11 de octubre de 2010

Bicentenario y memoria veracruzana II

Caminando sobre la reflexión de nuestra memoria y lo que ha ocurrido en este Bicentenario, Celia del Palacio responde y continúa el hilo del pensamiento iniciado en el post anterior.

Celia es Doctora en Historia, escritora e investigadora, actualmente coordina el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Es autora de los poemarios Espirales. El Mimeógrafo del Fauno, Otra Bugambilia en la Ventana y Manantial de Arena. Su novela histórica Leona, publicada este año y centrada en la figura de Leona Vicario, fue magníficamente recibida por la crítica.

Agradecemos a Celia su texto, mirada sentida de una mujer que piensa desde los diferentes frentes que le toca vivir. Esperamos que no sea la última vez que engalana esta página con sus letras.

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Los festejos del bicentenario encontraron al gobierno de Veracruz con las arcas vacías tras los gastos de campaña que devoraron la mayor parte del presupuesto. Y si consideramos que el huracán Karl hizo su aparición en tierras veracruzanas el 17 de septiembre, no se puede esperar que hubiera fondos para prolongar los festejos más allá de la noche del grito.

Si, por otra parte, uno se lanza a la búsqueda rápida en internet de las actividades llevadas a cabo en torno al Bicentenario en Veracruz, las primeras entradas que uno encuentra en google son las siguientes: la “Regata Bicentenario” (junio), el “Carnaval Bicentenario” (febrero), y el video “Veracruz, una estrella más del Bicentenario” en youtube. Ejemplos todos ellos de la superficialidad y la espectacularización que privaron en general en los festejos.

Habrá que buscar más a fondo. Y si uno persiste, encontrará las actividades que ha llevado a cabo la Universidad Veracruzana a través del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales desde hace varios meses. Se trata de las mesas de reflexión en torno al Centenario y Bicentenario, en los campi de Boca del Río, Ixtaczoquitlán, Coatzacoalcos-Minatitlán y Poza Rica-Tuxpan en torno a temas como derechos laborales y acción sindical; reforma agraria y movimientos campesinos; democracia y ciudadanía; partidos y elecciones, así como educación.

Por otro lado, la revista emblemática de la Universidad Veracruzana, La Palabra y el Hombre, dedicó sus cuatro números del año 2010 a tratar algunos temas relacionados con el Bicentenario, en artículos como los siguientes: “La vida ficcional y real de Leona Vicario”; “La libertad y los Centenarios”; “Revolución y resistencia a la revolución en Los de abajo de Mariano Azuela”; “Selección de romances de la Independencia”.

Pero como ocurrió a nivel nacional, si algo bueno han tenido las celebraciones bicentenarias ha sido el saldo bibliográfico. La Editorial de la Universidad sacó a la luz la colección Centenarios en donde figuran títulos como los siguientes: Santa Anna de Will Fowler; Las caras del águila, de Ivana Frasquet; El teatro de la guerra de Juan Ortiz Escamilla y como parte de la Biblioteca del Universitario, la Nueva historia mínima de México, coordinada por Fernando Escalante Gonzalbo.

Los Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz coordinados por Juan Ortiz Escamilla y Enrique Florescano, así como el maravilloso libro de fotografías Veracruz mar de arena, de Patricia Moreno Casasola y Gerardo Sánchez Vigil, así como Creadores Veracruzanos, Personajes Populares de Veracruz y Veracruzanos en la Independencia y la Revolución, son algunos de los productos bibliográficos de la Comisión Estatal de los Bicentenarios, todos ellos dignos de consultarse.

Por su parte, el IVEC en colaboración con CONACULTA, también sacó a la luz una colección Bicentenario-Centenario 2010, aunque esta no presenta los resultados de investigaciones o reflexiones históricas, sino que se da espacio a la creación literaria de los jóvenes veracruzanos, cosa de no poco valor.

La Feria Internacional del Libro Universitario que finalizó hace un par de días, también dedicó su Foro Internacional a la reflexión sobre el Centenario y Bicentenario con el título “Los centenarios a debate” en diez mesas con los temas siguientes: 1)Los centenarios a debate; 2) Imaginarios colectivos sobre el Estado y la Nación; 3) Justicia; 4)Derechos Políticos; 5) Género; Libre empresa e inversión extranjera; 6)Mundo del Trabajo; 7)Diversidad y Multiculturalismo; 9)Libertad de culto; 10) Opinión pública. De manera más modesta pero no menos importante, el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación dedicó sus Jornadas a la reflexión sobre temas como independencia, territorio, memoria y nación.

¿Podría haberse hecho más? Seguramente. ¿De otra o de mejor manera? También. Sin embargo lo que más me preocupa es que estas acciones se conozcan poco y que no se tomen como marco para la reflexión pública. Me preocupa que los beneficiarios de estos esfuerzos sean sólo los asistentes a esos eventos y los potenciales compradores de los libros.

Y me pregunto: ¿Qué ha sido la celebración del Bicentenario en Veracruz? El Bicentenario en Veracruz ha sido un gobernador desencajado y pálido dando el grito desde su palacio rojo; miles de personas que lo perdieron todo debido a la incompetencia y corrupción de un estado que permitió a los desarrolladores construir en lugares vulnerables y que nunca se planteó la limpieza y conservación de canales de aguas negras; la ayuda que no acaba de llegar; la desconfianza y la desesperación… El Bicentenario en este estado ha sido también el clientelismo y la corrupción, la opinión pública silenciada y el presupuesto inexistente para las instituciones de cultura.

