guadarrama, Ramón Gutiérrez, Fredy Vega y Octavio Rebolledo tocando un Buscapiés... Y por ahí también aparecen Doña Anita y Tía Caya, en el Rancho Luna Negra de los Cojolites. El video está dirigido por Alejandro Lugo y fue grabado en abril de este año durante el X Seminario El son jarocho y otras culturas.

Videoclip Son from m31 on Vimeo.


Suena el fandango sureño
en el llano amanecido,
y todo lo acontecido
queda guardado en el sueño.
El tiempo no tiene dueño
y el son no tiene final.
Es como el cañaveral
que al cortarlo se renueva.
Agua que nace en la cueva
de un eterno manantial.

26 de septiembre de 2011

Vuela mi verso en vigilia...

"Veracruz sangriento" cabecea el Proceso que circula desde este sábado (y que al parecer "desapareció" de los puestos de periódicos del Puerto de Veracruz mismo).

Ya habíamos publicado las décimas que Fernando Guadarrama le dedicara a Javier Sicilia y la Caravana de la Paz, pero no queremos dejar dormir en sus laureles el tema: treinta y cinco cuerpos el martes, catorce más ya para el viernes, las calles del Puerto de Veracruz enlutadas. Los mensajes que acompañaron la muerte cantan fuerte la incoherencia. Un grupo mata para que el otro no siga matando. ¿Y si mejor ya nadie mata? ¿Y si cantamos para que el horror no se olvide ni se repita?

Por eso volvemos a subir las décimas, ahora en voz del mismísimo Guada, acompañado por el grupo Butaquito de Tuxtepec. El grupo termina tocando las Poblanas, un son que nos recuerda a los que mueren (o morirán). El concierto se llevó a cabo en el Jardín del Pañuelito, Oaxaca, el 18 de julio 2011.

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Vuela mi verso en vigilia...
Para Javier Sicilia



Vuela mi verso en vigilia
como canto de angelitos,
para el corazón solito
de Juan Francisco Sicilia,
y pido con su familia
como un hermano más:
Que encuentres adonde vas
un lugar lleno de calma,
que cure el susto de tu alma
para que duermas en paz.

Que vayas con buen destino
por la noche de la muerte,
y este rezo te haga fuerte
durante todo el camino,
viejo canto campesino
que ilumina la oscurana,
que sean mi son de jarana,
y un verso de Veracruz,
los que te sirvan de luz
como dos velas guardianas.

Búscate en la noche ciega
con tus hermanos caídos,
váyanse igual, siempre unidos,
juntos en la misma brega,
no será en vano la entrega
de sus vidas florecientes,
otro País ya se siente
por las calles caminando,
la rabia se va juntando,
en el grito de la gente.

Se perdió la tradición
de mirarnos como hermanos,
de sentirnos mexicanos
de costumbre y de nación,
hoy reina la confusión,
el miedo, la desconfianza,
la desfachatez, la tranza,
la muerte y la impunidad,
pero en nuestra terquedad
aún no muere la esperanza.

¡Ya estamos hasta la madre
de esta guerra sin sentido!,
que tiene a México herido
y envuelto en un mar de sangre,
ya no se soporta el hambre,
la pobreza, la violencia,
vivimos en la emergencia,
sin justicia, sin gobierno,
pero no hay mal que sea eterno
si se juntan mil conciencias.

Vuela mi verso hasta el cielo
y va mi trova completa
para abrazar al poeta
que hoy resiste en su duelo,
tu hijo ya emprendió el vuelo
y su muerte nos enluta,
toma Javier la batuta
y marca el compás del son
que libre a nuestra nación
de tanto hijo de puta.

¡Viva Tierra y Libertad!

19 de septiembre de 2011

Intermedio

Ay, Veracruz. Cómo dueles y cómo sorprendes.

Gabriela, Maruchi y Gilberto (los "twitteros terroristas"), los trabajadores ejecutados por las autoridades en el Lencero, Irene y Fouad, y tantos más. Recordados todos al paso de la Caravana por la Paz en Xalapa.

