9 de noviembre de 2009

Intermedio


Nos escriben nuestros amigos de Intracultura:

Estamos cerca.
Hablar de INTRACULTURA es explicar un acontecimiento híbrido que da una respuesta ante las dificultades actuales.
Este festival busca integrar, sumar, generar buenas noticias. En estos días la mayoría de la gente solo se queja pero no propone alguna actividad para revertir lo que vivimos.

INTRACULTURA ha sido creado para que la tolerancia, la cooperación, el diálogo se incrementen a través de la generación de riqueza que inicia en el compartir.

Mientras usted lee este correo miles de personas están angustiadas ante los problemas sociales, políticos y económicos pero al mismo tiempo 1,200 mexicanos están preparándose para ofrecer en Toluca una gran convivencia de música, literatura, cinematografía, periodismo, comunicación, danza, teatro y docenas de productos del campo y artesanías.

¿Cómo es que 1,200 mexicanos venidos de muchas comunidades veracruzanas, mexiquenses, poblanas, defeñas y morelenses están en este momento ocupados de generar buenas noticias?

Porque hay quienes hemos decidido actuar. No basta querer mejorar al país. Esto es como decimos en la Asociación de Creadores: diciendo y haciendo.

Apoyar a INTRACULTURA es apoyar un Encuentro Nacional de los Mexicanos en donde la convivencia, el respeto y una esperanza transformada en hechos puede sacar al país de los problemas actuales para conmemorar de la manera más productiva el BI centenario mexicano 2010.

Siempre será mejor encender un cerillo que maldecir a las tinieblas.
Esperamos su apoyo.

Sinceramente,

Manuel García Estrada
Presidente
Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, A.C.

INTRACULTURA
Del 24 al 29 noviembre de 2009.

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Biblioteca Central. Aula Magna, Rectoría.
Patio del Cincuentenario, Rectoría. Gimnasios y campos deportivos de "Potros".
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO. Toluca.
http://www.intracultura.com/

PRÓXIMO POST: Lunes 16 de noviembre.

2 de noviembre de 2009

El Papel Actual de la Investigación en Artes

Esta semana subimos un texto con invitación: el Programa de Investigación en Artes de la Universidad Veracruzana propone reflexionar sobre el papel y desarrollo de la investigación en artes a través del II Coloquio de Investigación en Artes “El Papel Actual de la Investigación en Artes”.

Las artes como otras áreas del conocimiento humano tienen en la investigación una herramienta muy importante para su desarrollo y reflexión; es labor de los investigadores el participar de un análisis, reflexión y registro que en el desarrollo local de las artes ha sido escaso y este evento busca posicionar el valor que la investigación tiene para el desarrollo de las artes. Este es un evento promovido y coordinado por el joven Programa de Investigación en Artes (PIA) de la Universidad Veracruzana. Este programa tiene entre sus objetivos principales promover y apoyar el desarrollo de investigación entre los profesores del área académica de artes de la propia universidad, y aspira a ser una plataforma que permita capitalizar los esfuerzos de la investigación y posibilitar la interacción reflexiva entre las distintas disciplinas artísticas.

Es por estos motivos que ahora promueve su II Coloquio “El Papel Actual de la Investigación en Artes”. En esta ocasión veinte profesores e investigadores de las facultades de Artes Plásticas, Danza, Música y Teatro así como investigadores del Instituto de Artes Plásticas y del propio PIA del área darán a conocer avances de sus investigaciones, lo cual nos permitirá identificar sus posturas, reflexiones, necesidades, preocupaciones y avances en sus respectivas áreas y promover puenteos para el trabajo interdisciplinario.

Las presentaciones están organizadas en cinco distintas mesas temáticas: “Estética y diversidad Cultural” “Fronteras teatrales y fronteras corporales”, “La cultura en la investigación artística”, “Formación artística e investigación” e “Historias y soportes artísticos”. En estas mesas se desarrollaran temas de estética comparada, el movimiento en la creación, el consumo cultural, la formación artística a nivel universitario y los papeles de las mujeres y la televisión en las artes, entre varios otros. Además se realizarán dos presentaciones de investigación como proceso para la creación artística, las cuales serán realizadas por las profesoras Isabel Ladrón de Guevara (miércoles) y Emmanuelle Lecomte (jueves) de las facultades de Música y Danza respectivamente, a realizarse a las 19.30 horas de ambos días.