El Bicentenario en Veracruz ha sido doña Nieves que se mantiene apenas de hacer y vender artesanías de café en Xico, corriendo para alcanzar las láminas de su cocina de humo que voló el viento. También ha sido su sobrino que vive de hacer pan tradicional y que espera entre la vida y la muerte en el hospital público que alguien autorice el crédito para su operación de un aneurisma en el cerebro. Para ellos no hay seguro popular, seguro social ni seguridad alguna.

El Bicentenario ha sido la casa de don Fayo Figueroa inundada en Tlacotalpan, en donde estaban pernoctando hasta hace poco cinco serpientes de agua. Ha sido también la artesana que se quema los ojos hasta la madrugada fabricando maravillas de palma y de chaquira que luego vende para sobrevivir. Han sido los cocodrilos prófugos y los miles de gatos sin dueño, han sido las gallinas llevadas hasta el mar por la corriente y las mujeres que nadan como sirenas preservando su exiguo patrimonio.

Ha sido también el conjunto de periodistas que hacen su trabajo en condiciones precarias y riesgosas y que callan lo que haya que callar con tal de seguir vivos; los músicos de Sotavento que para tocar el son tuvieron que comprar una jaranita vieja y parcharla con dedicación; don Francisco el artesano que me miraba desde sus noventa años sentado en una banqueta del centro al tratar de convencerme de que me llevara su cohetero de palma por cien pesos; los estudiantes que no pudieron asistir a los foros porque no tenían para el camión…

Para ellos no hay festejo. Para ellos no hay un nosotros, sino un ustedes y un yo que no acaban de encontrar un lugar de reunión. Y yo, desde mi estudio donde alcanzo a mirar el Pico y el Cofre, miro con culpa la jarana nueva que no sé tocar y juro que no sé qué se celebra, más allá de la sorpresa de estar viva, tener casa, tener algo qué comer, tener posibilidad de comprar libros y asistir a los foros de reflexión. Todo eso a estas alturas es un lujo casi absurdo y una responsabilidad.

¿Qué me toca? Usar la palabra para contribuir a la creación de la memoria y asegurarme de que no queden fuera esas personas con nombre y apellido que no tienen la más mínima idea de que forman parte de un “nosotros”, y que de lo único que están seguros, es que este año no tuvieron nada qué festejar.

4 de octubre de 2010

Intermedio


Esta semana subimos la información del III Coloquio Internacional sobre las Artes Escénicas Hibridaciones trans-escénicas: confluencias del teatro con otras artes conviviales, a realizarse los días 4 y 5 de octubre de 2010 en la Galería de Artes Plásticas de la Unidad de Artes de la Universidad Veracruzana, Belisario Domínguez 25, Centro, Xalapa, Veracruz.

Citando el boletín de prensa: El III Coloquio sobre las Artes Escénicas será un foro para debatir las influencias, confluencias e hibridaciones que desde por lo menos el siglo XIX hasta la actualidad ha tenido el teatro con otras artes escénicas como la danza, la ópera, la música, el circo, el cabaret, la carpa y el performance, entre otras. Nos interesa particularmente cómo se re-define el teatro frente a y en relación con otras artes “conviviales”, es decir, aquellas artes que implican la co-presencia viva de ejecutantes y público. ¿Qué estrategias de análisis podemos emplear para abordar fenómenos escénicos inter y transdisciplinarios? ¿cómo se redibujan actualmente las fronteras de las artes escénicas? ¿cuáles son los límites del arte específicamente teatral? ¿tiene sentido seguir hablando de “teatro”, o en la era posdramática es necesario encontrar otros términos para describir fenómenos cambiantes? ¿cómo nos ayuda el abordaje comparativo intercultural, por ejemplo, con las artes escénicas de Asia, para analizar las hibridaciones actuales?


La Mtra. Sangeeta Isvaran, invitada de la India, dictará la conferencia magistral “Si el cuerpo fuera todo ojos”, el martes 5 de octubre a las 19:00 hrs.

Aprovechamos para recordar la lista de objetos a donar y de los centros de acopio que publicamos en nuestro post del 12 de septiembre pasado. Las aguas siguen anegando gran parte de nuestro Estado y el número de damnificados se multiplica. Más allá de las despensas escondidas, de los letreros anunciando obras a nombre de funcionarios hechas con aportaciones civiles, y de todo gesto del oportunismo político, la necesidad sigue manifestándose. Ya llegará el momento de la rendición de cuentas, ahora se requiere de la solidaridad. Por favor, ayudemos.

27 de septiembre de 2010

Bicentenario y memoria veracruzana

Ante un contexto como el presente, ¿qué festejamos al decir "independencia"?, ¿cómo nos pensamos revolucionarios? Desde Veracruz, ¿qué celebramos?

Ishtar Cardona escribe un texto personalísimo en el que señala que la memoria de lo que somos se encuentra en constante construcción. No se trata de festejar lo que pasó, sino lo que podemos hacer que pase.

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Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras… Y tanto.

La construcción de nuestra pertenencia nacional y regional, los cantos a la Patria, la idea del amor al terruño: todo llamado a escena ahora que se festejan los siglos pasados sobre México, independiente, revolucionario, crecido en Estado Nación.

En Veracruz, como en tantos otros rincones de este suelo compartido, se reprodujeron los debates, las expectativas y los desencuentros que acompañaron el proceso del festejo. La creación de comisiones, la adecuación del calendario ordinario de festejos, el acoplamiento de los programas de actividades institucionales, las premiaciones, las publicaciones, todo ello se reprodujo en nuestro Estado a escala ajustada.

