11 de junio de 2013

De pelos y señales. El Candigato Morris

De la caricatura a la reflexión...

Esta semana subimos un texto sobre lo que pasa en Xalapa con su más reciente estrella del firmamento político. Hemos seguido con interés la candidatura de Morris el Gato para la alcaldía de Xalapa. Más allá de la anécdota, este suceso nos habla de la posición y la creación en terminos simbólicos, imaginarios, discursivos de sectores sociales que ponen en juego su creatividad para discutir, en red, las posibilidades de nuestra democracia. 

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De pelos y señales. El Candigato Morris
Ishtar Cardona

(entrevista al equipo de campaña de Morris hecha por Caterina Camastra)



El ejercicio no es nuevo: de Boston Curtis, la mula que ganó por goliza la alcaldía de Milton, Washington en 1938, pasando por Cacareco, el rinoceronte candidateado para consejal de la alcaldía de São Paulo en 1958, hasta Hank el gato, quien llegó en tercer lugar en la votación para senador por Virgina en 2012 con 7 mil votos, el escenario político ha visto aparecer aspirantes no humanos a puestos en la función pública (también ha habido títeres de calcetín, personajes de comic y muñecos inflables).

Sin embargo la repetición de la fórmula en el momento preciso puede detonar una bomba.

La pobreza del paisaje político, el cinismo de la clase gobernante, la connivencia de los organismos electorales, lo elemental de las propuestas de los candidatos, la frustración del electorado han echado a andar la máquina del sarcasmo. Nomás que la retórica burlona ahora se apoya en las herramientas de la comunicación en red, circula a altísima velocidad por los canales de internet, se alimenta de los imaginarios compartidos por una ciudadanía dispuesta a reír para después pensar. Y vuelve a surgir la parodia del suspirante político que, en alquimia especular, adquiere mayor legitimidad que sus emulados reales.

El 4 de mayo apareció en Facebook una página llamada "El Candigato Morris". El primer post prometía el pronto destape del candidato ideal para Xalapa, Veracruz. El candidato a la alcaldía resultó ser un gato blanco y negro con opiniones contundentes sobre sus contrincantes políticos.




Morris se hizo acompañar desde el principio por un equipo de campaña a quien llama pragmáticamente "mis humanos". Este grupo ha alimentado la página con imágenes, noticias sobre el proceso político y propuestas de campaña. Con el paso de los días y el aumento de sus seguidores, la página se llenó con el trabajo espontáneo de cibernautas y potenciales votantes que suben diseños propios, caricaturas, manifestaciones de apoyo, videos y revistas de prensa. El candigato tiene ya su canción de campaña, electrónica y tropical, como cualquier candidato popular que se precie de serlo.


Diseño de Juan Carlos Vázquez Padilla

Para el 3 de junio la página contaba con 500 seguidores. Esa semana algunos medios de comunicación nacionales empezaron a informar sobre esta felina candidatura y el fenómeno se desbordó. Medios como Proceso, El Universal, Milenio, Aristegui Noticias, CNN, L'Express y The Huffington Post han dado cuenta de la presencia de Morris en la carrera electoral. Para el lunes 10 de junio son más de 88 mil seguidores quienes están al pendiente de las acciones del candigato (el candidato del PRI tiene en su página fb 31, 562 seguidores al cierre de este texto). Se creó una página oficial fuera de fb y se abrió una cuenta en twitter (aunque un seguidor creó una antes que el equipo de Morris). Continuando el juego de espejos, empezaron a brotar candigatos en otras ciudades de Veracruz y fuera del Estado.

Entre las frases celebres del candigato que sostienen su plataforma política encontramos las siguientes:

"¿Cansado de votar por ratas? Vota por un gato"
"¿Estás harto de 'Xalapa la Bella'? Yo sí soy Bello"
"En mi gobierno no habrá mapaches. Puro gato"
"¿Harto de ineptitud y berrinches GORDOS? Yo los haré entrar en cintura"
"Para tapar los baches de la ciudad yo tengo suficiente arena"
"Si gano, en Xalapa queda prohibido escuchar reggaeton en lugares publicos, o en lugares privados, es más, queda prohibido el reggaeton"
"Como todo buen gato: cuando la cago, la tapo, y no ando exibiendo mis 'premios' "
"A Xalapa le conviene votar por otro animal"
"No + Ratas"
"Amplia experiencia legislativa"
"Vota por Morris: tampoco hace nada"
"No soy gato de nadie"





Por supuesto, las reacciones no se han hecho esperar. Desde el Instituto Veracruzano Electoral se oyó la voz de su presidenta hablando del desperdicio que significaría votar por Morris. Políticos del PRI sospecharon guerra sucia en contra de su partido y personajes de diversos institutos políticos hablaron de "falta de respeto". Algunos más se mostraron cautos: el candidato del PRI quiso ver en el surgimiento de la candigatura el fracaso de los políticos que no han podido servir correctamente a los ciudadanos. El mismo gobernador del Estado opinó que "es muy respetable El Candigato Morris".
Columnistas políticos, escritores, opinadores de muy diversas clases han escrito loas o han manifestado su sorpresa, su interés, su placer por "la victoria simbólica" de la convocatoria ciudadana.

¿Qué puede significar todo este alboroto?

En los últimos años las expectativas generadas sobre procesos electorales democráticos se han visto desinfladas por las diversas estrategias puestas en juego por los actores políticos tradicionales (no es lo mismo robar una elección que comprarla...) y por los resultados fallidos de las diversas administraciones emanadas de la partidocracia.




Ante estos resultados no resulta extraña la respuesta de diversos sectores sociales que se adhieren a la risa como forma de liberar la rabia. El siguiente paso debería de ser, en el mejor de los escenarios, el análisis, la acción reflexiva.

Las personas detrás de este ejercicio saben que si el 7 de julio la gente marca su boleta con la leyenda "Morris el Gato", todos esos votos se anularán y esto beneficiará probablemente el voto duro partidista, que en el caso de Xalapa inclinaría la balanza a favor del PRI. Esto provoca sospechas entre personas que creen que en el fondo Morris es una jugada a varias bandas a favor del partido oficial. A pesar de estas sospechas, esta candidatura no oficial pone sobre la mesa múltiples cuestiones: el "ya basta" de la población ante el discurso hueco de los políticos, la creciente sospecha de los electores ante el sistema de partidos, las fracturas existentes entre un sistema electoral representativo frente a las posibilidades de una verdadera democracia participativa, el potencial de cambio que representan las candidaturas ciudadanas.

Los humanos de Morris han decidido seguir adelante con la candidatura como una forma de informar y provocar debate hasta el día de la elección. Hasta ese domingo, y probablemente después si la gente se apropia del símbolo y lo sigue nutriendo, Morris será esa piedrita en el zapato, esa bola de pelos en la garganta de los políticos que algún día tal vez entiendan que la impunidad de la que gozan quienes se meten a hacer política para hacer negocios es cada vez más difícil de mantener.






2 comentarios:

Ana Zarina (la Güera) dijo...

Rrrrrrrr.... Rrrrrr..... Rrrrrrrr...

Jaime Trueba dijo...

En el ámbito del más puro sospechosismo podría llegar a pensar que efectivamente se trata de una estrategia para beneficiar la propuesta priísta. Sin embargo, estoy convencido de que se trata de un ejercicio AUTÉNTICO, AUTÓNOMO, libre y honesto que, a partir de la sorpresa, el esbozo de sonrisa, la ceja levantada y la carcajada descarada hace pensar a la ciudadanía, nos pone a reflexionar qué tal si... Un abrazo para los humanos de Morris