Insistimos: sin paz y verdadera justicia, no simulacros, no es posible fortalecer los puentes creativos. Por supuesto que las manifestaciones culturales se siguen produciendo (y en ocasiones se fortalecen) en tiempos de crisis. Pero la creación artística puede unicamente explayarse en la auténtica paz digna emanada del triple derecho a la seguridad, a la libre expresión y a la libre información.

Reproducimos por ello el video producido por AV, Agencia Veracruz documentando el paso de la Caravana por esta capital.

12 de septiembre de 2011

Carta al Gobernador

Con la detención de María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera se ha abierto una puerta peligrosísima, no solamente en Veracruz, sino en todo México.

Cuando no existe información confiable y transparente, la sociedad construye sus propios canales de comunicación. ¿Por qué tanto miedo a lo que surja de la sociedad y que no es producto de la acción gubernamental? ¿Por qué tanta suspicacia hacia los ciudadanos? Encarcelar a alguien por reproducir información, por más equivocada que sea ésta, en lugar de perseguir a quien asesina y corrompe de forma directa, nos habla de las prioridades de la administración estatal (tener control sobre la información > desmantelar las redes de complicidad y corrupción criminal en el Estado). Por otra parte, se da muestras de la capacidad de recepción crítica de los gobernantes: nula.

Es preocupante el clima de soberbia y opacidad que priva actualmente. Se clausura el camino de la autogestión informativa ciudadana, y el pasado 7 de septiembre se vota en la Cámara de Diputados Federal la iniciativa que adiciona el artículo 412 Bis al Código Penal Federal, suscrita por el diputado Arturo Zamora Jiménez, del Grupo Parlamentario del PRI, (presentada desde enero de 2010) que sanciona como delito electoral con multa y cárcel a quien "injurie o difame" a un actor político.

El autoritarismo está dejando de ser una tentación para los actores políticos y se está tornando realidad.

Sin un clima de libertad de expresión, y de verdadero respeto al contrato social, no es posible hacer crecer en las mejores condiciones el universo expresivo humano. Manos, ojos y boca vendados no generan puentes comunicativos.

Por ello, queremos darle difusión a la carta que Amnistía Internacional México está haciendo circular para pedir al Gobernador del Estado de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, la liberación inmediata de María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera, así como exigir sean respetados los derechos a un juicio justo y la libertad de expresión.

Les pedimos a nuestros lectores que si comulgan con las ideas aquí expresadas, por favor firmen la carta que reproducimos a continuación.

La liga a la página con la carta a firmar se encuentra al pie del texto.


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Dos personas han sido detenidas en Veracruz, México, con cargos por terrorismo y sabotaje, luego de que se les acusará de publicar mensajes vía Twitter y Facebook. Las investigaciones están en curso y hasta el momento se les ha sido negado el acceso a un proceso judicial justo. En caso de que se les encuentre culpables podrían enfrentar hasta treinta años en prisión.

El 26 de agosto, la periodista local María de Jesús Bravo Pagola (conocida como Maruchi) y el maestro Gilberto Martínez Vera fueron detenidos por la policía en sus casas en la Ciudad de Veracruz, ubicada en la costa este de México. Según las autoridades estatales, ambos habían sido rastreados y arrestados después de que rumores sobre posibles ataques a escuelas locales por grupos criminales circularan a través de las redes sociales el 25 de agosto, lo que dio como resultado que padres de familia recogieran a sus niños y varias escuelas cerraran temporalmente.

El gobierno del estado responsabilizó del pánico a la rápida circulación de falsa información y acusó a María de Jesús Bravo y a Gilberto Martínez Vera de circular la historia en Twiter y Facebok, ambos fueron detenidos y acusados de terrorismo y sabotaje de acuerdo con el Código Penal de Veracruz.



Sr. Javier Duarte Ochoa
Gobernador del estado de Veracruz

Sr. Gobernador,

Le escribo para transmitirle mi honda preocupación por la reciente detención contra la periodista María de Jesús Robles Pagola (conocida como Maruchi) y el maestro Gilberto Martínez Vera el pasado 26 de agosto por cargos de terrorismo y sabotaje, en conexión con publicaciones vía Twitter y Facebook.