Y como sucedió en el resto del país, a la puesta en escena de esta primera parte de la celebración –nos queda por asistir al segundo y Revolucionario acto- le siguió la resaca. Y los cuestionamientos.

No quiero aquí caer en la reseña de la polarización que generaron las fiestas. Me basta decir que esta brecha se constituyó en acantilado que separó por un lado a quienes consideran deber patriótico agitar la bandera y tararear acríticamente al son de los desfiles, y por otro a aquellos que sintieron se escapó una oportunidad para preguntarnos, por más doloroso que esto resulte, cómo pueden caber en el mismo saco el orgullo de ser quiénes somos y la crítica a lo que también nos cruza y de a poco nos mata, cómo metemos en el mismo cajón de nuestra mexicanidad –y nuestra veracruzanidad- la creatividad y el desencanto, la música y la corrupción, la solidaridad y la violencia: cómo conciliamos nuestros extremos de demonios y maravillas. Y en estas puntas del acantilado no cuento a quienes sintieron que el contexto solamente les provocaba una punzada de vacío, un sinsentido que no se llenaba ni con pirotecnia ni con tablas gimnásticas. O a aquellos a quienes la frustración poco a poco se les va convirtiendo en rabia estéril sin respuesta.

Personalmente me coloco entre la perplejidad y la reflexión. Me sorprende que nos preguntemos tan poco cómo le hicimos para llegar donde estamos, para bien o para mal. Cómo nos hemos edificado, cómo apuntalamos vicios y cómo armamos nuestros propios subterfugios. Y también cómo seguimos dándole a la risa con el horror de frente y cómo nuestra mejor exportación –en los tiempos del mercado global- sigue siendo la imaginación y la memoria vueltos arte.

Creo que nos pensamos poco, y nos pensamos poco en conjunto.

Leo la lista de actividades que el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal planearon a través de instituciones y comisiones para celebrarnos, y me queda la sensación de que a las actividades artísticas, culturales, académicas, deportivas de siempre simplemente se les agregó el adjetivo “bicentenario”. Pregunto a amigos y colegas, personas que ya sea por su profesión o por su disposición personal sé constituyen un variopinto público informado, si conocen el programa de los festejos, si estos festejos han tenido un impacto en su percepción, y la respuesta es deshilachada: saben de algunas actividades por sus mismas responsabilidades laborales, pero lo que escapa a su contexto inmediato lo desconocen.

Reviso en internet la lista de actividades por municipio. Aleatoriamente le doy clic a localidades de la Montaña, de la Huasteca, del Istmo. Estamos trabajando en el contenido de esta sección. Visítanos pronto. No sé si es consuelo, pero el mismo mensaje aparece para Veracruz y Xalapa. Leo los proyectos referentes a Patrimonio, Educación y Cultura, Pueblos Indígenas, Obras. Encuentro una lista de trabajos que hasta donde yo sé se encuentran detenidos, o han venido planeándose desde mucho antes de que se incluyera el Bicentenario en los planes de gobierno. Trabajos que deberían de ser obras regulares y no extraordinarias, y otros que deberían pensarse a largo plazo, proyectos de carácter transexenal. Reviso las bases de concursos enmarcados en los festejos. Me parecen poco claras al convocar tanto a ciudadanos de a pie como a instituciones que, me digo, deberían de tener un presupuesto asignado para desarrollar proyectos referentes a homenajear Independencia y Revolución. Y al mismo tiempo me digo que las mismas instituciones tienen que pelear los dineros para tratar de hacer algo, sobre todo tratándose de proyectos culturales.

Le doy una vuelta a los periódicos y me encuentro con reclamos porque esos dineros no llegaron a tiempo, Gritos deslucidos, festejos desalentados.

No se me malinterprete. No quiero tampoco hacer un listado plañidero. Pero quiero ver las cosas de frente. Quiero vernos. Creo que no nos hemos dado el tiempo suficiente para tomarnos una verdadera foto de familia. Vernos en conjunto, hablar de nuestros problemas, pero hablar de verdad. Si nos pensamos veracruzanos, saber que en ese paquete también están incluidos el camionero de Poza Rica y la tejedora de Cosoleacaque, el vendedor de cerveza de Tierra Blanca y el estudiante de Xalapa, la chava que sueña con salir en la sección de sociales del Puerto y el profesor de la telesecundaria en Tantoco, el boqueño que se fue a Los Ángeles y la señora que le regala lonches a los migrantes que pasan por Orizaba.

La memoria no es la que se contiene en los guiones hechos a la carrera para los desfiles y los discursos. La memoria no estuvo en festejos fallidos. Me parece que la memoria está en construcción, y la estamos construyendo ahorita. Entre todos. Y esa memoria dará cuenta de cómo, en un año de celebraciones, aquellos que se autollaman veracruzanos respondieron al desastre, a la pérdida de sus casas y propiedades o al pedido de ayuda de sus paisanos. La memoria dará cuenta de cómo nos narramos lo que sucedió, cómo nos contamos esa historia y en qué terminó el asunto. Si entre la fiesta y la desgracia la conciencia sintió que la llamaban y decidimos, por fin, saber quiénes somos. Decidir qué festejamos y cómo.

Tenemos cosas, y tantas, que de ello hablarían las piedras. Pero primero tenemos que hablarlo entre nosotros.