La cita será los próximos 4 y 5 de noviembre: los horarios matutinos serán de 10 hrs. a 13.30 hrs. en miércoles y de 10 hrs. a 12 hrs. el jueves, mientras que los vespertinos serán de 17 hrs. a 20 hrs. ambos días. El evento se verificará en la Galería de Artes Plásticas de la Unidad de Artes de la UV, Belisario Domínguez no. 25. La entrada es libre. Para más información, remitirse a la página http://www.facebook.com/profile.php?id=1696070026&ref=ts#/event.php?eid=196154315199&ref=mf

26 de octubre de 2009

Intermedio

En este intermedio, subimos la información de un evento llamado "Intracultura. Encuentro Nacional de los Mexicanos" que se llevará a cabo del 24 al 29 de noviembre en Toluca, Estado de México, y cuyo soporte es la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, A.C. (organización con sede en Córdoba, Veracruz, y que opera en cuatro estados del país).

Manuel García Estrada, organizador de este encuentro, nos escribe:
"El festival no tiene fines de lucro. Se llama INTRACULTURA porque es una re-exploración de las culturas mexicanas. El Encuentro propone un enlace entre Córdoba, Puebla, el DF y
Toluca, y las ideas, creaciones, sentires y cosmovisiones de
las comunidades de esta zona, con la colaboración de diferentes organizaciones, instituciones y empresas que buscan que haya comercio justo, diversidad y respeto entre las culturas de esta región."

Manuel también nos escribe diciéndonos que no están tutelados por ninguna facción política, y que su interés es abrir un escaparate para los pequeños productores regionales (esta primera edición del encuentro se centra en Veracruz, particularmente en Córdoba y su café) y ofrecer un espacio para el intercambio de ideas entre creadores y público.

También nos dice que todos los eventos son de entrada libre y que (para los que puedan brincar con una imagen de Starbucks en el video) Intracultura no permite la entrada de trasnacionales del café.

http://www.intracultura.com/

PRÓXIMO POST: Lunes 2 de noviembre.

19 de octubre de 2009

Con lentes prestados

En esta ocasión, presentamos una reflexión de Miguel Sánchez Rojas, compositor, pianista y educador, quien escribió especialmente para el Observatorio un texto sobre la complejidad que implica acercarse a formas musicales diferentes: de la música académica al son jarocho.

Le agradecemos a Miguel que nos regale unas líneas para empezar a dibujar el debate –necesario- entre las perspectivas con las que se evalúa la llamada cultura popular frente a la “alta cultura”.

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Con lentes prestados
Miguel Sánchez Rojas

Cuando un fenómeno es contextualizado en entornos distintos, la óptica y la percepción trabajan igualmente de maneras distintas. En el caso específico de la música, el lenguaje común es ésta misma; no obstante, las referencias adquiridas por medio de las experiencias en torno a ella le agregan ciertos atributos tan particulares como cada individuo que participa en alguna de sus manifestaciones.

¿Se puede hablar de la música como un lenguaje común? En apariencia se podría decir que sí. Sin embargo, todo depende del objetivo que se persiga: el uso del sonido como un medio para transmitir o comunicar algo -si se quiere ver así- sería uno de los pocos nexos que podrían llamarse comunes. No obstante, esta sentencia comienza a perder fuerza en el momento en el que otros factores importantes se conectan al problema.

El sonido por sí mismo no tiene la virtud de expresar. Es la forma en que éste se organiza lo que da sentido y estructura al discurso. Cuando los referentes en torno a dicho discurso se agregan al problema es cuando todo comienza a complicarse. Los elementos rítmicos, las relaciones armónicas, los recursos melódicos y tímbricos persiguen fines distintos dependiendo del medio en el que se encuentran. En un contexto “académico” las reglas establecidas para asociar dichos elementos son el resultado de la experimentación y la evolución de esta tradición a través de los siglos, creando una lógica y un sentido discursivo complaciente para todos aquellos involucrados en esta práctica. Se aprende a descifrar este código por medio de herramientas de análisis que dan coherencia a todos los elementos y es por medio de este proceso que se puede crear una vinculación entre quien propone (crea o recrea) y quien recibe (escucha), pudiendo, entonces sí, transmitir una idea.

Dicha coherencia funciona de forma exclusiva para cada sistema musical, dado que sus elementos están configurados para que así sea. Pero ¿qué sucede cuando se quiere aplicar a otros campos?

Suponiendo que fuera el caso de música tradicional como el Son jarocho, un músico o un escucha de formación académica no podría utilizar sus recursos de análisis y comprensión para entender esta otra forma de hacer música. La tradición y las historias de ambas podrán ser incluso similares en algunos momentos pero nunca iguales, haciendo que el resultado de cada una de ellas persiga fines distintos. Si se insistiera neciamente en imponer las reglas de uno en el otro para comprender, se caería en la desgracia de eliminar completamente el gozo de la experiencia estética.

