28 de julio de 2008

Propuesta para el Foro de la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Veracruz. Iniciativa de Ley en Arte y Cultura

En esta ocasión dedicaremos nuestras reflexiones a establecer las características básicas que consideramos debe incluir la iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes de Veracruz. El ejercicio que hoy proponemos responde de manera directa a la convocatoria realizada por la LXI Legislatura del Estado de Veracruz para la presentación de ideas a incluir en esta ley. Hemos decidido participar como ciudadanos interesados, y como parte de este proceso queremos compartir nuestros pensamientos al respecto, en este foro que nos interpela directamente como actores del sector cultural. Este documento será presentado el 8 de Agosto de este año en el Foro a realizarse en la ciudad y puerto de Veracruz.

Primera de dos partes.
Para comenzar consideramos que esta iniciativa debe tener muy claro el papel del Estado en la construcción de esta herramienta jurídica, de forma tal que promueva una mejor convivencia social. Este aspecto se da por descartado, sin embargo hay que recordar que las vías a través de las cuales se elaboran las leyes dependen directamente de los compromisos que el Estado asume en sus diferentes quehaceres sociales. Históricamente, el Estado ha sido el principal promotor, administrador, patrón y mecenas de la vida artístico cultural en nuestro país. Aunque los tiempos del nacionalismo revolucionario operacional terminaron hace ya más de tres décadas, las expectativas de la población sobre el papel del Estado en la cultura se mantienen sólidas. Por lo tanto, consideramos que esta ley tiene que nacer de acuerdo a su tiempo y espacio –contexto de libre mercado global; y en esta situación el Estado ha disminuido drásticamente su participación en la vida social de los pueblos.

Por otra parte, para garantizar la cabal operatividad de esta ley en gestación es necesario que no esté sujeta a situaciones temporales –como la de los gobiernos en turno-, modas en discurso o que excluya de algún modo ciertas expresiones culturales (por no considerarlas "valiosas") o a ciertos individuos o grupos sociales por su condición social específica.

Además, otro elemento capital es que la ley debe percibir a la cultura y sus tareas de modo independiente y no supeditadas a alguna instancia que se superponga administrativamente. Esto con la intención de neutralizar las formas de organización inestables y garantizar la preservación del sector dentro de sus propios derroteros. Además hay que recalcar un hecho que por obvio solemos olvidar: la centralidad de la cultura como eje identitario y factor de desarrollo de los pueblos. Por lo tanto, no es posible concebir que este importante aspecto de la vida social esté supeditado a algún otro sector, al cual arbitrariamente se le ha considerado más importante. Como ha ocurrido cuando este rubro ha sido regido por las secretarías de Educación y de Turismo. Más aún, estos ministerios ya tienen tareas complicadas en sus manos y pedirles que se encarguen de un área que no constituye su objeto de trabajo y para el cual no tienen tiempo, nos parece que resulta poner la Iglesia en manos de Lutero.

Aunado a lo anterior, consideramos que con la intención de avalar y fortalecer las actividades artístico-culturales, este instrumento legislativo debe nombrar instituciones y estructuras garantes, que realicen y promuevan las tareas establecidas en esta ley, las cuales para tener líneas claras de acción deben ir acompañadas de reglamentos de cada área, como las áreas de patrimonio, fomento a la lectura, creación artística y arte popular, entre otras. De este modo podremos asegurar el funcionamiento de las instituciones y conocer sus mecanismos y fundamentos, sin que se reinventen los preceptos y/o se modifiquen las funciones periódicamente. En este punto creemos pertinente aclarar que hablamos de los fundamentos, no de las tareas o de los modos de realizarlos, pues entendemos que las culturas vivas tienden a modificarse de acuerdo a los tiempos y a su capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Nos referimos a los preceptos básicos de derecho a la cultura, la creación y al patrimonio cultural colectivo, que deben de sostenerse como públicos y susceptibles de ser gozados, ejecutados, observados y aprehendidos por todos los ciudadanos.