Así mismo, le pido se realicen investigaciones inmediatas e imparciales de las denuncias de los detenidos sobre maltrato y coerción, así como la negación al acceso de abogados de su elección durante su detención y juicio por la policía judicial y autoridades.

Adicionalmente, le pido que sean respetados los derechos a un juicio justo y la libertad de expresión; y exijo una revisión completa de la conducta de las autoridades estatales en la detención y acusaciones a María de Jesús Bravo y Gilberto Martínez Vera.


Atentamente,
(nombre del firmante)

http://alzatuvoz.org/twitteros

5 de septiembre de 2011

Intermedio

Este sábado 3 de septiembre se inauguró en la Galería Marie-Louise Ferrari (Alfaro 10, Centro Histórico, Xalapa) la muestra colectiva MMX: artistas mexicanas en el 2010.

Este proyecto, como explica su fundadora, Elizabeth Ross, "conjunta un grupo de artistas mexicanas de diferentes generaciones, experiencias y situaciones geográficas en torno al concepto de identidad como tales: mujeres mexicanas.

"Durante este simbólico año para México, MMX quiso investigar y realizar un discurso estético/conceptual sobre quienes somos (las mujeres mexicanas) aquí (o en la diáspora) y ahora, en el 2010.

"Cada 15 días, en domingo, publicamos obra en distintos medios digitales o digitalizados que hablan del ser mexicana en tiempos de caos." (tomado del sitio web del proyecto).














(Fotografías de Rosa Borrás)

La exposición, que estará abierta hasta el 24 de septiembre, muestra la obra que se ha albergado de forma permanente en el ciberespacio, y está compuesta por una selección de 27 fotografías impresas, un tríptico-collage y la proyección de los 13 videos que forman parte del proyecto MMX. Participan Paulina Álvarez, Rosa Borrás, Chispillatronik (Claudia Castelán), Ireri Castro, Lucero González, Diana Maldonado, Claudia Piccone, Yolanda Petrocelli y Elizabeth Ross. La coordinación, guión y presentación es de Rosa Borrás y el diseño gráfico le pertenence a Ireri Castro.

29 de agosto de 2011

De twittero a terrorista: necesidad de transparencia

¿Qué podemos decir ante los últimos sucesos?
Por lo menos, exijamos transparencia en la información.


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De twittero a terrorista: necesidad de transparencia
Ishtar Cardona


“El miedo paraliza y oscurece la razón. Enmudece a la gente e inhibe la acción”
José Narro


Estoy bien sacada de onda, me dice una amiga por skype. Ya no sé ni qué, continúa con un hilito de voz que resuena metálica por las bocinas de mi computadora. Nomás de pensar cuando podíamos irnos a cenar sin andar pensando en granadazos y metralletas, me dan hasta ganas de llorar.

Uy, y tú que le haces al jarocho, ¿te enteraste que el fandango del CaSón se suspendió? Cómo no, si era después del granadazo, ¿no? Y el Afrocaribeño que se les arruinó. Bueno, yo no voy mucho a eso a menos que sea algo grandote, como cuando trajeron a Celia Cruz hace muchos años, ¿te acuerdas? Creo que tú ni estabas acá. El Malecón estaba hasta la madre, pa'su...

A mí ya se me había olvidado ese concierto que ahora mi amiga saborea con nostalgia. Ahora y como están las cosas qué esperanza que algo así vuelva a ocurrir. Del otro lado de la pantalla la voz sigue.

Yo por eso ya le dije a Gustavo que ni de chiste sacamos a los niños al Centro. Nomás a las Américas y para hacer compras de rapidito. Pero allí también pasan cosas, ¿verdad? Imagínate, uno en su onda y que te salgan esos locos con armas. Ay, no, es que ya no se puede. ¿Te contó Margarita que a ella y sus hijas les tocaron balazos cenando en Boca? Se tuvieron que refugiar en el baño, pero con lo de Monterrey ahora nadie se va a querer meter ahí. Qué tal que no nomás balacean a alguien que esté con el pan y el Jesús en la boca, sino que también queman el local.