Supongo que se requiere de cierto nivel de inocencia para conseguir dejarse sorprender por los elementos de una propuesta diferente y sólo así, poco a poco, comenzar la inmersión en un sinfín de posibilidades provenientes de una perspectiva distinta.

Entender la función de cada uno de los instrumentos, la relación entre la métrica musical y la versada así como la complejidad de los ritmos que se agregan desde la tarima son primordiales para el acercamiento de ambas partes. Tanto el ritual del fandango como el de un concierto en algún escenario contienen una serie de elementos específicos que se deben conocer para poder comprender lo que sucede, pues no da igual cantar o subir a la tarima a cualquier momento, ni mucho menos la forma cómo debe hacerse. Las estructuras de las piezas, si bien son semejantes en ambas propuestas, recurren a asociaciones y funciones de sus elementos de manera distinta, dando por resultado otras formas de expresión. Adentrarse en ese código abre las puertas que permiten la entrada en una manifestación distinta de un mismo fenómeno.

Al tomarse en cuenta éstas y muchas otras diferencias y similitudes, se podría comenzar a hablar de un lenguaje común, y partiendo de ese común denominador es que se podría comenzar un intercambio de ideas, recursos, propuestas y opiniones que pueden aportar algo a ambos.

Se me antoja imposible el poder aseverar que la música es un lenguaje común -“lenguaje universal”- dado que la ignorancia de la forma en que se emplean sus elementos en entornos distintos implica la incomprensión. Solamente acercándonos al conocimiento de los códigos podemos asumir la posibilidad de transmitir las formas musicales. Y en esta pequeña reflexión, únicamente he mencionado dos casos dentro de una cantidad casi incalculable de propuestas de usos del sonido…

12 de octubre de 2009

Intermedio

El telar de Tía Cayita. Video documental realizado por Tania Arevalo en el marco del taller de video Mirar pa' dentro del Centro de Documentación del Son Jarocho (Jáltipan 2006).

En este video conocemos a Tía Caya, Leocadia Cruz (Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares 2006 ), y su labor enfocada al rescate del telar de cintura en el Sur de Veracruz.

PRÓXIMO POST: Lunes 19 de octubre.

5 de octubre de 2009

El Centro de Documentación del Son Jarocho en peligro

El espacio del Observatorio se abre esta semana para informarles sobre la situación que atraviesa una organización amiga, El Centro de Documentación del Son Jarocho, ubicado en Jáltipan, Veracruz, y pedirles su ayuda para evitar su desaparición.

El Centro de Documentación del Son Jarocho, fundado por el promotor cultural Ricardo Perry, se ha constituido por una década en plataforma de lanzamiento de múltiples proyectos dirigidos a la reactivación y preservación del son jarocho. En el marco de sus actividades se encuentran talleres de son, de telar y de video, además de la difusión y preservación de materiales documentales relacionados con la cultura jarocha.

El Centro es el hogar de grupos significativos para el proceso de desarrollo del son actual, como Los Cojolites, Son del Mar y Los Chogotzin.

Lamentablemente, el inmueble en el que se ubica el Centro no le pertenece al colectivo que anima todas estas actividades (como ocurre mucho con los proyectos culturales). Actualmente y debido a la muerte de su propietario, quien les cedía el espacio para su uso, el Centro de Documentación enfrenta dos escenarios: la compra del predio o su desalojo.

Un grupo de creadores culturales, promotores y seguidores del trabajo de Ricardo Perry y Los Cojolites se han unido para pedir apoyo al Gobierno del Estado con el fin de adquirir la casa. Esta demanda se publicará bajo la forma de carta pública esta semana con la firma de figuras como Eugenia León, Chavela Vargas y Mono Blanco entre otros.

En el Observatorio creemos que la acción cultural debe depender cada vez menos de la discrecionalidad del aparato de gobierno, pero también creemos que para que esto suceda es necesario que se produzcan las condiciones necesarias para fortalecer a las organizaciones independientes, a los gestores y a los creadores que trabajan con un bien (la cultura) que no es de la misma naturaleza que los bienes de mercado.