20 de septiembre de 2010

Intermedio


Décimas del Bicentenario. Grabación de Antonio Castro García realizada en Citlaltépec, en la Huasteca Veracruzana. El poeta Arturo Castillo Tristán declama décimas de su autoría acompañado por Lázaro López al violín.
http://www.culturatradicional.org/tierra/

Aprovechando este Intermedio, volvemos a señalar la importancia de ayudar donando para aliviar -aunque sea poco- la situación de los veracruzanos a los que, además de la contingencia de semanas anteriores, les cayó encima el huracán Karl: las zonas conurbadas del Puerto de Veracruz y sus municipios vecinos se encuentran en estado de emergencia debido al desborde de los ríos Cotaxtla, Jamapa y La Antigua.
La lista de los centros de acopio puede ser consultada en el Intermedio del 12 de septiembre pasado.

PRÓXIMO POST: Lunes 27 de septiembre.

13 de septiembre de 2010

La Festivalización de la Cultura: ¿Evolución o Involución?

Continuando con el diálogo sobre el estado de salud de los festivales culturales en Veracruz, Cándido Hernández contesta el texto de Christian Rinaudo y nos ofrece su mirada en tanto que músico participante en muchos de estos festivales, una mirada desde adentro y que es consciente de lo que dichos festivales significan para las ganancias de los músicos que en ellos se presentan.

Cándido es músico percusionista especializado en el estudio y ejecución de la percusión latina y étnica afrocaribeña. Ha estudiado con maestros nacionales, en Cuba y en África. Ha dirigido los grupos Combo Yambumba y Matombe, y ha colaborado con la Orquesta de Música Popular de la Universidad Veracruzana, la Orquesta Sinfónica de Xalapa y el grupo Los Cojolites entre otros.

Gracias, Cándido. Los mismos creadores son los que primero deben opinar sobre lo que ocurre con sus condiciones de trabajo y su campo de creación.

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Los festivales de Veracruz que cuentan con importante participación estatal como el Afrocaribeño, la Cumbre Tajín o el Carnaval tienen ya una presencia importante en el movimiento cultural del Estado. Sin embargo, las formas en que estos se han realizado y como se han modificado a lo largo del tiempo, nos hablan de cambios importantes que han sufrido desde su creación.

Es posible recordar el Carnaval de Veracruz de hace años con sus batucadas brasileñas y comparsas de cientos de gente bailando por el gusto de participar. Ahora escasamente persiste una comparsa de la vieja guardia: el Carnaval consiste principalmente en un desfile de camiones de Coca-Cola, Peñafiel, Marlboro y varias marcas de cerveza, lo cual ha erosionado el sentido popular y distorsionado la razón de ser de este evento.

Hablando de la evolución o degradación de los festivales veracruzanos, viene a la mente -por su franco declive a través de los años- el Festival Afrocaribeño que en su primera edición, en 1994, convocó a grupos del Caribe, Centro y Sudamérica con propuestas auténticas de música tradicional, de origen e influencia negros. Esta edición tuvo el apoyo federal de CONACULTA, así como la fuerte participación del gobierno del Estado. Durante sus primeras ediciones, los diversos grupos que se presentaron dejaron una experiencia de música y cultura auténticas; lejos del ámbito comercial y mediático que ahora suele tener este festival.

Sobre este festival, quisiera mencionar un evento ocurrido en la edición del año 2000 en Xalapa, el cual me parece influyó en el cambio de ruta del festival. En esa ocasión, un grupo de Santiago de Cuba sacrificó una gallina en el escenario de los Lagos, lo que conmocionó a los asistentes del evento y fue un suceso bien conocido en la ciudad, provocando que algunos grupos de padres de familia reclamaran públicamente lo ahí acontecido. Cabe mencionar que en los ritos afrocubanos que tienen que ver no sólo con su música y danza sino con su religión existen los sacrificios de animales, sin que esto fuese nunca frente a una audiencia o en un escenario, siempre en privado y dirigido por sus babalawos y santeros mayores.

No sabemos cuál fue la razón por la cual este grupo incluyó en su presentación el sacrificio cuando en Cuba mismo no sucede así. Sin embargo y a mi parecer, el incidente narrado anteriormente marcó un cambio radical en la programación de los años subsecuentes, pues en lugar de invitar a grupos de música tradicional ahora invitan orquestas de salsa de corte más comercial, como Willy Colón y Wilfrido Vargas, con lo cual este festival se aleja de las expresiones iniciales con las que este concepto inició.

La Cumbre Tajín es otro festival que ha modificado su ruta ampliamente y se ha convertido en un escenario de todo tipo de propuestas musicales que poco o nada tienen que ver con la cultura local, la cultura veracruzana o las expresiones vernáculas.

Sumado a lo anterior hay que considerar la notable disminución en el presupuesto cultural del Estado que se ha presentado durante los últimos años, lo cual ha resultado en la debilidad del festival frente a otros intereses, sean estos políticos o comerciales, los cuales han colocado en términos generales a los festivales en la disyuntiva de ser usados notablemente o desaparecer.

Sabemos, quienes nos dedicamos a las artes, que en los últimos años los festivales que realmente se preocupan por educar o difundir la cultura se realizan de manera independiente, muchas veces organizados por los mismos artistas. Puedo mencionar ejemplos como Raíces, Arte y Vida y los encuentros de Jaraneros del Sur del Estado en Playa Vicente o la Sierra de Soteapan. Estos eventos se realizan sin ningún apoyo institucional, ya que dichos apoyos tienen cada vez más condiciones políticas a la cuales no quieren someterse la mayoría de los artistas-organizadores. Esto pese a la difícil situación económica en la que generalmente se encuentran y a la falta de apoyo para las propuestas auténticas que de todos modos les cerrarían las puertas ante el financiamiento estatal.