¿Te contaron tus tías que mataron a los taqueros de la cochinita, a los del puesto de frente a la casa de las monjas del América, frente a la funeraria naval? Si hasta a los del IVEC les tocó. Y a los chamacos de Bachilleres que iban saliendo. Ahí mero, juntito al Notiver.

Cuánta cosa, ¿no? ¿Y sabes qué es lo peor? Que ya ni el chisme se cuenta con tranquilidad. A nosotros que se nos da tanto el chisme. Y ahora estamos como amordazados. Ya hasta por facebook a mis hijos les da miedo comentar las cosas que pasan, no vaya a ser que alguien lea lo que escriben y les peguen un susto. Y yo ya ni platico de eso con cualquiera. Fíjate que la primera vez que escuché que Gustavo hablaba de los de "la última letra" hasta risa me dio. No sé, me sonó a albur. Pero ahora hasta bajas la voz cuando dices "zeta". El chochol jarocho ya se fue mucho a la chingada. En las poquitas reuniones a las que nos invitan se platica lo que pasa pero quedito, como mesurado. Digo, lo qué pasa y quiénes creemos que están involucrados. Ay, hasta nos vamos a volver prudentes. Pero las leyendas urbanas, esas sí vuelan.

¿No te han contado la del coche que está parado en medio de la calle, estorbando, y que son los desgraciados estos, viendo si les tocas el claxon o no para medir si te matan? Esa se la contaron a mi sobrina en la universidad, y no creas que uno de sus amigos, fue su profesor... Y se los contó a los alumnos diciéndoles que le pasó a una vecina suya. ¿Tú crees que sea cierto? A mí me dijeron que lo mismo se cuenta en Tampico y en Morelia. Se me hace una barbaridad que un maestro, instruido, cuente esas cosas. Nomás se esparce el miedo a lo pendejo, ¿no crees?

Pero uno ya no sabe ni por dónde va a venir el rebote de las cosas. Mi hermana está medio agradecida por la situación. Cree que así sus hijos se van a quedar tranquilitos en casa y ya no se van a reventar. Yo le digo que está loca, que cuando el aburrimiento les gane, algo peor se les ocurrirá. Además, qué mal que los chamacos tengan que crecer en toque de queda. Inventando historias, pasándose el miedo como pelotita, alimentando el rumor pero con pánico de decir las cosas de frente. Con ganas de salir a hacer cosas, de vivir cosas, y con la ruleta rusa zumbándoles alrededor.

Yo no sé que está pasando con la información. Tú alguna vez me dijiste que alguien dijo que la primera baja en las guerras era la verdad, ¿no? ¿Quién fue? Acá ni los periódicos terminan de contarnos la realidad. Vemos que algo pasó a una cuadra de la casa, vemos camiones con navales, oimos cosas, sentimos el vuelo bajo de los helicópteros y al día siguiente nos dicen que hubo un choque. Nada más. A menos que sea algo muy grande, y ni así nos cuentan las historias completas. Luego nos enteramos de que hubo civiles muertos por radio bemba, porque la cuñada de la vecina de la hermana del de la tienda dijo. Pero ya ni sabemos si sí es cierto.

Cuántas cosas no han pasado por acá que tú dices que en el chilango ni se enteran. Y cuántas otras que son mentira pero que la gente jura por Diosito Santo que sí pasaron. Cuánta gente no anda diciendo que ellos clarito vieron los cuernos de chivo y los muertos que luego resulta eran mentira. Y cuando los ven de verdad se les clavan los labios pensando que a lo mejor ya ni la contaban.

Ahora nos salen con que quien difunda información no oficial por las redes sociales va a ser acusado de terrorismo. ¿Sí viste lo de los twitteros? Por andar diciendo que los narcos iban a atentar contra las escuelas, se armó la paranoia la semana pasada y los papás fueron corriendo a sacar a sus hijos. Qué desmadre. Ya dijo el procurador que van a castigarlos por atentar contra la estabilidad de la sociedad veracruzana. ¿Y a los de los granadazos? ¿Qué esos no atentan contra nuestra estabilidad? Claro, no es lo mismo una granada que una computadora. Y no me vayan a salir que no saben quiénes mandan a sus achichincles con esas madres en los bolsillos como si fueran cigarros. Bien que saben, pero hay tanta cola por pisar que lo más facil es hacer que la gente no haga bulla. ¿O qué piensas? No me dices nada, ¿o no te dejo hablar? Ya estoy igual, no te dejo opinar.