Por ello, convocamos a nuestros lectores, a todos aquellos que conozcan y gusten de la música de Los Cojolites, que crean necesario preservar los talleres de telar de cintura de Doña Leocadia Cruz (Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares 2006), que leyeron la revista Son del Sur, que gozaron en el festival de Son Jarocho en Jáltipan, que fandanguearon en el Encuentro de Jaraneros de Chinameca o que aprendieron en el Seminario El Son Jarocho y Otras Culturas en el rancho Luna Negra de la isla de Tacamichapan a que le escriban a Ricardo Perry, a que le manifiesten su apoyo, a que sumen su firma a la carta pública y a que -si pueden- donen dinero para apoyar la compra de la casa del Centro de Documentación.

Para adjuntar su firma de apoyo, escriban al correo electrónico que incluimos líneas abajo (se reciben firmas hasta mañana martes 6 de octubre por la noche).

Aquí les dejamos las ligas a través de la cuales pueden informarse sobre el trabajo del Centro. Además, incluimos el número de cuenta en el que se puede depositar cualquier aportación voluntaria. Cualquier información que requieran, pregunta o comentario que surja entre los interesados puede hacerse al correo de Ricardo.

Porque nos interesa que las iniciativas culturales se desarrollen con las mejores oportunidades, desde acá les agradecemos su interés y su apoyo.
http://centrosonjarocho.blogspot.com/
http://www.youtube.com/user/centrodoc
http://www.myspace.com/loscojolites
elsonjarocho@yahoo.com.mx
Número de cuenta: 7242951, Banamex, Sucursal 0381 (Jáltipan) a nombre de Benito Cortés Padua.

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Centro de Documentación del Son Jarocho
Creado en 1999 en la ciudad de Jáltipan, Veracruz, México, el Centro de Documentación del Son Jarocho tiene como finalidad el trabajar en proyectos culturales que ayuden a preservar la historia y la cultura del sur de Veracruz, y su eje es el son jarocho, logrando a lo largo de 10 años de existencia un trabajo que ha permitido que en los municipios de Cosoleacaque, Chinameca y Jáltipan niños y jóvenes volvieran a tocar el son jarocho, reintegrando en los eventos sociales y comunitarios la fiesta del fandango, que es la fiesta tradicional de nuestra tierra, los músicos, cantadores, bailadores, publico alrededor de una tarima de madera que disputan parejas o grupos de mujeres según sea el son que interpreten los jaraneros.

A partir de este trabajo se ha integrado varias agrupaciones que hoy forman parte de una cantidad de mas de doscientos grupos que integran este nuevo renacer del son jarocho de estos días.

Eventos culturales
El centro dentro y fuera de sus instalaciones organiza diversos eventos culturales.
Llevamos trece años dirigiendo el Encuentro de Jaraneros de Chinameca en el marco de las fiestas patronales de la Virgen de la Concepción.
Desde hace quince años celebramos nuestro Festival de Son Jarocho y Otras Músicas en Játipan.
Realizamos desde hace ocho años el Seminario El Son Jarocho y Otras Culturas en el rancho Luna Negra en la isla de Tacamichapan.
El Centro es el lugar de trabajo del Grupo Los Cojolites, además de albergar a los grupos Son del Mar y Los Chogotzin.

Biblioteca
Nuestra biblioteca es el núcleo del Centro, pues en ella se concentra los textos, mapas, discos, videos, fotografías y todo el material que nos ayuda a comprender nuestros orígenes y nuestra cultura. Desde su fundación, es diariamente visitada sobre todo por niños enviados por los maestros de la localidad para conocernos a nosotros mismos.

Talleres de enseñanza
En el centro se imparten cursos a niños y jóvenes de forma gratuita. En estos talleres se aprende a apreciar la música del son jarocho (zapateado, ejecución de instrumentos, canto y versada), la elaboración del vestido antiguo en telar de cintura, la elaboración de objetos de barro siguiendo el estudio de las formas, métodos y técnicas desde los antiguos olmecas. También hemos realizado cursos y talleres para tocar las ramas tradicionales, y para realizar grabados, dibujo, y pintura.

El taller de son jarocho a cargo de Benito Cortes Padua, integrante de Los Cojolites, tiene diez años de existencia y es el de mayor duración en la historia del son jarocho. A lo largo de estos años se han formado ya a cientos de jóvenes y niños en el conocimiento de nuestra música y ello ha permitido el surgimiento de nuevos grupos de son jarocho.

La revista Son del Sur
En 1995 iniciamos la revista Son del Sur y a la fecha se han editado 10 números, que han recogido testimonios, crónicas, poesías y estudios académicos sobre el son jarocho y la cultura de nuestros pueblos. La revista se ha convertido en una fuerte de información sobre la historia y la cultura del sur de Veracruz. Sus páginas han recogido textos de diversos especialistas nacionales y extranjeros dedicados al conocimiento de la música y la cultura veracruzana, y hoy es referencia obligada para todos los que quieran conocer el pasado y el presente de esta región.