La solución sería pues lograr que los festivales se independicen de la política, ya que las propuestas artísticas de calidad existen y están esperando una mayor difusión; sin olvidar que una de las funciones del arte y la cultura consiste en ser un termómetro y un catalizador de la situación social de una nación, puesto que las expresiones surgidas del consenso resultan auténticas, libres y honestas muestras de una parte de la sociedad.

12 de septiembre de 2010

Intermedio (de emergencia)


Los portales del zócalo de Tlacotalpan anegados (Foto: European Pressphoto Agency)


Inundación de la serie "La jarana de Mario". Grabado de Alec Dempster (serie de hace algunos años e imagen que publicamos en abril del 2009 en este blog: la cosa se repite)

Este post es un llamado a ayudar a las personas damnificadas a causa de las recientes lluvias e inundaciones que han afectado los estados de Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz.

Somos conscientes de que la donación no es más que un paliativo, que el desastre se construye históricamente, y que mientras no seamos vigilantes del uso de los recursos que deberían ser destinados a la mejora de la infraestructura hidráulica (y de todo tipo), este tipo de situaciones seguirán ocurriendo. No podemos permitir que la caridad sustituya a la responsabilidad gubernamental (y social).

Sabemos asimismo que donar se ha tornado un trabajo de Sísifo: apenas donamos para aliviar una tragedia, ya nos atropelló una nueva solicitud de ayuda. Ahora se trata de Veracruz y hermanos que lo acompañan. Con todo y lo anterior, creemos también que ante ciertos vacíos institucionales, la acción civil organizada puede ayudar a que los afectados atraviesen este momento con un poquito más de comodidad. Hagamos un esfuerzo, por simpatía, por gratitud, porque sí... Porque el lazo horizontal entre ciudadanos puede devenir toma de conciencia cívica.

Por eso apelamos a la solidaridad de nuestros lectores. Donen. Ha llegado muy poquita ayuda a los centros de acopio. La lista de alimentos y productos de higiene que se solicitan es la siguiente:

Agua embotellada, Latas de Atún o Sardina, Sopa de pasta, Consomé en polvo, Frijol en lata o en granos, Lentejas, Arroz, Verduras enlatadas, Chiles enlatados, Puré de tomate, Aceite, Azúcar, Café soluble, Sal, Mermelada, Mayonesa, Pañales para bebé, Toallas femeninas, Papel higiénico, Medicamentos no caducos, Cobijas.

Incluimos una lista somera de puntos donde puede ser depositada la ayuda:
La Cruz Roja en todo el país está recibiendo donaciones a través de sus delegaciones y mediante la cuenta bancaria Bancomer número 0404040406 Sucursal 683.

En Veracruz, se reciben despensas en el DIF de Xalapa, y en todos los campus de la Universidad Veracruzana.

El grupo Estanzuela de Tlacotalpan está vendiendo de una grabación inédita para apoyar a los damnificados de su ciudad. La solicitud de compra se realiza en http://www.grupoestanzuela.com/es/

En el Distrito Federal se reciben las donaciones en la sede nacional de la Cruz Roja Mexicana, Juan Luis Vives no. 200, colonia Polanco.

En el Centro Cultural y Social Veracruzano A.C., Miguel Ángel de Quevedo no. 687, colonia Cuadrante de San Francisco, Coyoacán.

En la Representación del Estado de Veracruz, Marsella no. 77, colonia Juárez, entre Havre y Niza, a dos calles de la Glorieta del metro Insurgentes (abierto las 24 horas).

En la sede de la Secretaría de Protección Civil, ubicada en Avenida Patriotismo no. 671, colonia San Juan.

En la Dirección General de Emergencias Mayores, situada en Avenida Periférico Sur 2769, colonia San Jerónimo Lídice.

Éntrenle a ayudar. A muchos soneros, artesanos y pensadores jarochos -entre otros muchos damnificados- les tocará algo de la ayuda que mandemos todos.

6 de septiembre de 2010

Intermedio


(Diálogo entre Memo Salamanca -ya también fallecido- y Andrés Alfonso. Corte del documental Grandes de Tlacotalpan. Entre décimas y sones producido y distribuido por Ediciones Pentagrama, México 2007)

El pasado lunes 30 de agosto falleció en el Puerto de Veracruz el arpista Andrés Alfonso. Nacido en 1922 en Tlacotalpan, Andrés Alfonso Vergara resulta una figura esencial para entender el desarrollo del son jarocho a lo largo del siglo pasado.

Músico de la época de folklorización del son, desde su llegada a la Ciudad de México en 1943 participa en varios conjuntos como Los Cardenales, El Conjunto Tlacotalpan, El Conjunto Tierra Blanca, Los Costeños y el Conjunto Medellín. Participa en la campaña presidencial de Miguel Alemán, y se le atribuye el arreglo y popularización de la Bamba como emblema sonoro de dicha campaña, así como la modificación del arpa jarocha; de la antigua, pequeña y de registro corto, a la grande, de registro amplio y que se toca de pie.

