1 de marzo de 2010

Leer desde la cuna

En esta ocasión, presentamos una reflexión sobre el fomento a la lectura y la pertinencia de estimular el acercamiento a las letras desde la primera infancia. ¿Y si deveras fueramos un auténtico país de lectores?

Esperamos sus comentarios.
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Lourdes Hernández Quiñones

Si bien cada vez se extiende más la convicción en torno a la necesidad de leer libros a los más pequeños en voz alta, también es verdad que hay otros especialistas que aseguran que conviene contar cuentos e historias a los futuros bebés, desde el embarazo.

Así, se llevan a cabo desde hace algún tiempo programas de gran relevancia que se ocupan del asunto de la lectura con los recién nacidos y sus padres o familiares más cercanos: en Bogotá, Colombia, existe un proyecto independiente llamado Espantapájaros que cuenta con su bebeteca y más cerca, en Xalapa, Veracruz, tenemos a la biblioteca Bunko Papalote en donde también se trabaja con los niños que apenas llegaron a este mundo y con público infantil de diversas edades.

¿Por qué este interés de fomentar la lectura desde la cuna? Existen razones de peso relacionadas con el desarrollo de habilidades que serán de utilidad para el proceso educativo futuro de los infantes, como son el aprendizaje de la direccionalidad de la lectura, el desciframiento de símbolos, la capacidad de escuchar y comprender de mejor manera. A la par, hay otros asuntos más complejos que tienen que ver, por un lado, con el proceso de socialización del niño, y por otra parte, con la construcción y defensa del espacio poético y el valor que se otorga a la palabra. Esto último constituye la parte medular. La escritora argentina Graciela Montes, en su libro La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético(1)rememora las tardes que pasaba con su abuela, siendo muy pequeña, y recuerda su fascinación y asombro al escuchar los cuentos que la abuela le narraba, muchos de ellos inventados y otros mezclados con leyendas e historias de tradición oral. Montes dice que entonces, el tiempo transcurrido parecía estar hecho de otra materia, era más lento, era ese espacio poético que construían y compartían ella y su abuela, eran un tiempo y un espacio propios en la frontera indómita, en el espacio poético. A partir del fuerte lazo que tejieron ella y su abuela, la palabra ocupó en sus vidas siempre una parte fundamental, por la posibilidad de entrar al mundo de la ficción y la imaginación, y principalmente, por lo que significarían más tarde esos momentos regalados en la intimidad y el cariño.

La promotora de lectura y responsable de la Bebeteca Espantapájaros, en Bogotá, Colombia, Yolanda Reyes (2), asegura que el acercamiento a la lectura debe emprenderse desde el comienzo de la vida. El niño a través de otras personas que le leen el mundo se da cuenta de que las palabras son etiquetas mágicas y sonoras-dice Reyes. Éstas cambian, tienen ritmo, sirven para dormir cuando son arrullos, para acompañar o curar el dolor. De esta manera el niño, durante su primer año de vida, a través la palabra que escucha fundamentalmente de labios de la madre, va encontrando sin saberlo, la esencia de la poesía: las sonoridades, las repeticiones, la posibilidad de otorgar a las palabras otros valores, otros significados.

El español Paco Abril (3), también promotor de lectura, dice que si a un niño no se le permite entrar en el mundo de lo imaginario, nunca llegará a asumir la realidad. Además-señala Abril-los cuentos para los más pequeños son una necesidad vital y producen un efecto consolador.

Los tres especialistas coinciden en la importancia de leer y contar cuentos a los niños desde el primer mes. Se familiarizarán con la palabra y, además, se fortalecerán lazos afectivos fundamentales para la transición del mundo íntimo al mundo exterior. Por supuesto que un niño con estímulos lectores a temprana edad, vivirá la experiencia lectora como algo natural y cotidiano.

¿Por qué, entonces, las autoridades educativas se han ocupado tan poco de este asunto, cuando ya existe un sistema de educación inicial a través del cual podría reforzarse la promoción de la lectura desde los primeros meses? En este sentido quizás mucho ayudaría tener en cuenta la transversalidad de la experiencia cultural, es decir, ¿por qué no junto con el sector salud, se implementa en el tiempo que la madre tiene para amamantar a su bebé, unos minutos para que la madre también le lea?


(1) Graciela Montes, La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético, Colección Espacios para la Lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

(2)Yolanda Reyes, Yo no leo, alguien me lee… me descifra y escribe en mí, Colección Lecturas sobre Lectura, Conaculta, México, 2003.

(3)Paco Abril, La literatura infantil desde antes de la cuna, Colección Lecturas sobre lecturas, Conaculta, México, 2003.

6 comentarios:

FeLi dijo...

Hola, me parece muy interesante este texto por la información que maneja y sobre todo porque refiere un estímulo para quien, desde su trinchera, participa en esfuerzos de diferente magnitud para promover la lectura, como una servidora.

Felicidades!

Colectivo dijo...

Escribe Beatriz Santoyo:
Absolutamente de acuerdo. La lectura debe ser parte sustancial del desarrollo de los niños para generar no sólo pequeños lectores, sino para brindarles apoyo a su desarrollo intelectual, emocional y afectivo. Está comprobado que cuanto más pueda imaginar un niño tanto más será un adulto creativo, sensible y mejor ajustado a soportar la frustración, negociará adecuadamente y podrá, por tanto, convivir mejor en el mundo que le toca vivir.

Nadége dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nadége dijo...

asi es la lectura es lo mas importante...desde la juventud y desarolla si la imaginacion.
bravo por su analisis.
nadège

Ahtziri dijo...

Lulú:

MMuchas gracias por tan interesantes y dedicadas reflexiones. Me gustaría que ampliaras un poco las iniciativas que se han tomado en Veracruz, claro, si existen verdad! para promover la lectura desde la cuna.

Saludos

Ahtziri Molina

Lourdes Hernández Quiñones dijo...

Iniciativas de este tipo en Veracruz existe una muy valiosa, producto de un grupo de mujeres comprometidas con la lectura, quienes han dado vida a la biblioteca Bunko Papalote en Xalapa, donde llevan a cabo actividades de fomento a la lectura con niños recién nacido y ya mayores. lamentablemente las instituciones públicas no han trabajado en este tema, a pesar de que existen promotores de lectura dispuestos a trabajar y a aportar su talento. Considero que es un tema que a las autoridades no les ha interesado y para el cual tendrían que destinarse suficientes recursos. Falta todavía mucha sensibilidad e inteligencia entre los titulares de diversas dependencias públicas.
Lourdes Hernández Quiñones