Taller de video Mirar pa’ dentro
A la fecha se han realizado tres ediciones del Taller de video Mirar pa’ dentro, taller que permite el ejercicio de la creatividad a través del ejercicio de mirar, al hacer que los participantes, en su mayoría músicos de son jarocho y estudiantes de la región, convivan y se apoyen mutuamente con videocámaras, grabaciones de voces, música, poesía, dando origen a la creación, lo que sin duda, fomenta el desarrollo de cada uno de ellos. Además, al finalizar este taller se invita a la comunidad de Jáltipan a ver los resultados. El Taller tiene la finalidad de aprender una técnica al mismo tiempo que se conoce nuestra historia, nuestra cultura y nuestra vida actual.

28 de septiembre de 2009

Intermedio

Sinópsis histórica de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX).
Corto documental conmemorativo producido por la Universidad Veracruzana por el 80° aniversario de la Orquesta (1929 - 2009).

PRÓXIMO POST: Lunes 5 de octubre

21 de septiembre de 2009

Fandango, comunidad y regeneración cultural

Fernando Guadarrama
(Segunda de dos partes)


“El paisaje y la costumbre de un pueblo son el fundamento de su arte y de su cultura”.
Miguel Covarrubias. El sur de México.

“Cada cultura es una galaxia que alberga la experiencia y percepción del mundo, a partir de las cuales surge la comprensión de uno mismo y de los demás, y de la realidad a nuestro alrededor”. Regeneración cultural. Unitierra.

Fandango y regeneración cultural
Partiendo de la definición médico-biológica de la palabra regeneración*, a falta de otras fuentes comprensibles, me atrevo a pensar que regenerar la cultura puede ser el proceso que un pueblo emprende con propia voluntad y autonomía, para la restauración de la comunidad, la identidad, la tradición y la costumbre, dañados, enfermos o mutilados por la corrosión cancerosa que causan la desintegración, la enajenación, el desprecio y el olvido.

Pero, cuando hablamos de comunidad y de la reconstrucción de los delicados tejidos tangibles e intangibles de su cultura, surge la pregunta obligada: ¿Es eso posible? ¿Se puede regenerar la cultura de un pueblo?

Si entendiéramos por cultura jarocha solamente la celebración del fandango y la interpretación de su música y su versada tradicional, olvidándonos del mundo que les ha dado origen, y observamos los resultados obtenidos después de 30 años de divulgación y enseñanza de lo que hoy llamamos el Movimiento jaranero, sobre todo en las ciudades, se podría contestar en principio que sí.

A simple vista se puede hoy apreciar, en fiestas como la de Tlacotalpan, una “explosión demográfica” de jaraneros y de grupos que han surgido durante este periodo. De igual modo sucede si revisamos el aumento significativo de festivales, encuentros y fandangos, además de la producción de discos, libros, videos y programas de radio en Veracruz y más allá de sus fronteras. Se podría hablar incluso de implantación o trasplante de culturas, ya que nos estamos valiendo de términos médicos, para explicar la proliferación del movimiento fandanguero en ciudades y países en los que no podemos hablar de regeneración, puesto que el fandango no era propio de esos lugares.

Sin embargo, si analizamos con más detalle el mapa original de la tradición fandanguera, que no se ubica en las ciudades sino en los pueblos campesinos del Sotavento rural, el panorama que nos encontramos es muy diferente: comunidades enteras divididas por las religiones, la pobreza y la migración, y enajenadas por las nuevas músicas y formas de hacer la fiesta impuestas desde afuera. Hoy para los grandes festejos, bodas, quince años o fiestas patronales, se contratan conjuntos musicales que llegan a los pueblos cargados de enormes equipos, bocinas y formas de hacer ruido. Estos nuevos grupos son los que animan los bailes con los ritmos de moda, como el reguetón, la tecnocumbia y el narcocorrido. Allí los fandangos, el son jarocho y las antiguas formas comunitarias de hacer la fiesta se han ido extinguiendo poco a poco, aún en los propios pueblos de donde son originarios los músicos más emblemáticos del movimiento jaranero, como es el caso de Tres Zapotes, La Boca de San Miguel y El Hato, en donde nacieron los Gutiérrez, los Vega y los Utrera.