Andrés Alfonso acompañó a interpretes de la Época de Oro del cine nacional, participó como músico de cuadro en algunos de los primeros programas de la televisión mexicana, fue arpista del conjunto musical del Ballet de Amalia Hernández, funge como arpista oficial de algunas administraciones municipales del Estado y finalmente se dedica a la enseñanza. También participa de la reactivación del son jarocho tradicional iniciada a principios de los años ochenta y junto con el Grupo Mono Blanco graba el disco Soneros Jarochos en 1990. Otro disco en el que se puede apreciar la calidad musical de Don Andrés es Folklore Mexicano, Vol.II, Antología del Son Jarocho (Grabación y notas de Raúl Hellmer, Discos Musart, ca. 1958 -aunque se dice que las grabaciones en realidad datan de 1963), del cual reproducimos aquí El Fandanguito, con voz y arpa de Andrés Alfonso acompañado por Julián Cruz Figueroa en la respuesta y la jarana tercera.
Descanse en paz Don Andrés Alfonso.

29 de agosto de 2010

La festivalización de la cultura: una visión desde la ciudad de Veracruz

Desde la fundación del Observatorio, ha sido de nuestro interés el reflexionar sobre la promoción cultural operada desde las instituciones, por lo que en relación al Estado y su visión de lo que debe de ser la cultura significa. El tema de los festivales en Veracruz no es inédito en el Observatorio, pero en esta ocasión Christian Rinaudo pone el énfasis en la festivalización como fenómeno de marketing político.
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Desde hace más de cincuenta años, los grandes festivales populares forman parte de la producción y de la oferta cultural de los países industrializados. Cuando en 1947 Jean Vilar organiza el primer Festival de Avignon, en el sur de Francia, la idea era conquistar un público joven, nuevo, atento, y proponer un teatro distinto a los que se realizaban en el París de aquel entonces. Sucedió lo mismo en el mundo de la música con la creación del Festival de Aix-en-Provence en 1948, y en México con los inicios del Festival Internacional Cervantino en 1972.

Así, en sus principios los festivales fueron marcados por las ideas de la educación popular descentralizada, de la patrimonialización de los espacios de cultura y de la atracción de las ciudades organizadoras: constituían proyectos de formación de un público que no tenía la posibilidad de acceder a una educación de gran calidad a través del fomento de la enseñanza cultural (música, teatro, danza, cine…); a la vez que contribuyeron al rescate y a la puesta en escena de un gran número de plazas públicas, patios, iglesias, conventos, centros históricos en adelante asociados a la cultura y en algunos de los casos reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad (en México se puede mencionar el Festival de México en el Centro Histórico iniciado en 1985 o el Festival Internacional de Morelia fundado en 1989); por fin, cada vez más, la creación de festivales internacionales son impulsados por las administraciones locales dado que contribuyen a crear un conjunto de imágenes para promocionar a los estados y municipios anfitriones (1).

Resulta notable que al interior de las políticas culturales, con la transformación de la cultura vista en un principio como “cultura-educación”, los festivales, cada vez más numerosos, se han convertido en un instrumento de diversión y de distracción, y por consiguiente en una “cultura-espectáculo”, lo cual fue señalado por numerosos analistas como una tendencia general de la evolución de las políticas públicas en las democracias neoliberales, en nombre de la democratización cultural.

En la ciudad de Veracruz, la creación de festivales fue una de las herramientas usadas por las administraciones estatales y municipales para poner en marcha una política cultural descentralizada. A finales de los años ochenta, con la creación del Instituto Veracruzano de la Cultura, la reflexión académica sobre el Caribe y su herencia africana (2) dio lugar a la creación del Festival Internacional Afrocaribeño en 1994, luego a la organización del Festival de Son Montuno entre 1996 y 2001, y a la fundación del Festival Internacional Agustín Lara en 1999 con sede en Xalapa, Tlacotalpan y Veracruz. Junto con estos festivales se organizaron otros eventos tales como cursos de danza y percusiones afrocubanas, talleres de salsa, son y danzón, mesas redondas, conferencias, conciertos y exposiciones.

Diseñado como un espacio de encuentro entre intelectuales y artistas, entre reflexiones académicas y manifestaciones populares, el Festival Internacional Afrocaribeño fue, en un principio, fomentado como “una de las promesas ‘festivaleras’ del país” (3); pero en poco tiempo se volvió rutina, los promotores culturales se desmotivaron pues no eran más que ejecutores de decisiones dictadas por el poder político. A tal punto que en el 2007, las personas encargadas de la programación y de la difusión del festival no supieron sino hasta el último momento que éste no se llevaría a cabo. También a tal punto que en el 2008, aunque este festival parecía estar definitivamente enterrado, la decisión de “resucitarlo” llegó, y en menos de tres semanas se improvisó un programa y se contrataron grupos.

A lo anterior, le podemos añadir otros dos aspectos para comprender la evolución de la política festivalera. El primero es el que consiste en concebir la cultura como un instrumento de marketing turístico y que se inscribe en una visión de la cultura como entretenimiento. Desde este punto de vista, los festivales ocupan un lugar cada vez más importante en las políticas culturales —en este se puede hablar de festivalización de la cultura—, tanto a nivel nacional como local. Con esto, se cumple, entre otros, con el objetivo de propiciar el gozo y la recreación de los espectadores (4), bajo la condición de que su programación no sea demasiado fina y profunda, permitiendo así “jalar” a numerosos visitantes.