Un elemento general más, para el que solicitamos atención, es el hecho de que si bien algunas de las expresiones culturales, mediante su transmisión y práctica son susceptibles de ser explotadas económicamente, no tiene en este aspecto su valor primario, sino en la identificación proveedora de sentido colectivo al grupo que la comparte. Como si en realidad fuera necesario, hemos de recalcar que una vez que las expresiones se modifican para ostentar un sentido comercial y se privilegia este aspecto, estas manifestaciones tienden a vaciarse de sentido y perder su razón de ser, por más patrocinadores que ostenten. Por lo tanto, consideramos básico privilegiar el sentido simbólico de la cultura, sobre el comercial, diplomático, turístico, educativo o cualquier otro con que se pudiera asociar y a los cuales pudiese servir.

21 de julio de 2008

Intermedio


La otra campaña en Jáltipan. Benito Cortés del grupo Los Cojolites.
Foto: Caterina Camastra.

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14 de julio de 2008

La promoción cultural en Veracruz. CONACULTA en los escenarios del Estado

Como platicábamos en el post anterior, la promoción cultural en México se representa esencialmente a través de la creación de festivales que muestren el trabajo de las administraciones en turno y que, con mayor o menor éxito, convoquen públicos y tejan redes con las comunidades donde se realizan.

CONACULTA, como la entidad federal que participa junto con los responsables estatales y locales en la planificación y producción de festivales y encuentros, ha mantenido una presencia regular en Veracruz colaborando sobre todo en festivales decantados hacia la cultura popular. Según el Sistema de Información Cultural (SIC), el Consejo participa en los siguientes eventos:
• Festival Cultural del Sotavento, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural y el Programa de Desarrollo Cultural del Sotavento.
• Encuentro Iberoamericano de las Lenguas de Cempoala, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural.
• Fiesta Anual del Huapango de Amatlán. Encuentro de las Huastecas, que se realiza con el apoyo de la Dirección General de Vinculación Cultural del Conaculta.
• Festival Veracruzano de Danza Contemporánea, a través de la Coordinación Nacional de Danza del INBA.
• Festival Internacional Junio Musical, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural.
• Danzaextrema, a través de la Coordinación Nacional de Danza del INBA y el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fonca.
• Festival de la Huasteca, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural y la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas del Consejo.
• Encuentro de Niños y Jóvenes Huapangueros. Organizan la Dirección General de Vinculación Cultural del Conaculta y los consejos, institutos y secretarías estatales de cultura de Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz.

La importancia de la participación que tiene el CONACULTA en estos eventos varía, y no se compara por ejemplo el peso que tiene su presencia en el Festival Cultural del Sotavento, que se sostiene prácticamente de la iniciativa del Consejo, a la discreta participación que guarda en otros festivales, donde su acción se limita a fungir como aval legítimo y representante del nivel federal.

Por supuesto, el Consejo es copartícipe de los eventos que se organizan en el Centro Veracruzano de las Artes Hugo Argüelles, eventos que están ligados a su objetivo principal, que es la formación y especialización de ejecutantes, investigadores y promotores culturales. La cartelera del Cevart se constituye principalmente de exposiciones, de mesas redondas y de ciclos de cine. Sin embargo, adolece de lo que adolecen la gran mayoría de los centros culturales del Puerto, bajo administración estatal o federal: la falta de públicos constantes, no solamente los que aparecen la noche de inauguración.

Por otra parte, sabemos que el Consejo participaba en el Encuentro de Jaraneros de Tlacotalpan aportando recursos (menos del 10 % del presupuesto total). Con los últimos cambios en la organización del Encuentro, la presencia del Consejo se ha reducido a la presentación de productos (libros, dvd’s, cd’s) y a contribuir a la reflexión sobre el desarrollo del movimiento jaranero que se lleva a cabo en la Casa de la Cultura Agustín Lara, donde el Consejo ha tenido un papel decisivo en la organización y desarrollo de este foro.