Más allá de lo que opinan quienes piensan que el son y el fandango se han revitalizado y viven hoy en su mejor momento, la realidad es que en el mundo jarocho original la costumbre desaparece, como han ido desapareciendo sus selvas, sus ríos y sus pueblos, arrasados por la llegada del mundo moderno. Las mismas grandes maquinarias que tumbaron las selvas del llano para sembrarlas de caña en los años sesentas del siglo pasado, y amarraron para siempre la vida de su gente a los ingenios azucareros, son las que han ido destronconando su cultura festiva, adecuándola a los nuevos tiempos de la sociedad urbana agroindustrial.

Y es que la cultura jarocha, su fiesta y sus sones, no se entenderían sin el mundo que les dio sustento y sin la gente que ha escrito los versos que lo nombran. Gente de mar y montaña, de selvas y ríos, de pesca y cacería, de llanos y pantanales, de ceibas, apompos y frutales, de ganado y arreo, de a caballo y canoa, de pájaros carpinteros y gavilanes, de otate y palma real, en resumen: de “agua y tierra”, como lo dice aquel verso que cantan Andrés Vega y el grupo Mono Blanco en el son del “Aguacero”. Dicho de otro modo, sin la vivencia de los hombres y mujeres que habitaron en ese mundo de mil colores, sabores y aromas no habría ni fiesta, ni canto, ni poesía.

A eso habría que agregar que la cultura no es una sola ni es estática. Que está en contante cambio e interacción. Si vemos así la cultura jarocha de hoy, con una visión más amplia, miraríamos con tristeza un mundo habitado por familias que fueron y siguen siendo de campesinos, pescadores, vaqueros y ejidatarios, venidos a menos por la crisis de un modelo agroindustrial fracasado. Convertidos muchos de ellos en obreros de fábricas contaminantes o simplemente en mano de obra itinerante que anda buscando la vida de un lado a otro, mientras sus familias viven y trabajan en tierras empobrecidas y sus ríos y sus mares se mueren intoxicados. Si ante este panorama pensamos en la regeneración cultural, tal vez estemos creyendo en un imposible. Sin embargo, es allí donde el trabajo por la regeneración tiene sentido.

Los jarochos, de muchas maneras, se reconocen aún en su tradición y hoy día no son pocas las poblaciones que han decidido reivindicar su cultura y revivir sus fandangos, aunque las instituciones culturales o los municipios no los apoyen. Los resultados obtenidos por la gente que ha dedicado años de trabajo independiente a la enseñanza y difusión del Son y el Fandango en sus pueblos y regiones de origen, demuestran que al menos en esta faceta de su cultura la regeneración puede ser posible, a pesar de los muchos pendientes. Sólo será completa cuando los pueblos jarochos recuperen la vida de su tierra, sus ríos y sus mares, y detengan la migración que los desangra de a poco. Mientras tanto, siempre que siga vivo lo que Patricio Hidalgo ha llamado el canto de la memoria, toda esperanza es posible.

Fuera de cualquier discurso teórico, la regeneración cultural es un esfuerzo de todos los días para quienes sin respaldo oficial trabajan en sus pueblos por decisión propia. Allí deberían de gastarse los dineros públicos destinados a la cultura, en becas y recursos de apoyo para esos promotores permanentes, y no en eventos y festivales de relumbrón que muchas de las veces poco ayudan a que la cultura popular siga vigente.

Finalmente pienso, aunque casi parezca un sueño, que la regeneración de la cultura fandanguera tendrá que ir de la mano de la recuperación de su cultura campesina y de su entorno natural, puesto que, desaparecidas sus selvas y sus animales, muertos sus ríos, envenenada su tierra y desintegrados sus pueblos, no se a que le podrán cantar los jarochos del mundo que viene.

*Regeneración: La reconstrucción que hace un organismo vivo por sí mismo de sus partes perdidas o dañadas. RAE.

14 de septiembre de 2009

Intermedio

Video de la rola Kuamimikiliztli, versión en náhuatl de la canción Cuento de Locura, originalmente editada en el disco El día de la Noche por LA NUN.K MUERTA REBELIÓN, grupo originario de Orizaba, Veracruz.

Este video se grabó en el concierto de clausura del Primer Foro Nacional Juvenil Nahuatl, llevado a cabo en Tehuipango en abril de 2007, ante un publico conformado mayoritariamente por estudiantes universitarios nahua hablantes.