El segundo elemento consiste en hacer de la cultura un instrumento de marketing político. En este sentido, el público al cual se dirigen los festivales no es tanto al turista (con el gran pesar de restauranteros y hoteleros de la ciudad) (5), sino más bien al elector atraído por los grandes espectáculos de entretenimiento completamente gratuitos y completamente pintados con los colores del partido en el poder. Por ejemplo, el verano del 2008, fue particularmente rico en espectáculos de entretenimiento gratuitos y en marketing político: primero con el Festival Afrocaribeño, organizado del 10 al 15 de junio, con carteles gigantes en la ciudad y un escenario monumental en la macroplaza del Malecón con su fondo rojo; luego el Primer Festival Cultural, Gastronómico y Musical BocaFest 2008, del 4 al 27 de julio en Boca del Río, con carteles y escenarios azules; y a manera de contrarrestar éste último, se organiza unos días más tarde en Veracruz, el Primer Festival Cultura, Fiesta y Tradición 2008 VeraVer, del 31 de julio al 2 de agosto de 2008 (y nuevamente carteles y escenarios gigantes con su fondo rojo). Como bien lo señalaba un periodista: “Los festivales culturales veracruzanos no son aptos para daltónicos” (6). Y la selección de la programación depende menos de la coherencia de un proyecto cultural que de la diversidad sociológica de los electores a quien se dirige: reguetón para los jóvenes, danzón para los viejos, son jarocho para el folclor local, chunchaca para todos… y “lo afro” para el exotismo.

Como lo hemos señalado, esta festivalización de la cultura no es lo propio de Veracruz, lo que le corresponde, y forma parte de la transformación de las políticas culturales en la globalización neoliberal. Sin embargo, no es tan utópico pensar que los grandes festivales tendrían que ser más independientes de las administraciones políticas, y más dispuestos a proponer una educación popular de calidad capaz de conquistar nuevos públicos exigentes y críticos, así como de fomentar nuevas corrientes artísticas.

(1)Véase el post del 14 de enero de 2008: Políticas culturales o marketing territorial y político desde la cultura.
(2)Véase el post del 29 de marzo de 2010: Música popular, africanidad y Caribe.
(3)Ver el post del 30 de junio de 2008: La promoción cultural en Veracruz. El Afrocaribeño.
(4)Ver el post del 31 de diciembre de 2007: El peso excesivo de la difusión artística en las políticas culturales.
(5)Así, al momento de la decisión de “resucitar” el Festival Afrocaribeño en junio del 2008, restauranteros y hoteleros de la ciudad señalaron en la prensa que este tipo de eventos sin ninguna continuidad ni calendario preciso e improvisado en el último minuto, no sirve de nada al desarrollo del turismo en Veracruz (Notiver, 13 de junio del 2008).
(6)Sergio Raúl López, “Veracruz vs Boca. Del Afrocaribeño al BocaFest”, Performance, 4 de agosto de 2008.

23 de agosto de 2010

Intermedio









Imágenes de la exposición ¡Vamos a Puerto! Algunos aspectos de nuestra cultura popular, fotografías de Lorena Pino, antropóloga egresada de la Universidad Veracruzana. Investigadora, educadora y promotora de la cultura popular, ha participado en numerosos foros y encuentros locales.

El texto curatorial de la exposición dice: "La fotografía posibilita el registro de lugares, tradiciones, alimentos, edificaciones, modos de ser y de hacer, que diferentes grupos al establecerse en Coatzacoalcos -en algún momento denominada Puerto México- trajeron consigo desde sus lugares de origen.

"A partir del encuentro de estas manifestaciones populares en un espacio común, el de la ciudad en crecimiento; los grupos migrantes construyeron nuevos modos de relacionarse culturalmente. Con el tiempo, algunas de estas expresiones adquirieron importancia y se han vuelto parte de nuestro Patrimonio Cultural local. Sin embargo, por su origen social han ocupado un lugar subvalorado y es así que, aunque están presentes por todos lados, casi siempre parecen invisibles.

"Lo popular tiene que ver con una condición subordinada, cuenta con sus propias manos y saberes aprendidos a través de la experiencia; produce lo que va a consumir y favorece el encuentro colectivo; por ejemplo: Una procesión religiosa, alegres fiestas familiares o un día de playa durante la Semana Santa con la familia o los amigos. Asimismo, lo tradicional ya no es el componente mayoritario de las culturas populares hoy día, pero las nutre y anima dándoles nuevos sentidos al coexistir y ser reelaboradas con el consumo cultural comercial. De modo que no hay una sola manera de ser popular, sino muchas."

La exposición fue inaugurada el 16 de Julio de 2010 y permanecerá abierta hasta el 31de agosto en el Art Café Alemán (Hidalgo 423, Centro) de la ciudad de Coatzacoalcos. El espacio abre de 12 a 24 hrs. de lunes a sábado. Los domingos no abre.

16 de agosto de 2010

Propuestas para fomentar el amor por la lectura, la escritura y la divulgación científica

Cerrando nuestra dupla dedicada a la lectura, Alicia Soto Palomino, docente, promotora y autora pedagógica, escribe sobre las estrategias locales que la Red Independiente de Promotores de Lectura de Veracruz ha establecido para fomentar la lectura y la educación reflexiva en nuestro Estado.
Alicia es miembro de número de la Academia Mexicana de la Educación y escribe constantemente en el Diario de Xalapa. Los miembros del Observatorio le agradecemos su participación en este espacio.