Pero es que es mucha tontería, ¿no? Acá por twitter nos enteramos si algo raro pasa por alguna zona de la ciudad, para no acercarnos. Tú me dijiste que lo mismo estaban haciendo tus amigos de Xalapa. Y que te desesperaba que se inventara tanto run-run que nomás despistaba de los verdaderos debates. Que te chocaba tanto invento que nomás asusta. Que así somos los jarochos. No te hagas, eso me lo dijiste hace poco. Pero es que es inevitable en estos casos. Si no hay información confiable nos la inventamos entre los amigos y compañeros de trabajo. ¿A todos nos van a juzgar como terroristas?

¿No sería lo más lógico que agarraran al que en verdad asesina, por más negocio que sea? ¿Que nos digan la verdad sobre la violencia y quién la usa, con la ayuda de quiénes? ¿Que ubiquen sus prioridades en lugar de agarrar a patadas a los de a pie?

Ya te deprimí porque no me dices nada y Gustavo ya llegó. Vamos a cenar unas tostadas que me inventé. ¿Te acuerdas de las garnachas de la noche? ¿Qué hará ahora la señora que las vendía? ¿Tendrá todavía clientes? Te dejo. Ya me voy a desconectar. Oye, tú, ¿por andar chismeando por acá no nos irán a acusar de terroristas? Besos, amiga.

Bup, sonó cuando colgamos el skype. Ese sonido de gota ahogada. Yo también sentía que me ahogaba. Como la verdad.

22 de agosto de 2011

Intermedio

El pasado 12 de agosto, en el marco del Festival Afrocaribeño en el Puerto de Veracruz, se presentó Totó la Momposina.

Ya se había presentado antes en el mismo festival: en el 2006 actuó ante un Zócalo abarrotado, gozosa la noche, llenas de música las callejuelas cercanas. Totó estaba contenta y se reunió un grupo de amigos, alborotados y agradecidos con el regalo de su ritmo, para llevarla a cenar. Solamente cruzamos la calle y ya estábamos en la terraza del Hotel Diligencias, tranquilos y platicadores. Nada nos perturbaba. Ningún sobresalto. Pura risa.

Este año las cosas han sido muy distintas. Totó se presentó, como lo reseña Caterina Camastra en el post anterior, ante un auditorio semivacío, rodeado de policías armados, el miedo corriendo por las calles. El mismo miedo que hizo que el tradicional fandango del mes organizado por Mono Blanco en el CaSón se suspendiera.

Pese a todo, el entusiasmo de los resistentes -no puedo encontrar mejor adjetivo- animó la velada, y espero que Totó no se haya marchado con impresión de desencuentro con el público porteño.

Para aquellos que no pudieron ir a encontrarla, subimos el corto publicitario de un documental que sobre ella se produjo en el 2008, "La Colombiana".

15 de agosto de 2011

¡Devuélvanme mi Puerto!

Devuélvanos nuestro Puerto. Caterina Camastra escribe desde la frustración de todo el Observatorio: nuestros espacios de vida no le pertenecen a unos cuantos, por el poder de la violencia y del miedo. No a las balas. Sí a la música y los árboles.
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¡Devuélvanme mi Puerto!
Caterina Camastra


Érase una vez un puerto. Un puerto presidido por una antigua fortaleza junto a las torres de containers de los muelles de carga. Tenía los problemas comunes de muchas ciudades, problemas de mala administración, mala conservación, nula planeación urbana. Los pocos edificios históricos, placitas y jardines sobrevivientes, en medio de la decadencia, la cementificación y la especulación edilicia, daban al centro de la ciudad el aspecto de un baúl volcado por algún descuidado pirata, desperdigando las joyas sin orden ni concierto.

Aparte, como todos los puertos del mundo, era un lugar propicio para tráficos y trapicheos, tenía su hampa y era normal y medianamente peligroso. Había atracos y pleitos de cantina. Había calles de esas de andarse con cuidado. Había también mafiosos de alto calibre y tejemanejes en la aduana. Había policías corruptos que hacían su agosto en carnavales, deteniendo a cualquiera con cualquier pretexto e hinchándose de mordidas.