La Nun. K Muerta Rebelión participará en el 2do. Foro Nacional de Jóvenes Hablantes de Lenguas Originarias (continuación del evento de 2007) el 24 de septiembre en la Universidad Intercultural Veracruzana (UVI) sede El Espinal, Totonacapan, Veracruz.

http://www.myspace.com/lanunk
http://www.laboratorioescenico.org/

7 de septiembre de 2009

Fandango, comunidad y regeneración cultural

Continuando con las ponencias que se presentaron en el evento El Fandango Jarocho, un mundo de vida, damos paso a Fernando Guadarrama, entrañable compañero del son jarocho, gran versador, activista y promotor de proyectos ecológicos y de desarrollo sustentable. Nacido en Córdoba, estudiante en Xalapa, trabajador de causas justas en Zongolica y desde 1987 radicado en la Sierra de Oaxaca. Miembro fundador de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez. Fundador y coordinador de la organización Pueblo Jaguar A.C.
Y para los que lo queremos, es el Carnal Guada...

Muchas gracias, carnalito, por dejarnos tu texto para que otros lo lean. Ojalá no sea la última.

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Fandango, comunidad y regeneración cultural
Fernando Guadarrama

(Primera de dos partes)

"No hay nada mas futuro que el pasado americano, aquel que nos habla de comunidad y amor a la tierra…"
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.

"Lo jarocho no es la ropa, el sombrero y la jarana, es árbol que en la sabana tiene raíz, tronco y copa, es la fronda que lo arropa y el tronco que la sostiene, y la raíz que mantiene nuestra cultura de pie, es el futuro que fue, es el pasado que viene".

Fandango y comunidad
Toda fiesta tradicional en Veracruz, en México, en América Latina y en el Mundo, es de por sí un acto comunitario. Los días de fiesta son diferentes a todos los demás, se les espera y se les prepara con especial atención, para celebrar ocasiones y fechas importantes. El fandango jarocho no es la excepción.

Los motivos de la celebración pueden ser varios: la fiesta del pueblo, un acontecimiento familiar, una boda, un bautizo, un cumpleaños, un nacimiento e incluso la muerte de un ser querido, a quién se le vela y se le acompaña con sones hasta la última morada.

En el Sotavento veracruzano, como en cualquier región del país, las celebraciones comunitarias por excelencia son las fiestas patronales, que se ofrecen a los santos y a sus santuarios, y que se rigen principalmente por el calendario católico, aunque muchas conserven aspectos de origen prehispánico.

Durante los días de fiesta, el pueblo o la familia que celebra comparte lo mejor que tiene para atender a los visitantes e invitados. Se ofrece siempre lo que se ha recibido o se recibirá, porque las fiestas se van repitiendo de pueblo en pueblo y de casa en casa, y el que es invitado hoy será el anfitrión mañana.

Las fiestas van tejiendo al celebrarse y repetirse una invisible e indestructible red social que integra familias, pueblos y regiones enteras. Es tan fuerte y tan antigua esta costumbre, que aún estando lejos son miles quienes regresan a su casa y a su pueblo el día de la fiesta.

En las montañas indígenas de Oaxaca, en donde nacen los mil arroyos que alimentan al río Papaloapan, la red de compadrazgos que existe entre ciudadanos de distintos pueblos vecinos, que se visitan recíprocamente con motivo de sus fiestas patronales, es un enorme tejido cultural que va más allá de las fronteras político administrativas que marcan los municipios.

En algunos casos extraordinarios este vínculo tan fuerte que se da entre la gente y sus fiestas rebasa incluso los límites nacionales, porque muchos de los que llegan o regresan son migrantes. En el caso del Llano veracruzano, aún siendo pueblos mestizos, muchas de las costumbres indígenas se repiten.

Una fiesta importante del Sotavento jarocho que reúne a varios estados de la República es la del Cristo Negro del Santuario, en Otatitlán, Veracruz, que hoy se celebra el día 3 de mayo (originalmente estas fiestas se celebraban en septiembre, pero se cambiaron a mayo para evitar las lluvias). En esta fecha llegan al Santuario miles de peregrinos desde las cercanas montañas de Oaxaca y Puebla. Aunque lejana en el tiempo pero no en el olvido, esta fiesta celebraba al viejo Señor Yacatecutli, “el del negro bastón”, patrón de los caminantes y de los Pochtecas o comerciantes del mundo prehispánico, hoy sustituido por el Cristo Negro.

Como en la mayoría de las regiones rurales de México, los fandangos jarochos reflejan y representan el mestizaje, pues los indígenas, los españoles, los africanos y los afrocaribeños no sólo mezclaron sus genes, comidas, palabras y músicas, sino sus creencias y desde luego, sus fiestas.