También, a través del programa Alas y Raíces, CONACULTA ha participado en el Encuentro de Niños Jaraneros de San Andrés. Sin embargo, en la lista de participantes y organizadores del encuentro que se organizó este año, el Primer Encuentro de Jaraneros Niños y Jóvenes 2008 de Santiago Tuxtla, el Consejo no aparece.

Por último, CONACULTA participaba también en los festivales Afrocaribeño y de Son Montuno. Como en otros casos, su presencia se ha reducido, o de plano desaparecido. La participación del Consejo agregaba elementos de coherencia y reflexión que ahora hacen falta, además de dinero.

Aún si en estos dos últimos post nos hemos centrado exclusivamente en el aspecto “festivalero” de la promoción cultural, podemos observar algunos de los fallos que se repiten en este esquema a nivel general. En primer lugar, está la reiteración del esquema “Difusión cultural = públicos multitudinarios”, que se obtienen, principalmente, en festivales… Como ya se dijo en un post anterior, pensamos que tal confusión resulta grave, si se piensa que dichas acciones deben ser, en rigor, el resultado de una labor persistente, cotidiana y diversificada en materia de organización de espectáculos culturales.

Por otra parte, se presenta la generalización de patrones que provoca se otorguen mayores apoyos a eventos relacionados con tradición, folclore y culturas populares de ámbito no urbano. En este nivel, también hace falta replantear el sentido de los encuentros, definir (o hacer patente la indefinición de) los márgenes de las regiones culturales (por ejemplo, darle un sentido más claro al Festival del Sotavento sin que se confunda con otro encuentro de jaraneros).

Además, la acción del Consejo en el nivel de la promoción cultural en el Estado está condicionada a la articulación que logre con la acción de las autoridades estatales y locales. Para los que pretendemos analizar las políticas culturales de Veracruz, resulta complicado comprender hasta dónde se ejerce la labor del nivel federal, y cuál es su regularidad (de un año a otro puede cambiar sustancialmente la presencia del Consejo en un festival o evento). En esta tónica, sabemos que durante la última administración aumentó el número de trámites y documentos requeridos para obtener apoyos. No quisieramos pensar que en todo caso se trata de un repliegue del Estado Nación respecto a sus funciones como primer garante de la acción cultural.

Al presentarse estos problemas que impiden que la promoción cultural refuerce el sentido de su acción, se provoca el peor de los resultados: la ausencia de públicos constantes. El Consejo está consiente de ello, puesto que en el Plan Nacional de Cultura admite que “Es necesario, por no decir urgente, diseñar nuevas estrategias y mecanismos de atracción y generación de nuevos públicos, en particular entre niños y jóvenes, lo que requiere un amplio análisis de los caminos seguidos hasta ahora, la evaluación de técnicas, métodos y resultados y la búsqueda de nuevas vertientes de difusión y motivación”.

Pensamos que en el diseño de estas nuevas estrategias, el Consejo no debe perder de vista la constancia de su presencia en los ámbitos regionales y estatales, pues aún con los fallos que se hayan podido presentar, su labor ha enriquecido, cuando se articula de forma eficaz con las instituciones estatales, la reflexión sobre la difusión artística. En el mismo Plan, el Consejo reconoce –reiteradamente- la ausencia de articulación con los responsables de la cultura en los Estados. Creemos que es por ahí por donde se debe empezar.

7 de julio de 2008

1 de julio de 2008

Fe de Errata...

En el texto publicado el día de ayer, "La promoción cultural en Veracruz. El Afrocaribeño", omitimos mencionar al CIESAS como una de las instituciones organizadoras del Congreso Internacional Diáspora, Nación y Diferencia. Poblaciones de origen africano en México. Presentamos nuestras sinceras disculpas.
Gracias a los lectores (merci, Pancho) por señalarnos el error.