Pero mi Puerto también era alegre y entrañable. Había gente risueña, bromista y bullanguera. Había pregoneros de nieves y volovanes, turistas de paseo por el Malecón, tintineo de cucharitas en el Café de la Parroquia. Y había música, mucha música. Había danzón en el Zócalo y son cubano en el Portal de Miranda. En los otros Portales había norteños y marimbas y boleros en festiva cacofonía. Había jarochos de blanco y fandangos de colores. Uno iba al Puerto a echar fiesta, a ver el mar y a gozar la especial belleza de la brisa en el palmar, como dice la canción.

Y ahora resulta que ir al Puerto a un concierto del Festival Afrocaribeño, como yo estoy haciendo en este momento, increíblemente se vuelve más que un asunto de esparcimiento y recreación, casi casi un acto de resistencia civil. No me resigno a ver mi querido Puerto musical sangrado por balaceras a la orden del día, desgarrado por la violencia, marcado a fuego por una Z que no es la del Zorro vengador, sino la de una jauría de criminales desalmados crecidos a la sombra de los poderes conniventes. No me resigno ante el Boulevard y el Malecón que languidecen en el silencio y el vacío, recorridos por los fantasmas de sus paseantes ahuyentados. Voy con cierta aprensión a un concierto que iba a ser al aire libre, junto al mar, y ha sido cambiado al encierro supuestamente más controlable y seguro del Auditorio Benito Juárez. A ver cómo me va.

***

Al otro día constato que viví para contarla. No pasó nada, no me tocó balacera. El concierto se llevó a cabo sin incidentes en un Auditorio rodeado de camionetas y numerosos efectivos de la policía del Estado. Casi aventuro a decir –soy pésima para los conteos– que había más policías que público asistente. El recinto lucía despoblado, pese al entusiasmo de los que sí estaban. Un encierro climatizado y resguardado por hombres con metrallas no se compara al aire libre del Malecón.

En el fandango que se armó después, platiqué con el dueño del patio trasero donde nos encontrábamos: un jardincito cercado por una barda alta, un oasis de paz en una ciudad que parece ya vivir con toque de queda. “Nos están robando la ciudad, el Puerto que es de nosotros y de todos los viajeros”, dijo él. El fandanguito tomaba visos, más que nunca, de afirmación de una resistencia ciudadana en contra de la violencia y el miedo. Unas horas más tarde, en una madrugada desierta, recorrí a pie las pocas cuadras entre la casa de mi amigo y la terminal de autobuses sobre la Alameda de Diaz Mirón, entre la presencia silenciosa y solemne de los grandes árboles, los mismo que el enésimo proyecto de mala gestión urbana pretende talar. La idea de cortar uno solo de los gigantes que bordean el camino, imágenes de la quieta y sólida sensatez de la naturaleza en el medio de una ciudad convulsa, parece resumir toda la locura de estos tiempos que nos tocaron.

Devuélvanme mi Puerto. Devuélvanos a todos nuestro Puerto jarocho y su cumbancha. Y dejen en paz sus árboles.

8 de agosto de 2011

Intermedio

Seguimos: no queremos desviar la mirada sobre el tema de la desaparición de la Alameda y las modificaciones a la Avenida Díaz Mirón en Veracruz.

Cartones aparecidos en el diario Notiver en el último fin de semana:


Guechy. QUIEREN ARBOLITOS POR TODOS LADOS. 05 Agosto, 2011.


Guechy. AÑO 2050 AV. DIAZ MIRON. 06 Agosto, 2011


Guechy. NINGUN VERACRUZANO SE ESTA OPONIENDO A LA REMODELACIÓN DE DÍAZ MIRÓN. 07 Agosto, 2011

Rastreando las notas y cartones que sobre el tema de la desaparición de la Alameda del Puerto de Veracruz publica la prensa veracruzana, solamente hemos visto continuidad en el trabajo del cartonistas Guechy del diario Notiver.