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Como coordinadora de la Red Independiente de Promotores de Lectura de Veracruz he realizado actividades enfocadas al fomento de la lectura y escritura lúdica y placentera, utilizando para ello, principalmente, los textos literarios. Desde hace cuatro años he incluido actividades relacionadas con el fomento de la divulgación científica, participando con diversas instituciones como son COVECYT, Universidad Veracruzana, IVEC, CONACULTA y la Dirección General de Telebachillerato. En ese marco, hace seis años participé como asistente en el proyecto de divulgación científica para niños titulado ¿Quieres saber?, coordinado por el Licenciado Adalberto Fox Rivera y un grupo de jóvenes que cursaban diversas carreras universitarias, apoyados por investigadores nacionales de todas las áreas.

Desde hace dos años que se formó esta red me he dedicado a impartir talleres a docentes y alumnos de diversos niveles educativos, y en conjunción con las instituciones antes mencionadas hemos tratado de compartir el amor y la pasión por la lectura, escritura y la divulgación científica a través de diversas manifestaciones artísticas como la pintura, la danza, el teatro y el canto, a la vez que se han recuperado las experiencias de los asistentes a los cursos en algunas crónicas y material virtual.

Los niños que asistieron a esos talleres se enamoraron de la ciencia y por ello han decidido estudiar carreras dedicadas a estas disciplinas (mis hijas son ejemplo de ello). Es por esto que hablo de mi experiencia y de la necesidad de fomentar el amor por la ciencia a través de talleres lúdicos y prácticos al mismo tiempo, que permitan acrecentar la investigación, la actitud crítica y reflexiva que en verdad conduce al cambio de nuestro entorno y de la sociedad en general.

Necesitamos ser cada vez más autónomos e independientes de los mecanismos y estructuras extranjeras, debemos producir nuestras herramientas y maquinarias, pero eso sólo se logrará si invertimos tiempo, capacitación y formación de calidad en nuestros hijos y alumnos. El desarrollo científico y tecnológico es un compromiso que los adultos no logramos alcanzar con eficacia, pero nuestros hijos cuentan con el apoyo y la experiencia de nosotros para lograrlo.

Somos un grupo de docentes comprometidos con el presente y con la juventud y por ello estamos planteando un taller permanente para la formación de capacidades expresivas y tecnológicas que permitirán a los alumnos extender su amor por la lectura, escritura y la divulgación científica. En el mes de octubre se realiza las semana de la ciencia y tecnología y ya estamos pensando en participar con algunos talleres y actividades que acerquen a los pequeños a la ciencia.

Necesitamos, como sociedad civil, apoyar iniciativas que fortalezcan los valores, tradiciones y enseñanzas que se han ido perdiendo por las influencias de la “modernidad”, la cual no es una antagonista, sino una auxiliar para lograr avances y alcances en todos los rubros del desarrollo social, científico y cultural.

Últimamente nos hemos reunido un grupo de personas en la Casa de la Cultura de Banderilla, y cobijados por la hospitalidad de la maestra Irma Yolanda Hernández Jiménez hemos realizado varios eventos enfocados al rescate de leyendas, historias relacionadas con la Revolución y los personajes famosos que han pasado por Banderilla. Las tertulias se acompañan con comida tradicional, pero es la participación de todos los asistentes, ya sean niños, jóvenes o adultos, lo que nutre el ambiente: todos tenemos algo que contar, algo que compartir, y es tan bello sentir la emoción de contar un relato y ver los rostros interesados en la anécdota, observar las expresiones de susto o asombro que causa en los pequeños es formidable, pues nos damos cuenta que aún siguen vivas las tradiciones. Doña Yola siempre dice: “antes nuestras pláticas estaban relacionada con lo que nos sucedía en las casas, durante la noche y se contaban si alguien había oído ruidos, sentido moverse la cama o los trates”. Ahora ya no se platica ni se sienten esas presencias…

Parecería que la magia se ha quedado dormida, que las tradiciones están agonizando y es por eso que debemos rescatarlas, darles nueva vida, recuperar los momentos gratos para compartir un café, un chocolate o un pan cocinado en horno antiguo.
Para el mes de octubre de 2010 estamos planeando hacer un recorrido histórico a las haciendas cercanas a Banderilla y de esta forma vivenciar el conocimiento de la historia a través de los cronistas del lugar. ¡Qué mejor de manera de aprender la historia que experimentándola y conociendo de labios de expertos los hechos, sucesos y lugares que nos han dado una identidad y una riqueza cultural!

En la actualidad algunos compañeros promotores de lectura que forman parte de la Red se encuentran trabajando en San Andrés Tuxtla impartiendo diplomados sobre la lecto-escritura, otras compañeras en Orizaba realizan actividades con alumnos de bachillerato y para compartir sus conocimientos los llevan a las escuelas de niveles de educación básica. Un compañero que trabajó en Mesa de Calcote trabajó en el rescate del náhuatl a través de las leyendas y hechos históricos de esa región.

Los integrantes de la Red somos personas preocupadas por el presente, y por ello siempre estamos pensando en las formas de rescatar las tradiciones, cultura y riqueza de nuestro Estado, además de impulsar el gusto por la ciencia y la tecnología. Si a alguno de los lectores le interesa unirse a esta aventura, para integrarlo a algunos proyectos les proporciono líneas abajo mis correos.

La promoción de la lectura con jóvenes y por jóvenes es nuestro gran reto; lograr que se interesen en unirse a este proyecto. Cito a Felipe Garrido: “la lectura se contagia y se aprende si es adquirida como un juego”.
Nuestro espacio vital sólo cambiará en la medida en que nosotros podamos intervenir. El futuro será mejor si desde hoy hacemos algo por cambiarlo, y si es de manera lúdica todos nos divertiremos.

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