Así pues, aunque muchas de nuestras fiestas principales sean parte del calendario cristiano y estén dedicadas a los santos patronos, a las Vírgenes y a los Cristos de los santuarios, se siguen celebrando en las mismas fechas y lugares importantes del calendario agrícola mesoamericano, en donde se honraba a las antiguas deidades de la tierra, el agua, el viento, la fertilidad, etc.

Tal es el caso de otra de las fiestas grandes del Sotavento jarocho, la del 1 y 2 de febrero, dedicada a la Virgen de la Candelaria, que tiene su sede principal en la ribereña e histórica ciudad de Tlacotalpan. Allí mismo y en las mismas fechas que marcaban el inicio del calendario mexica se realizaban las celebraciones en honor a la Chalchiuhtlicue, Diosa del agua.

Hoy día, muchos sin saberlo y sin vocación religiosa de ningún tipo, y otros con conocimiento de causa, músicos, bailadores, bailadoras, poetas, versadores y simples observadores, provenientes de cualquier lugar de Veracruz, de México y del Mundo, nos reunimos en Tlacotalpan cada que inicia febrero. Nos juntamos a celebrar un viejo ritual mestizo, que se expresa en una fiesta fandanguera que dura varias noches. Con ese acto, consiente o inconsciente, ayudamos y nos ayudamos a que la tradición y la vida continúen. Por unos días somos una comunidad reunida a orillas de la tarima. No hay diferencia ni distingos y si algo que nos junta: la ganas de compartir la música, el baile, los versos, la fiesta y la madrugada.

Esta manera festiva de hacer comunidad se repite cada vez que nos reúne el fandango, por el motivo que sea, en El Hato, en La Boca, en Santiago, en Tlacotalpan, en Tuxtepec, en Playa Vicente, en Chacalapa, en el Santuario, en La Huaca, en el Casón, en el Patio Muñoz, en Santa Ana, California o en Tlalpan, DF.

El investigador y sonero Ricardo Pérez Montfort nos comentaba recientemente, durante una conferencia que impartió en Oaxaca sobre el Son jarocho, que los mazatecos de San Pedro Ixcatlán, pueblo cuenqueño cercano a Tuxtepec que todavía practica la tradición del fandango de “arpa y jarana”, le llaman “hacer gozona” a la realización de esta fiesta.

En toda la Sierra Norte de Oaxaca, mixe, zapoteca, chinanteca y mazateca, la vieja costumbre de hacer gozona significa lo mismo: ayuda mutua, reciprocidad y correspondencia, lo que en el Llano veracruzano llamamos mano vuelta y en los Valles Centrales de Oaxaca es la Guelaguetza. La gozona consiste en intercambiar ayuda en trabajo o en especie, sin haber dinero de por medio, y ha sido desde siempre una forma comunitaria de hacer la vida. Se hace gozona para preparar la tierra y sembrar una milpa, para cuidarla y cosecharla, para cortar, acarrear y beneficiar el café, para construir una casa y también para hacer la fiesta. El fandango, entendido así por los mazatecos de Ixcatlán, es una forma de compartir, de dar y de recibir y de hacer juntos el festejo.

Este sentimiento comunitario de fiesta compartida es tal vez lo que más nos identifica con el fandango. Sin importar procedencia ni origen, quién se acerca a la fiesta fandanguera se siente parte de ella. Esta sensación de identidad repentina con el fandango es más fuerte quizás porque muchos venimos de una sociedad urbana egoísta y sin identidad, y al llegar al fandango nos recordamos y nos reconocemos, aunque sea por un momento, como parte de esta celebración comunitaria.
Entendido así, el fandango jarocho “postmoderno” que hoy se hace en ciudades como Xalapa, Oaxaca, Cuernavaca, México y Los Ángeles California, podría incluso inscribirse dentro del amplio movimiento alternativo y contracultural, que hoy promueve los valores comunitarios dentro de una sociedad eminentemente individualista. Además de difundir y reivindicar nuestra música tradicional, en contra del bombardeo masivo que los medios de comunicación (tele y radio privadas) nos hacen permanentemente de su música basura.

Caso curioso sin duda, producto de este fenómeno de “identidad repentina”, y digno de una investigación antropológica mas amplia, es esta expansión de la comunidad fandanguera, que hoy rebasa sus fronteras regionales y crece en ciudades en donde antes no existía, mientras que desaparece silenciosamente en muchos de los pueblos de donde es originaria.

Leocadia Cruz

Leocadia Cruz
Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares 2006 Foto: Ishtar Cardona