En la prensa escrita, notas o artículos de opinión, no encontramos rastros de algo que pudiese ser considerado debate ciudadano sobre el asunto.

Si nuestros lectores saben de otros espacios donde se esté discutiendo este tema, que debería de ser dialogado en un nivel público, les agradeceremos la información.

1 de agosto de 2011

Entre lecheros y alamedas

Vamos a darle un poco más de espacios al tema de los derechos culturales y el espacio urbano.

Ishtar Cardona abunda sobre la "invención" de tradiciones frente al desmantelamiento de los espacios comunitarios de socialización.

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Entre lecheros y alamedas
Ishtar Cardona

Reviso los diarios porteños del fin de semana. Busco información sobre el tambaleante destino de la Alameda. Encuentro varios cartones sobre el asunto firmados por Guechy, y en el Notiver. Ninguna nota.


"CUAUHTEMOC Y CIRCUNVALACION TIENEN TRES CARRILES Y POR AHI CIRCULAN DIEZ VECES MAS CARROS QUE EN DIAZ MIRON"





"EL CASO DIAZ MIRON, NO HAY PROYECTO, NO HAY PLANOS, NO HAY ESTUDIOS, ESTA TODO DE CABEZA"

En el Imagen de Veracruz me topo con el record "del mayor número de personas reunidas para tomar café". El típico café lechero que es costumbre en esta orilla del mar. La Alcadesa presidió el numerito.

Me detengo a pensar en la cantidad de espacio periodístico que ocupan la torta más grande del mundo, la rosca de reyes más grande del mundo, el filete relleno de mariscos más grande del mundo, el tamal más grande del mundo... Cuando evoco la rosca de reyes más... (bla,bla,bla), aparece en mi mente la figura de Ebrard comiendo entre sonrisas su pedacito de rosca. Bromeando con su comitiva sobre el muñequito y quién se lo trago para evitar pagar los tamales en febrero. No estoy segura de haber visto fotografías así, pero no me cuesta trabajo pintarme el cuadro. Cuadro similar al que me puedo imaginar con el presidente municipal de Boca, o con la alcaldesa de Veracruz.

Al final de la nota que narra el macroencuentro lechero en el malecón porteño se consigna la promesa del ejecutivo local de repetir el evento el año próximo esperando se convierta en "una nueva tradición". Y aquí me vuelvo a detener.

No quiero meterme mucho en los meandros de qué constituye una tradición o no, pero me hace ruido, cada vez más, que cuando el lazo social se cae a pedazos, podrido, se privilegie la tarjeta postal por encima del espacio cotidiano. El telón teatral enmascarando el patio abandonado.

En el clásico "La invención de la tradición", compilado por Ranger y Hobsbawn, se da cuenta de cómo la tradición, como noción surgida en contextos modernos, conforma una narrativa del pasado como un mundo puro, heredado de nuestros mayores, que debe ser preservado. Y en todo ello juega la agenda de los actores sociales y políticos: ¿Qué tradiciones preservamos y por qué? ¿Qué y quién define aquello que debe ser preservado?

No somos portadores de una epifanía si decimos que las tradiciones administradas desde lo alto de la estructura social denotan más beneficio vertical que horizontal, conllevan legitimación para el gobierno que las promueve y ganancia para quien las transforma en espectáculo. Cuando el plano horizontal queda fuera del esquema, la preservación de estas tradiciones se vuelve asunto de empresa, no de mantenimiento comunitario.

Me parece que el puerto de Veracruz no necesita otra tarjeta postal, necesita fortalecer el sentido social de las que ya tiene. Y se necesita también entender cuáles son los espacios de la memoria que la comunidad requiere conservar para sí, para su gozo y su salud. No todo puede ser negocio sin beneficio para los pobladores.

Ahora que por más que las autoridades y ciertos sectores de la sociedad no quieran ver el escenario de violencia en el que nuestras ciudades han devenido, ahora que parece que el "nosotros" se diluye en el "sálvese quien pueda" es necesarísimo conservar y fortalecer los espacios que nos hablen del colectivo, donde la vida en común pueda reproducirse.

No necesitamos otro record guiness. Necesitamos reavivar nuestra Alameda.